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El_Anthar
22/04/2012, 18:47
Las Charts son criaturas semejantes a las hormigas pero de color blanco, tienen el tamaño y grosor de una banana y sobre sus espaldas esta escrito con color rojo el nombre de una persona. Ellas habitan en el mundo real y deambulan por todos lados. Pero la gente no pude verlas, y es mejor así, ya que cuando un chart encuentra a la persona con el nombre que indica su espalda, es porque estas han de partir de este mundo. Demás esta decir que todos tenemos un chart que viene caminando hacia nosotros.

Lo sé porque desde mi nacimiento que puedo verlas, eso nunca me causó miedo pero sí me sentí mal visto y empecé a apartarme de todos. Mi familia me obligó a callar cuando las veía rondar por la casa y con razón, a fin de cuentas a nadie le gusta recibir la noticia de que están prontas a morir y menos si está la anuncia un niño.

Crecí acostumbrándome a verlas amontonándose en los hospitales, carreteras y calles, deambulando de un lado a otro con su torpe andar. En mi niñez, esta habilidad me llevó a crear un mundo mágico y especial para mí, decidí dejar de ignorar a estas criaturas, compré un cuaderno y comencé a anotar algunos nombres que luego buscaba en los avisos fúnebres del periódico para saber cuantas de ellas habían llegado a su destino. Tiempo después dejé esa práctica por considerarla impertinente, fría y al fin y al cabo; una pérdida de tiempo.

Pasaron algunos los años, y de un día para otro una extraña enfermedad me atacó. Mi salud se vio muy afectada y los doctores no encontraban la cura. En mis sueños veía llegar a las charts a mi lecho, una de ellas tenía mi nombre y me atacaba, sentía un enorme miedo y las pesadillas no paraban. El dolor se hizo muy intenso y sentí que las fuerzas me abandonaban- Empecé a creer que mi enfermedad era incurable, decidí entonces acabar con la espera y partí en búsqueda de mi chart para aceptarla y terminar el calvario.

Dediqué mucho tiempo en mi viaje, perseguí a las charts pensando que tendrían alguna ruta de origen similar, habré buscado mi nombre entre miles pero no encontré ninguna pista que me llevara a encontrar la mía. Del viaje aprendí muchas cosas, entre ellas a trabajar en mis miedos para superarlos, entendí que si no superaba el miedo a la muerte, no podría vivir en paz, puesto que es en un ciclo natural por el cual todos debemos pasar, pensaba en algo así como un constante flujo de energía que se renueva. En aquel momento me invadieron muchas ganas de vivir, quise con ansias seguir viviendo para disfrutar los detalles que antes había pasado por alto, quise curarme y empecé por creer que existían los milagros.

Luchaba contra la enfermedad como un guerrero y fue entonces cuando tuve una revelación que cambiaría mi vida. Pues me di cuenta de que en realidad yo luchaba contra mí mismo, contra mis miedos internos, ¡mi enfermedad era un grito desesperado de cariño!, yo quería que alguien me amara y mendigaba un poco de cariño haciéndome el enfermo, necesitaba llamar la atención, cosa que nadie me dio porque en mi mundo mágico no aceptaba a nadie, porque sin querer me aislé por el solo hecho de que los demás no eran como yo. Cuan equivocado estaba si yo no era tan especial, ni un señor todopoderoso, mi estrechez de mente me exilió en un mundo frío y enfermo.
Desde ese día es que trato de vivir en armonía y a dar lo mejor de mí en beneficio de los demás. Ayudando a los que siempre ignoré encontré la paz y el amor que sanaba poco a poco a mi alma.

Las charts ya no me parecen las criaturas despreciables que traen la muerte, sino los seres que al igual que nosotros, viven en búsqueda de su destino, ellas no vienen a matarnos sino a mostrarnos el camino a la eternidad.

Cuando mi chart me encuentre la recibiré con el amor y la gratitud que se merece, de nosotros quedará solamente la estela del camino que un día recorrimos por diferentes caminos por este mundo, dando paso al último viaje en que nunca más estaré solo.

Avers
23/04/2012, 00:34
Me gustó muchísimo hasta la mitad, el curso que tomo después no fue de mi total agrado, aunque eso es cosa de gustos, por ende no quita que este bueno. Como un todo me gustó de igual forma, nunca pensé en dejar de leerlo. Además me recordó mucho a una serie que nos recomendó un profe de arte, se llama mushishi, hay cosas similares a las que relatas.Gracias por compartirlo.