Iesod
23/06/2012, 02:24
No hay tumba que pueda sostener mi pesadumbre. No hay, tampoco, agujero que guarde mis penas;
Las maderas son tan endebles, que mi angustia puede salir volando y propagarse por el mundo.
La tierra nunca fue buena guardando tristezas; la tierra nunca fue el asilo de los condenados,
¡ni mil féretros de hierro son suficientes!,
¡nunca hubo un espacio para los desgraciados! No los hubo ni en la tierra, ni en el cielo, pues,
el infierno, está repleto de malvadas esperanzas.
Nunca el viento fue la voz de los de mi calaña, empobrecida, indigna, fútil, mugrosa…
La única fuente de agua que tengo yace junto a mis narices, que no cesan de brindarme esa agua de mar,
esos cristales impregnados de tragedia.
Arrastro mi sombra por cuevas oscuras -y me dirán como la observo y como sé que llevo sombra-,
pues es más negra mi sombra que la negrura de la cueva.
No habrá nunca tumba que sostenga nuestro pésame, no habrá nunca el depósito a mis dolores.
No hallaré el consuelo de tu piel, buscando mi piel; a tientas y con penurias de amor, mi goteante corazón.
Las maderas son tan endebles, que mi angustia puede salir volando y propagarse por el mundo.
La tierra nunca fue buena guardando tristezas; la tierra nunca fue el asilo de los condenados,
¡ni mil féretros de hierro son suficientes!,
¡nunca hubo un espacio para los desgraciados! No los hubo ni en la tierra, ni en el cielo, pues,
el infierno, está repleto de malvadas esperanzas.
Nunca el viento fue la voz de los de mi calaña, empobrecida, indigna, fútil, mugrosa…
La única fuente de agua que tengo yace junto a mis narices, que no cesan de brindarme esa agua de mar,
esos cristales impregnados de tragedia.
Arrastro mi sombra por cuevas oscuras -y me dirán como la observo y como sé que llevo sombra-,
pues es más negra mi sombra que la negrura de la cueva.
No habrá nunca tumba que sostenga nuestro pésame, no habrá nunca el depósito a mis dolores.
No hallaré el consuelo de tu piel, buscando mi piel; a tientas y con penurias de amor, mi goteante corazón.