Svartsinn
08/05/2012, 21:33
A veces quiero morir.
Pero siento los rugidos de un piano, Anhelo soñar.
La pared está empapelada con carne y uñas.
Raspé hasta el cemento para querer salir.
Solo siento la música, ¿De dónde viene?
No puedo ver y no es porque esté a oscuras.
Sino porque no dejo de derramar lágrimas,
Las cuales caen como una cascada al desbordarse de la cama.
Formé un lago entre mis pies, está caliente.
Absorberé el agua, subsistiré sin saber de qué me alimento.
¿Por qué me dejaste aquí? ¿Acaso no saber del mundo es demasiado?
¿No saber que aquello era malo? ¿Qué tendría un castigo a cambio?
No tuve advertencia Señor, ¿Acaso no estarías ahí para guiarme?
Aprender caminos, jamás encontré un mapa para un laberinto.
Solo quería jugar, ver que una niña puede ser una muñeca.
No me guiaste, ¿Cierto? Pensé que con rezar cada noche serviría.
Que los cuentos algún día serían realidad.
Dibujé los árboles en mi pieza y de una cobija formé lobos.
¿Juguemos? El otoño empieza, ¿Sientes aquello?
Es mi hermana tocando el piano. ¿Ella es como una muñeca?
Juguemos, Juguemos... me encantaría ponerle ojos de vidrio.
Vestirle de blanco y ponerle zapatos nuevos.
Ahora aquí encerrado, viendo como la carne se descompone.
El vestido blanco se desgasta, se mancha con podredumbre.
Lo perforan las moscas, pero puedo jugar con ella.
¿Sientes el piano? Vamos, dime que sí y Señor...
¿Cuándo será el día en que veré nuevamente los rosales florecer?
Pero siento los rugidos de un piano, Anhelo soñar.
La pared está empapelada con carne y uñas.
Raspé hasta el cemento para querer salir.
Solo siento la música, ¿De dónde viene?
No puedo ver y no es porque esté a oscuras.
Sino porque no dejo de derramar lágrimas,
Las cuales caen como una cascada al desbordarse de la cama.
Formé un lago entre mis pies, está caliente.
Absorberé el agua, subsistiré sin saber de qué me alimento.
¿Por qué me dejaste aquí? ¿Acaso no saber del mundo es demasiado?
¿No saber que aquello era malo? ¿Qué tendría un castigo a cambio?
No tuve advertencia Señor, ¿Acaso no estarías ahí para guiarme?
Aprender caminos, jamás encontré un mapa para un laberinto.
Solo quería jugar, ver que una niña puede ser una muñeca.
No me guiaste, ¿Cierto? Pensé que con rezar cada noche serviría.
Que los cuentos algún día serían realidad.
Dibujé los árboles en mi pieza y de una cobija formé lobos.
¿Juguemos? El otoño empieza, ¿Sientes aquello?
Es mi hermana tocando el piano. ¿Ella es como una muñeca?
Juguemos, Juguemos... me encantaría ponerle ojos de vidrio.
Vestirle de blanco y ponerle zapatos nuevos.
Ahora aquí encerrado, viendo como la carne se descompone.
El vestido blanco se desgasta, se mancha con podredumbre.
Lo perforan las moscas, pero puedo jugar con ella.
¿Sientes el piano? Vamos, dime que sí y Señor...
¿Cuándo será el día en que veré nuevamente los rosales florecer?