Malkuth
29/08/2012, 01:13
Buenas.
Resulta que desde hace algún tiempo estoy cortejando a una dama muy hermosa, tanto por dentro como por fuera. Pasamos juntos agradables veladas junto a la hoguera o tendidos sobre húmedos pastizales. Por momentos hemos estado a punto de besarnos, incluso en una ocasión casi llegué a tocarla de un modo muy sugerente e incómodo, en el cual no profundizaré más ya que provoca en mí cierto sentimiento de vergüenza.
En fin, confío sinceramente en que estamos muy conectados con esta distinguida señorita. Sin embargo, hay un punto que me hace retroceder siempre que pienso en dar el gran paso, en declararme. Esta cuestión es tremendamente quisquillosa y persistente, y me obliga a desistir cada vez que intento hablarle del tema. Realmente necesito de sus consejos para lograr sobreponerme a esta fatalidad. Bueno, el problema en cuestión es que ella, mi amada, mi Julieta, mi Beatriz, es... una papa.
Resulta que desde hace algún tiempo estoy cortejando a una dama muy hermosa, tanto por dentro como por fuera. Pasamos juntos agradables veladas junto a la hoguera o tendidos sobre húmedos pastizales. Por momentos hemos estado a punto de besarnos, incluso en una ocasión casi llegué a tocarla de un modo muy sugerente e incómodo, en el cual no profundizaré más ya que provoca en mí cierto sentimiento de vergüenza.
En fin, confío sinceramente en que estamos muy conectados con esta distinguida señorita. Sin embargo, hay un punto que me hace retroceder siempre que pienso en dar el gran paso, en declararme. Esta cuestión es tremendamente quisquillosa y persistente, y me obliga a desistir cada vez que intento hablarle del tema. Realmente necesito de sus consejos para lograr sobreponerme a esta fatalidad. Bueno, el problema en cuestión es que ella, mi amada, mi Julieta, mi Beatriz, es... una papa.