El_Anthar
23/05/2012, 02:46
Hacía tiempo que no bajaba por aquella ladera de la montaña
Por - The_cenobite
Un guerrero
Hacia tiempo que no bajaba por aquella ladera de la montaña , la ultima vez que lo hice , estaba en compañía de hombres mas experimentados , curtidos en las labores de caza y el arte de la guerra , la tarde me acompaña , el viento helado se cuela por entre medio de la piel que llevo encima y las nubes a lo lejos me indican que esta no será una buena noche para mantenerse sin una guarida y fuego , de todas maneras he de seguir , si bien no recuerdo exactamente la senda exacta , estoy seguro de que podre mantener el ritmo y vadear la ladera en unas horas mas antes del anochecer.
Recuerdo este bosque de noche, cuando a hurtadillas seguíamos a mi padre y mi abuelo para ver sus agiles lanzas cruzar los aires en busca de la blanda carne de How’ks , su instinto al acechar y a contra cara de el viento hacer saltos entre las rocas para no ser vistos ni olfateados por tales presas, desde entonces recuerdo estos parajes , y cuando un poco mas crecido saliamos en busca de pieles de klubanok , y sus cornamentas de dos brazos de largo.
Con mi padre y el a su vez con su padre hizo este mismo camino, las cicatrizes en sus brazos me indicaban que era un cazador y en la tribu, eso es un valor importante a la hora de las deciciones que toman en el consejo , esta vez al iniciar mi recorrido , hacia mi destino me ha parecido que en sus ojos brillaba el orgullo y la pasión de su primera vez en busca de su lugar entre mi gente.
La noche se apresura en llegar y las nubes desbocadas corren en dirección sur con su carga negra de humedad, la cual se deja caer a raudales entre el manto verde, mas alla de donde mis ojos pueden divisar con exactitud, la bobeda cerrada de el espeso verde se corona de nubes y estas hacen cariño bendiciendo con este liquido a cada uno de esos milenarios vigias.
Me parece mas negro aun el azabache de la noche, el canto ritual de un pájaro nocturno me dice que no hay vuelta atrás y la caminata de dos días a este encuentro puede que este sellada con una suerte de la que aun no se. Mantengo la esperanza en no dejar nada al azar, he tenido tiempo preparando mi encuentro, al que desde pequeño me he avocado en sueños , sentado cerca de la rueda de los ancianos , al calor del fuego y olores de maderos quemados , he conocido las historias que se tejen en torno a esa figura mortal o de vida.
Baja la noche y me encuentro con la lluvia, mis pies están húmedos y me equilibrio en un tronco caído en medio de un caudaloso rio , que se acrecienta a cada minuto con la ayuda de esa cortina blanca que a veces se deja ver a contraluz de la luna , que empecinada en mostrarse ilumina de a ratos un camino cada vez mas pedregoso , el valle al que he llegado es conocido como la casa de dios , y solo es recorrido una vez en la vida de los khrak’lhomirs.
Esta prueba de fe en la que me he sumergido ha sido la única vez a la que me he atrevido venir sin armas , después de todo , si las cosas van según lo acordado en mis sueños , se abrirá ante mi en el momento preciso una respuesta para cada una de mis preguntas. Busco refugio por este momento y los arboles dejan caer goterones en mi piel.
Luego de retomar el aliento y calmo en mis pensamientos me empiezo a abrir paso de nuevo, el crujir de las hojas me hace imaginarme a mi como si fuese un gigante, y me hundo en la hojarasca que exuda olor a tierra humeda, haciendo mi caminata entre los arboles aun mas difícil.
Entre medio de la espesura de el bosque distingo a lo lejos un sendero, trato de seguirlo , mientras recobro el aliento y me calmo. Distingo a lo lejos un claro en medio de esta negrura , me indica una roca desde la cual podre divisar si mal no recuerdo los cantos ancestrales la entrada a mi destino.
La piedra ,ornamentada con los simbolos de cada una de las tribus de este lado de las montañas , me indica a mi Drak’ Eth’ Mhe , en que dirección seguir , en este caso a la gran grieta noroeste desde mi posición , allí encontrare las respuestas , mi destino y mi lugar entre los khrak’lhomirs.
A medida que avanzo me encuentro con otros seres que han perdido sus fuerzas antes de llegar , o al salir de este encuentro , en sus huesos se nota el gruñido de animales en busca de alimento y no serán pocos los demás caminantes que queden aca rendidos a contar de mi paso por este sendero. La lluvia incesante limpia mi rostro y su vitalidad y frescura me hace pensar en los días de pesca junto a mi hermano, el cual no volvió de su primera incursión a la cueva del destino, y en mi mente las imágenes de mi correr entre la estepa me llenan de felicidad.
Asciendo con agilidad , hasta encontrarme con una entrada a la que rindo una venia de respeto y canto la canción antigua traspasada entre nosotros boca a oído, y nunca olvidada para las generaciones jóvenes que hayan de caminar con valentía hasta el rostro en piedra de fuego, del que nos hablaron nuestro patriarcas desde que alcanzamos el poder de la lengua.
Camino la distancia de una pedrada al interior de la cueva , cruzo un anillo y al instante un sol amarillo cubre mi piel , y me muestra un camino de estrellas a mis pies al que sigo sin titubear con la bravura de un guerrero. Un sol rojo en el techo de la cueva iluminada parpadea y atravieso entre unos cadáveres, una pared invisible muy resistente a la que golpeo, al momento baja una cortina invisible y una figura como cien estrellas en frente de mi me indican titilando entre varias luces verdes y rojas ….este es mi sueño ….aca empieza el sendero de mi sueño.. en el … mi padre me señala tomar el camino del color del musgo , un humo desciende sobre mi llenando el vacio de esta estancia y con mi mano sigo el color parpadeante el que de un manotazo golpeo y con este , se abre una puerta por donde escapa el humo y asi mismo yo, me incorporo y de un salto me escabullo de ahi.
El camino nuevamente se ilumina , recobro el sentido y medio mareado a tientas recojo mi bolso. Me incorporo y veo otro camino iluminado al que sigo tratando de encontrar el equilibrio , saco un poco de agua que acopie en una vejiga , y me la bebo . el sabor de el humo es acido y escupo su totalidad. Camino y la senda se llena de mas estrellas, las que respaldan mi viaje al interior de esta cueva , lo siento como una prueba de la venia de mis antepasados que me dicen adelante guerrero …vas bien.
Ante mi en una sala grande como toda la aldea , iluminada como cien soles juntos, hay una roca amarilla oscilante entre rojo y el color profundo de los ríos , aca no hay cadáveres y un continuo martillear a lo lejos desde una sala perdida , mas alla de donde mis ojos pueden ver , me indican que los dioses si puede que estén con vida en algún lado preparando sus hachas para la guerra.
Me adelanto entre muchas formas a las que nunca imagino que función especial darían a estas y no concibo una respuesta de para que servirían? de que forma podrían haber estado ordenadas ? cuadrados gigantes y como arboles en punta pero de un material cuya textura que jamás imagine me están hablando desde tiempos inmemoriales, gritándome de una cultura a que aspiro conocer alguna vez si este camino a casa no me cansa.
La piedra al medio de la sala está protegida por una espesa capa invisible, desde dentro ilumina mi rostro y me mantiene expectante, que gentes pudieron hacer algo así?, al momento en que me acerco, una cara se ilumina al medio de la piedra la cual emite un sonido alto al aparecer, al tiempo que dice:
-¿Cuál es la directiva capitán? Mantengo curso y navegación dirección 887-45-vector 9 , en dirección a constelación sagitario , fecha veintitrés nueve cinco mil trecientos
El mensaje se repite una y otra vez …miro a los lados y tomo una de las figuras mas pequeñas que demuestran que estuve acá y que solo los más aguerridos han podido sacar. La guardo en mi bolso y busco una salida, al otro lado de la estancia iluminada hay una imagen parpadeante como de mil brazos que me llama, camino hacia ella y al tocarla se abre ante mi un corredor más pequeño, acá veo muchas caras dibujadas en las paredes y muchas mas estrellas diminutas que hacen mi camino más iluminado. He conocido la casa de los dioses y ya es tiempo de salir de acá.
Tomo mi camino de vuelta, ahora sé que luces tocar para que se abran las puertas de esta caverna brillante. Mi lugar entre los míos ya es una realidad palpable. Los diminutos soles en el suelo eran ciertos , todos los cantos eran ciertos ya puedo cantar junto a los demás.
Por - The_cenobite
Un guerrero
Hacia tiempo que no bajaba por aquella ladera de la montaña , la ultima vez que lo hice , estaba en compañía de hombres mas experimentados , curtidos en las labores de caza y el arte de la guerra , la tarde me acompaña , el viento helado se cuela por entre medio de la piel que llevo encima y las nubes a lo lejos me indican que esta no será una buena noche para mantenerse sin una guarida y fuego , de todas maneras he de seguir , si bien no recuerdo exactamente la senda exacta , estoy seguro de que podre mantener el ritmo y vadear la ladera en unas horas mas antes del anochecer.
Recuerdo este bosque de noche, cuando a hurtadillas seguíamos a mi padre y mi abuelo para ver sus agiles lanzas cruzar los aires en busca de la blanda carne de How’ks , su instinto al acechar y a contra cara de el viento hacer saltos entre las rocas para no ser vistos ni olfateados por tales presas, desde entonces recuerdo estos parajes , y cuando un poco mas crecido saliamos en busca de pieles de klubanok , y sus cornamentas de dos brazos de largo.
Con mi padre y el a su vez con su padre hizo este mismo camino, las cicatrizes en sus brazos me indicaban que era un cazador y en la tribu, eso es un valor importante a la hora de las deciciones que toman en el consejo , esta vez al iniciar mi recorrido , hacia mi destino me ha parecido que en sus ojos brillaba el orgullo y la pasión de su primera vez en busca de su lugar entre mi gente.
La noche se apresura en llegar y las nubes desbocadas corren en dirección sur con su carga negra de humedad, la cual se deja caer a raudales entre el manto verde, mas alla de donde mis ojos pueden divisar con exactitud, la bobeda cerrada de el espeso verde se corona de nubes y estas hacen cariño bendiciendo con este liquido a cada uno de esos milenarios vigias.
Me parece mas negro aun el azabache de la noche, el canto ritual de un pájaro nocturno me dice que no hay vuelta atrás y la caminata de dos días a este encuentro puede que este sellada con una suerte de la que aun no se. Mantengo la esperanza en no dejar nada al azar, he tenido tiempo preparando mi encuentro, al que desde pequeño me he avocado en sueños , sentado cerca de la rueda de los ancianos , al calor del fuego y olores de maderos quemados , he conocido las historias que se tejen en torno a esa figura mortal o de vida.
Baja la noche y me encuentro con la lluvia, mis pies están húmedos y me equilibrio en un tronco caído en medio de un caudaloso rio , que se acrecienta a cada minuto con la ayuda de esa cortina blanca que a veces se deja ver a contraluz de la luna , que empecinada en mostrarse ilumina de a ratos un camino cada vez mas pedregoso , el valle al que he llegado es conocido como la casa de dios , y solo es recorrido una vez en la vida de los khrak’lhomirs.
Esta prueba de fe en la que me he sumergido ha sido la única vez a la que me he atrevido venir sin armas , después de todo , si las cosas van según lo acordado en mis sueños , se abrirá ante mi en el momento preciso una respuesta para cada una de mis preguntas. Busco refugio por este momento y los arboles dejan caer goterones en mi piel.
Luego de retomar el aliento y calmo en mis pensamientos me empiezo a abrir paso de nuevo, el crujir de las hojas me hace imaginarme a mi como si fuese un gigante, y me hundo en la hojarasca que exuda olor a tierra humeda, haciendo mi caminata entre los arboles aun mas difícil.
Entre medio de la espesura de el bosque distingo a lo lejos un sendero, trato de seguirlo , mientras recobro el aliento y me calmo. Distingo a lo lejos un claro en medio de esta negrura , me indica una roca desde la cual podre divisar si mal no recuerdo los cantos ancestrales la entrada a mi destino.
La piedra ,ornamentada con los simbolos de cada una de las tribus de este lado de las montañas , me indica a mi Drak’ Eth’ Mhe , en que dirección seguir , en este caso a la gran grieta noroeste desde mi posición , allí encontrare las respuestas , mi destino y mi lugar entre los khrak’lhomirs.
A medida que avanzo me encuentro con otros seres que han perdido sus fuerzas antes de llegar , o al salir de este encuentro , en sus huesos se nota el gruñido de animales en busca de alimento y no serán pocos los demás caminantes que queden aca rendidos a contar de mi paso por este sendero. La lluvia incesante limpia mi rostro y su vitalidad y frescura me hace pensar en los días de pesca junto a mi hermano, el cual no volvió de su primera incursión a la cueva del destino, y en mi mente las imágenes de mi correr entre la estepa me llenan de felicidad.
Asciendo con agilidad , hasta encontrarme con una entrada a la que rindo una venia de respeto y canto la canción antigua traspasada entre nosotros boca a oído, y nunca olvidada para las generaciones jóvenes que hayan de caminar con valentía hasta el rostro en piedra de fuego, del que nos hablaron nuestro patriarcas desde que alcanzamos el poder de la lengua.
Camino la distancia de una pedrada al interior de la cueva , cruzo un anillo y al instante un sol amarillo cubre mi piel , y me muestra un camino de estrellas a mis pies al que sigo sin titubear con la bravura de un guerrero. Un sol rojo en el techo de la cueva iluminada parpadea y atravieso entre unos cadáveres, una pared invisible muy resistente a la que golpeo, al momento baja una cortina invisible y una figura como cien estrellas en frente de mi me indican titilando entre varias luces verdes y rojas ….este es mi sueño ….aca empieza el sendero de mi sueño.. en el … mi padre me señala tomar el camino del color del musgo , un humo desciende sobre mi llenando el vacio de esta estancia y con mi mano sigo el color parpadeante el que de un manotazo golpeo y con este , se abre una puerta por donde escapa el humo y asi mismo yo, me incorporo y de un salto me escabullo de ahi.
El camino nuevamente se ilumina , recobro el sentido y medio mareado a tientas recojo mi bolso. Me incorporo y veo otro camino iluminado al que sigo tratando de encontrar el equilibrio , saco un poco de agua que acopie en una vejiga , y me la bebo . el sabor de el humo es acido y escupo su totalidad. Camino y la senda se llena de mas estrellas, las que respaldan mi viaje al interior de esta cueva , lo siento como una prueba de la venia de mis antepasados que me dicen adelante guerrero …vas bien.
Ante mi en una sala grande como toda la aldea , iluminada como cien soles juntos, hay una roca amarilla oscilante entre rojo y el color profundo de los ríos , aca no hay cadáveres y un continuo martillear a lo lejos desde una sala perdida , mas alla de donde mis ojos pueden ver , me indican que los dioses si puede que estén con vida en algún lado preparando sus hachas para la guerra.
Me adelanto entre muchas formas a las que nunca imagino que función especial darían a estas y no concibo una respuesta de para que servirían? de que forma podrían haber estado ordenadas ? cuadrados gigantes y como arboles en punta pero de un material cuya textura que jamás imagine me están hablando desde tiempos inmemoriales, gritándome de una cultura a que aspiro conocer alguna vez si este camino a casa no me cansa.
La piedra al medio de la sala está protegida por una espesa capa invisible, desde dentro ilumina mi rostro y me mantiene expectante, que gentes pudieron hacer algo así?, al momento en que me acerco, una cara se ilumina al medio de la piedra la cual emite un sonido alto al aparecer, al tiempo que dice:
-¿Cuál es la directiva capitán? Mantengo curso y navegación dirección 887-45-vector 9 , en dirección a constelación sagitario , fecha veintitrés nueve cinco mil trecientos
El mensaje se repite una y otra vez …miro a los lados y tomo una de las figuras mas pequeñas que demuestran que estuve acá y que solo los más aguerridos han podido sacar. La guardo en mi bolso y busco una salida, al otro lado de la estancia iluminada hay una imagen parpadeante como de mil brazos que me llama, camino hacia ella y al tocarla se abre ante mi un corredor más pequeño, acá veo muchas caras dibujadas en las paredes y muchas mas estrellas diminutas que hacen mi camino más iluminado. He conocido la casa de los dioses y ya es tiempo de salir de acá.
Tomo mi camino de vuelta, ahora sé que luces tocar para que se abran las puertas de esta caverna brillante. Mi lugar entre los míos ya es una realidad palpable. Los diminutos soles en el suelo eran ciertos , todos los cantos eran ciertos ya puedo cantar junto a los demás.