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    Predeterminado [HC] Pueblos originarios de Chile



    Aymara


    La civilización Tiwanaku, que se desarrolló 2.000 años a.C. suele considerarse como el primer estado aymara. Al momento enfrentar al imperio incaico, en 1430, el pueblo aymara estaba dividido en varios estados, situación que fue aprovechada por los invasores. La última comunidad independiente aymara fue la de Lupakas.
    Este pueblo se dedica a la agricultura y la ganadería, y se ubica en la región que va desde el lago Titicaca, pasando por los faldeos cordilleranos, hasta el noreste argentino. En Chile se le puede ver en la Región de Tarapacá y, en menor proporción, en la Región de Atacama. Los aymara que habitan el Altiplano crían ovejas, llamas, ganado y alpacas, pero tienen pocos cultivos. Por su parte, quienes viven en la precordillera han podido desarrollar la agricultura mediante el antiguo sistema de terrazas, cultivando papas, cebada y quinoa. Es por eso que los pastores y agricultores intercambian sus productos entre sí.



    Hay dos tipos de comunidades aymara:

    • La ayllu, que es la comunidad andina altiplánica tradicional, formada por un conjunto de aldeas pastoriles, cada una de las cuales se compone de varias familias.
    • La comunidad campesina precordillerana, ubicada en torno a una iglesia que tiene una plaza y algunos edificios públicos, siguiendo el modelo español.


    El censo de 1992 registró a 48.477 aymaras, de los cuales sólo 2.397 residen en sus territorios originarios, ubicados en las provincia de Parinacota-Putre y General Lagos. En la precordillera de Iquique existen tres comunidades aymara que viven en la zona desde hace 1.000 años.





    Kolla


    Los kollas viven en el norte de Chile, ocupando aguadas y quebradas de la cordillera de la provincia de Chañaral (Región de Atacama), entre las ciudades de Potrerillos, El Salvador, Diego de Almagro y Copiapó. Se cree que ingresaron a nuestro país, primero durante los últimos años del imperio de Tiwanaku, en el siglo X, y más tarde durante la Guerra del Pacífico, desde el norte de Argentina.
    Antiguamente existían 12 estados aymara situados en las orillas del lago Titicaca, en Bolivia, entre los cuales destacaban los kollas. Estos detentaban el poder político y tenían sometidos a los puquinas, antigua población nativa del área. Durante el siglo XV; sin embargo, fueron invadidos por el Inca Wiracocha. Luego se produjo una gran rebelión kolla que fue aplastada por el Inca Tupac Yupanqui.
    Los kollas actuales hablan además del castellano, el aymara y el quechua, idioma de los incas. Basan su sustento en la ganadería y en menor medida en la agricultura y la minería. En los meses de abril y mayo se aparea el ganado de ovejas y cabras. En verano se dedican a la producción de quesos, cuando las hembras están paridas. Durante la primavera se trasquilan los animales. Y en invierno, cuando las actividades agrícolas y pastoriles son escasas, se hila y se teje.
    Los kollas, al igual que los aymara, por provenir de los mismos ancestros, veneran a la Pachamama, Madre Tierra, generadora de vida y que sabe cuándo, cómo y por qué deben suceder las cosas. Sus sacerdotes son llamados yatiri y son elegidos a través de los sueño. Ellos curan enfermedades y dirigen las rogativas y ceremonias, que tienen lugar de preferencia en los cerros y en los lugares de mayor altura.




    Rapa Nui


    Rapa Nui es el nombre originario de la Isla de Pascua, lugar mundialmente conocido por los colosales moais, gigantes de piedra volcánica construidos por los ancestros de este pueblo. Estas misteriosas esculturas miden en promedio 4 metros de altura, a excepción del moai Paro, que alcanza los 10 m. Se dejaron de construir debido a crisis internas originadas por disputas de poder y escasez de alimentos en la isla.
    Esta isla triangular tiene volcanes situados en sus tres puntas, el Rano Kau, el Maunga Terevaka y el Poike.
    Según la tradición local, el primer colonizador de Rapa Nui fue el antiguo rey Hotu Matu'a, quien llegó con un grupo de personas desde islas polinésicas cercanas. Él sería el responsable de fijar la organización social y las normas legales que rigen su sociedad. Su idioma es llamado Vananga Rapa Nui, y su escritura ceremonial, Rongo Rongo, ambos relacionados con la cultura polinésica.
    A pesar de las variaciones que sufrieron las ceremonias y creencias ancestrales de este pueblo, los conceptos de Mana y Tapu han persistido hasta nuestros días.

    El Mana es la magia o poder sobrenatural y está en manos de los espíritus y sólo de algunos iniciados. Cualquier objeto puede contagiarse con esta magia, sobre todo las personas que viven con hombres poderosos.
    En la llamada fase expansiva se produjo una inusual devoción religiosa, relacionada con el culto a los ancestros. En tal período se llevó a cabo la construcción de unos 300 altares ceremoniales y cerca de 600 moais: el poder de los sacerdotes y de la nobleza se encontraba en su plenitud. Luego sobrevino la crisis política y la hambruna; a esta etapa se le llamó fase decadente. Las peticiones de los Rapa Nui a los dioses, entonces estaban ligadas a la adquisición de alimentos. El culto al dios Make Make, relacionado con la fertilidad, surge en este período.



    Mapuche



    Los mapuches o “gente de la tierra” fueron quienes opusieron una mayor resistencia a la dominación europea en América. Contribuyó a esto la ausencia de una autoridad central, ya que los jefes o lonkos estaban dispersos en el territorio. Asimismo, aunque las comunidades eran autónomas entre sí, respondían como nación a la defensa de su territorio. Sus luchas contra los españoles fueron inmortalizadas en "la araucana”, el famoso libro de Alonso de Ercilla. Actualmente constituyen uno de los pueblos originarios más numerosos, con una población cercana al medio millón de individuos.
    De acuerdo a la cosmovisión mapuche, existe un equilibrio entre Ngenechen, dios de la vida, la bondad y la creación, y Wekufu, dios de la muerte y la destrucción, al que atribuyen la llegada de los españoles. En sus ceremonias incluyen instrumentos musicales como la trutruca y el kultrún. Su idioma es el mapudungún.


    Quechua



    Los quechuas son los descendientes de los incas. En nuestro país ocupan el territorio que va desde Caquena por el norte, hasta Parinacota por el Sur-Este y Putre por el Oeste, compartiendo con los aymaras la zona precordillerana y altiplánica.

    Como en el pasado los quechuas dominaban a los aymaras, tienen muchas características culturales comunes con ellos.
    Su arribo a Chile data de entre 1443 y 1470, fecha en que alcanzaron a llegar hasta el río Maipo, bajo el reinado de Tupac Yupanqui.
    Los idiomas quechua y aymara vienen de una lengua común llamada Quechumara.
    Los quechuas han abandonado prácticamente su idioma, pues lo usan sólo para los rituales religiosos, mientras que para comunicarse usan el aymara.
    En Chile, actualmente hay alrededor de 3.436 quechuas, mayoritariamente en la Segunda Región. Se dedican sobre todo al comercio y la minería, siendo trabajadores asalariados y un porcentaje mucho menor vive de la agricultura y la caza.



    Atacameños


    Los Atacameños o likanantai viven en los oasis, valles y quebradas de la provincia del Loa, en el norte de Chile (II Región). Sus principales centros ceremoniales son Caspana, Peine, Socaire, San Pedro de Atacama y Toconao. Ellos provienen de antiguos cazadores y recolectores que se adaptaron a la zona gracias a las favorables condiciones que ofrecía la cuenca del río Loa. Esta cultura alcanzó un gran desarrollo en el siglo XV, antes de la llegada de los incas. Ancestralmente se destacaron en la metalurgia, alfarería, textilería y técnicas de cultivo de la tierra en terrazas. Este pueblo, al igual que aymaras y kollas, forjó su identidad después de la desintegración de Tiwanaku, cuando los pueblos altiplánicos se dividieron en varios reinos.



    Kawéskar


    Los kawésqar o alakalufes eran cazadores nómades que se alimentaban de lobos marinos, nutrias, focas y ballenas, en los fiordos y canales del extremo sur de nuestro continente. Sus canoas eran muy importantes para ellos, que recorrían el archipiélago sur de Tierra del Fuego en busca de su sustento. Eran de baja estatura y muy fuertes de la mitad para arriba, aunque un poco más débiles de la mitad para abajo, ya que para remar, cazar, o bucear, necesitaban mayor fuerza en los brazos y el tronco que en las piernas. Esto los diferencia de los altos cazadores terrestres de la Patagonia: los aonikenk (tewelches) y de los selk'nam (onas), que podían medir hasta dos metros de altura. Sus casas eran toldos desmontables cubiertos con cuero de lobo marino.



    Yagán


    Los yaganes vivían en el extremo sur de América, igual que los kawéskar, en el Estrecho de Magallanes. Para cazar usaban un arpón de casi tres metros de largo al que adosaban una punta de hueso de pescado dentada, por uno o ambos lados. Sus flechas tenían punta de piedra, aunque sustituyeron dicho material con el vidrio en el siglo XVIII. Eran nómades y vivían de la caza y la pesca. Usaban brazaletes hechos con cuentas de huesos de aves y conchas; los varones lo usaban sólo en los tobillos, y las mujeres también en las muñecas. Las mujeres yaganes eran diestras artesanas y fabricaban cestos, bolsas de cuero y vejigas, utilizadas como recipientes, además de lazos hechos de barba de ballena.



    Diaguita


    Casi nada queda hoy día de las tradiciones y la cultura diaguita, ya que fue rápidamente absorbida por la sociedad criolla hispana. Sun integrantes eran agricultores y diestros alfareros, y vivieron entre los siglos VIII y XV d.C. También se dedicaban a la ganadería y al comercio con los pueblos vecinos. Cultivaban el maíz, la teca, los porotos y la calabaza. Domesticaron la llama y el guanaco, animales que les fueron muy útiles en el transporte y la carga para comerciar. Probablemente llegaron desde el otro lado de la cordillera para establecerse en los hermosos valles del Norte Chico en Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y Choapa. Su arte cerámico es muy conocido, destacándose por una bonita decoración de líneas rectas, en zigzag y con triángulos adosados a una línea. Generalmente escogían el blanco, rojo y negro para decorar sus cerámicas.



  2. #2

    buen aporte compa, aunque para mi los rapa nui no deberían contar a chile, hay que dejarlos en la polinesia nomas, si ni cerca del continente están ni quieren estarlo