Ramón Barros Luco... más allá de la "Confíteria Torres".
Ramón Barros Luco (Santiago, Chile, 9 de junio de 1835 – Santiago, 20 de septiembre de 1919) fue un abogado y político chileno, presidente de la República entre 1910 y 1915.Habiendo desarrollado una larga trayectoria política como ministro y parlamentario, Barros Luco fue electo presidente en 1910 con el apoyo de todos los partidos. Durante su gobierno se acentuó la rotativa ministerial, llegando a tener 15 gabinetes. Intentó combatir los excesos del régimen parlamentario, modificando el sistema de clausura del debate y estableciendo leyes contra el fraude electoral.
Definió la neutralidad de Chile frente a la Primera Guerra Mundial y tomó medidas contra las dificultades económicas que significaba el cierre de los mercados europeos. Se firmó el Pacto ABC con Argentina y Brasil como modo de contrarrestar la influencia estadounidense en la región. Durante su mandato se realizaron obras públicas de relevancia, destacando el ferrocarril Arica-La Paz y el actual edificio de la Biblioteca Nacional de Chile.
Escéptico en lo que respecta a la acción política y de carácter bonachón, su figura histórica es recordada en la memoria colectiva por las incontables anécdotas atribuidas a su persona
Vida previa a la Presidencia y su roll en la Revolucion del 91'
Nació en Santiago en 1835, hijo de Ramón Luis Barros Fernández y de Dolores Luco Fernández de Leiva.
Falleció en 1919, cuatro años después de entregar el cargo de presidente.
En 1858 se graduó de abogado y entre 1870 y 1894 fue en varias oportunidades diputado por diversas circunscripciones del país. Además, en razón de su dilatada carrera política, ocupó diferentes carteras ministeriales bajo los distintos gobiernos de esos años.
En 1891, era presidente de la Cámara de Diputados al suscribir el acta de deposición del presidente Balmaceda y el manifiesto dirigido al capitán Jorge Montt para sublevar la escuadra y proclamar la revolución en nombre del Congreso.
Junta de Gobierno de Iquique
Junto al vicepresidente del Senado, Waldo Silva, se embarcó en Valparaíso el 7 de enero de 1891, en el blindado Blanco Encalada, como delegados del Congreso, y desde allí dirigieron la revolución. A partir del 1º de abril organizaron la Junta de Gobierno en Iquique.
Barros Luco participó en la Junta hasta el triunfo de la revolución. Luego de la suspensión de Balmaceda, reasumió su cargo en la Cámara de Diputados.
Entre los años 1891 a 1897 fue senador por Tarapacá.
En 1897, fue designado ministro plenipotenciario en Francia. A su regreso, y entre 1900 y 1906, fue senador por Linares.
Su periodo presidencial culminó en 1915.
Estuvo casado con Mercedes Valdés Cuevas, hija de Francisco de Borja Valdés Aldunate y de Alejandra Cuevas Avaria
Gobierno
Barros Luco asume la Presidencia de la República el 23 de septiembre de 1910, en el marco de las festividades de celebración del Centenario de la Independencia nacional. Su elección como Presidente de la República fue una transacción política en medio de la confusión política existente, al no lograr la convención de los partidos Liberal y Nacional la votación necesaria para proclamar alguno de sus candidatos, el nacional Agustín Edwards Mac Clure y el liberal democrático Juan Luis Sanfuentes.
Se convino entonces en designar a Barros Luco, que tenía en esa época setenta y seis años de edad y cincuenta de vida política.
Durante su gobierno, hubo una rotativa ministerial permanente, producto del régimen parlamentario. Éste ya estaba totalmente desvirtuado ya que los partidos políticos y sus dirigentes estaban más preocupados de sus influencias que de las labores propias del gobierno.
Un ejemplo de la situación política interna queda de manifiesto al señalar que el primer gabinete del gobierno, de filiación liberal doctrinario, presidido por Maximiliano Ibáñez, duró sólo dieciocho días.
Esta inestabilidad fue permanente durante los cinco años de su gobierno, siendo la rotativa ministerial el reflejo de las luchas partidistas entre liberales, nacionales y balmacedistas. Obviamente, la irregularidad de los ministerios impidió la realización de alguna obra gubernativa de envergadura.
Sin embargo, la administración de Barros Luco sí tuvo ciertos éxitos.
Entre ellos:
- mantener la neutralidad de Chile durante la Primera Guerra Mundial, declarada en 1914;
- la construcción de la Escuela de Ingeniería;
- el puerto artificial de San Antonio;
- en 1912 la compra del monasterio de las monjas Claras para habilitar la Biblioteca Nacional;
- la fundación del Liceo José Victorino Lastarria, en Providencia, en el año 1913;
- la creación del servicio militar de aeronáutica y la Escuela de Pilotos.
Durante el periodo, las elecciones parlamentarias efectuadas en 1912 y 1915 fueron bastante agitadas y, destacadas, sobretodo, porque la práctica del cohecho fue la tónica y se ejerció en forma descontrolada
Fallecimiento:
Tras dejar la presidencia Barros Luco se retiró a su casa en calle Santo Domingo esquina de las Claras (actual Mac Iver). Se dedicó a la construcción del Hospital Mixto al que posteriormente se le colocó su nombre. Dejó 50.000 pesos para el Patronato Nacional de la Infancia e idéntica suma para la Liga Protectora de la Infancia. Falleció a las 11:30 de la mañana del sábado 20 de septiembre de 1919
Y... El Anecdotario e Personalidad de Ramón Barros Luco.
"De menguada estatura, anchas espaldas, frente despejada, mirada tranquila y aparentemente anodina, rasurado de barba, el descuidado y lacio bigote completamente cano, en sus 76 años, le cubría los labios a modo de breve cortina predispuesta a levantarse con pausa para dar salida a sus múltiples ocurrencias afines para muchos con la sabiduría de Perogrullo."
En el Parlamento Barros Luco ganó fama por sus respuestas breves, rápidas y sintéticas, que con toques de humor e ironía daban término a las discusiones más acaloradas. Un diputado le preguntó, siendo Barros Luco ministro, el monto de la deuda pública, respondiéndole con una cifra aproximada. El diputado le atacó por la inexactitud y le corrigió la cifra, a lo que replicó el ministro “Y si lo sabia, ¿para que pregunta?”. En otra oportunidad un congresista acusaba el aumento del precio de las papas a cinco centavos, inexactitud a la que Barros Luco respondió “Serán muy grandes esas papas, señor senador” (jugando con el sentido de “papa” como mentira en el lenguaje vulgar). Tal carcajada se produjó en la sala que el senador fue incapaz de continuar su discurso
El Barros Luco es un sándwich que lleva carne a la plancha y queso caliente, que se vende en los locales de comida rápida y restoranes de Chile. Su nombre se debe al presidente Ramón Barros Luco, quién era un cliente recurrente de la Confitería Torres en Santiago. Solicitaba con frecuencia esta mezcla especialmente hecha para él, que luego se popularizó entre los comensales y en el resto del país.
De entre esos acontecimientos, el más recordado fue el que involucró a Malaquías Concha. Era Barros Luco vicepresidente, y con el fin de infundirle pavor, el jefe demócrata le anunció que en el pueblo de Hualqui se libraba una verdadera batalla entre la policía y los obreros. Barros Luco, ya alertado de la situación, respondió: “¿Y quien va ganando? El gobierno debe mantener el orden”.
Las disputas en el Parlamento entre Barros Luco y Malaquías Concha fue una de las posibles razones por las cuales jamás integró al Partido Demócrata en sus gabinetes. Cuando el organizador de un ministerio le expuso la conveniencia de nombrar a Concha como ministro, Barros Luco se excusó diciendo: “¡No, no puede ser! el Partido Demócrata no tiene mundo”.
Aplicaba el mismo espíritu en política internacional. El embajador argentino le solicitó una declaración sobre los acuerdos de comunicación y comercio, diciéndole que una declaración suya, como vicepresidente, sería muy bien recibida en su gobierno y le evitaría manifestaciones hostiles en su viaje de regreso por Mendoza. A ello le respondió Barros Luco: "Vea Ud. Ministro, ¿por qué no se va por el estrecho de Magallanes? Así nadie le molestará." Al despedir a los delegados de Chile a una conferencia internacional, les habría dado las siguientes instrucciones: "firmen allá todo lo que quieran; en seguida veremos aquí si podemos ratificar".
Sus contemporáneos y los historiadores describen a Barros Luco como un hombre sin vanidad, que vestía y actuaba con gran sencillez. A pesar de su fortuna viajaba en tren y tranvía como cualquier otro ciudadano y solía sentarse junto con su mujer en cualquier banco de la calle, como un par de jubilados.
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