Arthur W. Desk
27/07/2012, 18:38
¡Oye, tú!
“The wall was too high, as you can see.
No matter how he tried he could not break free.
And the worms ate into his brain.”
Era de madrugada cuando me desperté, me levanté y automáticamente fui a desayunar. El tostador no me respondía de buena gana, así que no tosté el pan. Debía estar listo antes de las ocho de la mañana, o mi jefa iba a estar muy enojada, ya que la M.M nos exige mucho la mayor parte del tiempo. A pesar de eso, la necesito para vivir, no sería nada sin la M.M.
Tomé una ducha rápida, me puse mi uniforme y marché hacia el trabajo con un rostro indiferente. A veces sentía que todo me era indiferente, me sentía como un robot. A las siete y cincuenta y nueve minutos exactamente llegué al trabajo y mi jefa casi me felicitó por mi puntualidad, lo tomé de buena gana, así que rápidamente me puse a trabajar.
Mis compañeros de trabajo son muy cuadrados. Tienen muchas horas de trabajo y hacen siempre lo que se les pide, de una forma muy mecánica. Se podría decir que soy el “diferente”, ya que por lo menos tengo ciertos rasgos expresivos que ellos no podrán tener nunca, no están configurados para tonterías sin sentido.
Por la sencilla razón de que me sentía un poco incómodo trabajando encendí mi audiotransmisor y me puse a escuchar Pink Floyd, un grupo de seres que hacían magia con la música hace muchísimos años. Me sentí algo triste, ya que lo único que se escucha actualmente en las calles es el sonido de las máquinas procesadoras en nuestras mentes, nada de melodías, sólo pensamientos vacíos sin un fin real, nuestro único motivo de estar vivos es estar aquí… existiendo.
No sé por qué, pero no quiero vivir haciendo lo mismo siempre, aunque sé que tendré que vivir así, estamos predestinados a esta forma de vivir. Aún así somos seres libres. Mi padre me dijo que el tatarabuelo de su tatarabuelo tenía una profesión extraña, decía que era astrónomo y que estudiaba el espacio y sus astros (dicen que hay algo sobre este enorme techo llamado espacio). Yo no le creí, y me causó algo de gracia, ya que desde que nací solamente he visto lo mismo, y nadie más me había contado sobre profesiones distintas. Además, todo mi círculo de conocidos trabaja en lo mismo que yo, es decir, avocarnos puramente a la M.M. quién necesita ver el “espacio” y sus “astros”, si tenemos todo aquí mismo. No van a llegar M.M’s de otros lados a visitarnos, es completamente imposible, ya que este enorme techo no nos deja comunicarnos con nada ni con nadie. No creo que sea necesario, aún podemos hablar entre nosotros con nuestras ondas acústicas, y es casi como hablar “a la antigua”, o sea, emitir sonidos con nuestras bocas, que al ser recibidos son transformados por un procesador en significados para el receptor. ¡Qué complicado debe ser!
Sonaba “Hey You” y la letra me producía algo extraño.
Hey you,
Out there on the road,
Always doing what you're told,
Can you help me?
“Always doing what you’re told”. Esa frase me produjo mucha extrañeza, ya que no hay nada más que hacer aparte de lo que la M.M diga, tal vez en esos tiempos tenían algún otro motivo para vivir, o qué se yo.
Apagué la música. No puedo aguantar mucho tiempo con eso que le llaman música, a pesar de que me gusta bastante, prefiero servir para el trabajo, y no puedo si estoy pendiente de estos seres extraños que se hacen llamar Pink Floyd.
Luego de mis 12 horas consecutivas de trabajo llegó la hora de descansar. Me despedí de mis compañeros, ellos siguieron trabajando. No sé si alguna vez paran de trabajar, ya que están en el trabajo desde antes que yo y se van después. Además, no responden cuando les pregunto, de hecho, no responden nada, solamente se preocupan de trabajar. ¡Ellos sí que son robots!
Llegué a mi estancia y activé el modo descanso.
2013. Estaba en Valparaíso un día normal de Agosto, cercano a las fiestas patrias. Encendí el televisor y vi en las noticias atentados a lugares muy conocidos: el Pentágono, Wall Street y la Casa Blanca. Quedé realmente impactado. Imaginé que después de encontrar a los terroristas responsables de los atentados pasaría algo terrible, algo que ya pasó dos veces anteriormente y que si se repite podría acabar finalmente con la humanidad.
Pasaron algunos segundos que al parecer fueron días, y estaba sentado nuevamente viendo las noticias. Era oficial. Estados Unidos había declarado la guerra a los que habían planeado el atentado, como dice la evidencia encontrada en los lugares. Según las investigaciones del FBI, los terroristas eran de nacionalidad norcoreana, y estaban acompañados por iraníes que, también según el FBI, tenían planes para lanzar bombas nucleares a puntos estratégicos del mundo y así derrumbar todo el sistema. Todo esto era asumido por unos planos encontrados supuestamente a cuatro cuadras de la Casa Blanca después del atentado, que hablaban sobre unos supuestos atentados con bombas nucleares a ciertas partes del planeta. En las noticias dijeron que los planos estaban firmados por los líderes de Corea del Norte y de Irán. Me pareció extraño que los mandamases firmaran un plano con planes sobre la destrucción mundial, pero la mayoría de la gente confió en las buenas intenciones de salvar el mundo de Estados Unidos, por lo que apoyaron la guerra fervientemente.
Ya nada quedaba. La esperanza se había esfumado al ver cómo Estados Unidos abusaba de su poder nuclear sobre Irán y Corea del Norte, matando niños y mujeres como si fueran ellos los terroristas. Para suerte de los norteamericanos la mayoría de la gente pensaba que efectivamente cada habitante de aquellos países era terrorista, por lo que decían que era justo que pagaran por sus atrocidades contra la pobre e indefensa nación de Estados Unidos. Escuchaba “Goodbye Blue Sky” cuando vi las bombas caer sin piedad sobre la población civil.
Did you see the frightened ones?
Did you hear the falling bombs?
Did you ever wonder why we had to run for shelter when the
promise of a brave new world unfurled beneath a clear blue
sky?
Did you see the frightened ones?
Did you hear the falling bombs?
The flames are all gone, but the pain lingers on.
Está lleno de enfermedades en el mundo, como mutaciones extrañas y problemas por la radiación en el 85% de la población mundial. No sé qué será de nuestro futuro… no sé si hay un futuro.
Qué sueño más extraño, no sé de dónde vinieron tantas ideas a mi cabeza. Por un momento me sentí como un verdadero humano, como dicen que fueron nuestros antepasados, esos que existían antes de la venida de la Madre Máquina. Siempre me he preguntado por qué me tratan de humano, si al igual que la mayoría de mis compañeros de trabajo llevo este chip incrustado en mi cabeza desde que nací. Odio sentirme discriminado por no estar hecho de hojalata, sino que de carne y metal. A veces desearía ser como el resto de mis compañeros, ellos son unas máquinas en el trabajo y no tienen problemas existenciales como yo sí los tengo.
La Madre Máquina me mandó un mensaje de ondas acústicas diciendo que me concentrara en el trabajo. Supongo que debería olvidar las tonterías que sueño y dedicarme a lo que debo mi vida. Después de todo… ¿para qué nacimos? ¿Qué gano con hacer algo distinto al resto, si probablemente seguirá todo igual?
A pesar de haberme sentido reivindicado con mi pensamiento, la Madre Máquina sintió que podía prescindir de mí. Ha decidido desconectarme para siempre en unas horas más. Espero que después de la desconexión llegue al mundo con el que soñaban nuestros antepasados, aunque lo veo difícil, ya que al tener un techo cubriendo todo, no veo posible que las “almas” de nuestros cuerpos puedan ascender al Paraíso como sí lo hicieron en la antigüedad. La vida perdió todo su significado, todo se remite meramente a lo terrenal, y siento que se me acaba la batería.
Sakz
PD: Por favor cambiar título y poner que es un cuento, gracias.
“The wall was too high, as you can see.
No matter how he tried he could not break free.
And the worms ate into his brain.”
Era de madrugada cuando me desperté, me levanté y automáticamente fui a desayunar. El tostador no me respondía de buena gana, así que no tosté el pan. Debía estar listo antes de las ocho de la mañana, o mi jefa iba a estar muy enojada, ya que la M.M nos exige mucho la mayor parte del tiempo. A pesar de eso, la necesito para vivir, no sería nada sin la M.M.
Tomé una ducha rápida, me puse mi uniforme y marché hacia el trabajo con un rostro indiferente. A veces sentía que todo me era indiferente, me sentía como un robot. A las siete y cincuenta y nueve minutos exactamente llegué al trabajo y mi jefa casi me felicitó por mi puntualidad, lo tomé de buena gana, así que rápidamente me puse a trabajar.
Mis compañeros de trabajo son muy cuadrados. Tienen muchas horas de trabajo y hacen siempre lo que se les pide, de una forma muy mecánica. Se podría decir que soy el “diferente”, ya que por lo menos tengo ciertos rasgos expresivos que ellos no podrán tener nunca, no están configurados para tonterías sin sentido.
Por la sencilla razón de que me sentía un poco incómodo trabajando encendí mi audiotransmisor y me puse a escuchar Pink Floyd, un grupo de seres que hacían magia con la música hace muchísimos años. Me sentí algo triste, ya que lo único que se escucha actualmente en las calles es el sonido de las máquinas procesadoras en nuestras mentes, nada de melodías, sólo pensamientos vacíos sin un fin real, nuestro único motivo de estar vivos es estar aquí… existiendo.
No sé por qué, pero no quiero vivir haciendo lo mismo siempre, aunque sé que tendré que vivir así, estamos predestinados a esta forma de vivir. Aún así somos seres libres. Mi padre me dijo que el tatarabuelo de su tatarabuelo tenía una profesión extraña, decía que era astrónomo y que estudiaba el espacio y sus astros (dicen que hay algo sobre este enorme techo llamado espacio). Yo no le creí, y me causó algo de gracia, ya que desde que nací solamente he visto lo mismo, y nadie más me había contado sobre profesiones distintas. Además, todo mi círculo de conocidos trabaja en lo mismo que yo, es decir, avocarnos puramente a la M.M. quién necesita ver el “espacio” y sus “astros”, si tenemos todo aquí mismo. No van a llegar M.M’s de otros lados a visitarnos, es completamente imposible, ya que este enorme techo no nos deja comunicarnos con nada ni con nadie. No creo que sea necesario, aún podemos hablar entre nosotros con nuestras ondas acústicas, y es casi como hablar “a la antigua”, o sea, emitir sonidos con nuestras bocas, que al ser recibidos son transformados por un procesador en significados para el receptor. ¡Qué complicado debe ser!
Sonaba “Hey You” y la letra me producía algo extraño.
Hey you,
Out there on the road,
Always doing what you're told,
Can you help me?
“Always doing what you’re told”. Esa frase me produjo mucha extrañeza, ya que no hay nada más que hacer aparte de lo que la M.M diga, tal vez en esos tiempos tenían algún otro motivo para vivir, o qué se yo.
Apagué la música. No puedo aguantar mucho tiempo con eso que le llaman música, a pesar de que me gusta bastante, prefiero servir para el trabajo, y no puedo si estoy pendiente de estos seres extraños que se hacen llamar Pink Floyd.
Luego de mis 12 horas consecutivas de trabajo llegó la hora de descansar. Me despedí de mis compañeros, ellos siguieron trabajando. No sé si alguna vez paran de trabajar, ya que están en el trabajo desde antes que yo y se van después. Además, no responden cuando les pregunto, de hecho, no responden nada, solamente se preocupan de trabajar. ¡Ellos sí que son robots!
Llegué a mi estancia y activé el modo descanso.
2013. Estaba en Valparaíso un día normal de Agosto, cercano a las fiestas patrias. Encendí el televisor y vi en las noticias atentados a lugares muy conocidos: el Pentágono, Wall Street y la Casa Blanca. Quedé realmente impactado. Imaginé que después de encontrar a los terroristas responsables de los atentados pasaría algo terrible, algo que ya pasó dos veces anteriormente y que si se repite podría acabar finalmente con la humanidad.
Pasaron algunos segundos que al parecer fueron días, y estaba sentado nuevamente viendo las noticias. Era oficial. Estados Unidos había declarado la guerra a los que habían planeado el atentado, como dice la evidencia encontrada en los lugares. Según las investigaciones del FBI, los terroristas eran de nacionalidad norcoreana, y estaban acompañados por iraníes que, también según el FBI, tenían planes para lanzar bombas nucleares a puntos estratégicos del mundo y así derrumbar todo el sistema. Todo esto era asumido por unos planos encontrados supuestamente a cuatro cuadras de la Casa Blanca después del atentado, que hablaban sobre unos supuestos atentados con bombas nucleares a ciertas partes del planeta. En las noticias dijeron que los planos estaban firmados por los líderes de Corea del Norte y de Irán. Me pareció extraño que los mandamases firmaran un plano con planes sobre la destrucción mundial, pero la mayoría de la gente confió en las buenas intenciones de salvar el mundo de Estados Unidos, por lo que apoyaron la guerra fervientemente.
Ya nada quedaba. La esperanza se había esfumado al ver cómo Estados Unidos abusaba de su poder nuclear sobre Irán y Corea del Norte, matando niños y mujeres como si fueran ellos los terroristas. Para suerte de los norteamericanos la mayoría de la gente pensaba que efectivamente cada habitante de aquellos países era terrorista, por lo que decían que era justo que pagaran por sus atrocidades contra la pobre e indefensa nación de Estados Unidos. Escuchaba “Goodbye Blue Sky” cuando vi las bombas caer sin piedad sobre la población civil.
Did you see the frightened ones?
Did you hear the falling bombs?
Did you ever wonder why we had to run for shelter when the
promise of a brave new world unfurled beneath a clear blue
sky?
Did you see the frightened ones?
Did you hear the falling bombs?
The flames are all gone, but the pain lingers on.
Está lleno de enfermedades en el mundo, como mutaciones extrañas y problemas por la radiación en el 85% de la población mundial. No sé qué será de nuestro futuro… no sé si hay un futuro.
Qué sueño más extraño, no sé de dónde vinieron tantas ideas a mi cabeza. Por un momento me sentí como un verdadero humano, como dicen que fueron nuestros antepasados, esos que existían antes de la venida de la Madre Máquina. Siempre me he preguntado por qué me tratan de humano, si al igual que la mayoría de mis compañeros de trabajo llevo este chip incrustado en mi cabeza desde que nací. Odio sentirme discriminado por no estar hecho de hojalata, sino que de carne y metal. A veces desearía ser como el resto de mis compañeros, ellos son unas máquinas en el trabajo y no tienen problemas existenciales como yo sí los tengo.
La Madre Máquina me mandó un mensaje de ondas acústicas diciendo que me concentrara en el trabajo. Supongo que debería olvidar las tonterías que sueño y dedicarme a lo que debo mi vida. Después de todo… ¿para qué nacimos? ¿Qué gano con hacer algo distinto al resto, si probablemente seguirá todo igual?
A pesar de haberme sentido reivindicado con mi pensamiento, la Madre Máquina sintió que podía prescindir de mí. Ha decidido desconectarme para siempre en unas horas más. Espero que después de la desconexión llegue al mundo con el que soñaban nuestros antepasados, aunque lo veo difícil, ya que al tener un techo cubriendo todo, no veo posible que las “almas” de nuestros cuerpos puedan ascender al Paraíso como sí lo hicieron en la antigüedad. La vida perdió todo su significado, todo se remite meramente a lo terrenal, y siento que se me acaba la batería.
Sakz
PD: Por favor cambiar título y poner que es un cuento, gracias.