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    Predeterminado Como sacar un entierro

    En Chiloé abundan las historias de entierros y de las fortunas que de la noche a la mañana han adquirido quienes por casualidad los vieron arder en la noche de San Juan, y sin miedo se atrevieron, en pleno invierno, a salir al campo a buscar el lugar donde el fuego señalaba existían riquezas enterradas por los españoles en los años cuando el archipiélago fue incorporado a la republica de Chile; o por comerciantes que no encontraron mejor manera de guardar su dinero y murieron sin revelar el secreto.


    Es en la noche de San Juan cuando en mitad del campo, entre la llovizna, se ven aparecer llamas que se encienden y se apagan indicando el lugar donde esta enterrado un tesoro. Si la llama es roja el entierro es de oro; si la llama es blanca el entierro es de plata. Cuando arden tres llamitas como “cauquiles”, fosforescencias, son huesos de gentiles. Personas fallecidas y enterradas sin haber sido bautizadas. Se dice “cauquil” a la fosforescencia marina que suele aparecer entre los zargazos en las noches de luna llena y mar en calma. Pero nuestro tema son los entierros, y los ancianos dicen que hay de dos clases. Entierros que arden y entierros que suenan.
    Existe un tesoro en aquel lugar donde se escuchan ruidos subterráneos, un invisible arrastrar de cadenas, un quejumbroso chirriar de puertas que se abren, golpes de martillos contra metales, y voces de ultratumba, en la mitad de un bosque o en una pampa desolada. Al pie de una colina se escucha un rodar de carretas, un trotar de caballos. No cualquiera puede descubrir un entierro, únicamente las personas afortunadas pueden ver las visiones o escuchar los ruidos, solo aquellos predestinados pueden descubrirlos, y no en cualquier época. Los entierros aparecen en los días de Luna Nueva y con preferencia en la noche de San Juan.
    RECOMENDACIONES PARA RESCATAR UN ENTIERRO
    Al conocer la existencia de un entierro se recomienda llevar una vela encendida, toda una proeza en el ventoso invierno chilote, la que indicara el lugar donde están enterradas las riquezas. En ese lugar se deja la vela en el suelo, y la vela comienza mágicamente a hundirse en la tierra como llevada por una mano invisible. Para sacar un entierro no se debe andar trayendo ningún objeto bendecido, ni nombrar a Dios, o a la Virgen, o a algún santo, de los muchos que existen. De hacerlo, el entierro no se entrega; dicen los ancianos. Desaparece, cambia de lugar.
    Lo mejor es colocarse la ropa al revés, y si uno no se atreve a ir solo por los oscuros y barrosos senderos cubiertos de matorrales, lo recomendable es hacerse acompañar por un número impar de personas. Para conseguir fortaleza de ánimo y valentía en la mala hora cuando comienzan a salir las visiones de ultratumba, esqueletos, murciélagos, culebras, demonios y otros espantos; conviene llevar una botella de aguardiente, la chicha de manzana entibiada al calor de la estufa y endulzada con miel, no sirve, es una muy buena compañía para escuchar y relatar casos de personas que han encontrado entierros pero no para salir a buscarlos.
    Algunos recomiendan hacer “Pilatos”, nudos, en un pañuelo blanco, y tirarlo hacia el lugar de donde aparecen las visiones. Estas no pasaran del lugar donde ha caído el pañuelo, que ha formado un muro invisible que detiene a las visiones. Las visiones son también animales monstruosos, ruidos de cadenas, ataúdes con muertos en su interior, fantasmas, golpes de seres semitransparentes, sonidos subterráneos, lamentos y llantos de almas en pena. Si con el susto que provocan las visiones se nombra a Dios o a algún santo, el hoyo que se ha cavado buscando el entierro se repleta de excrementos.
    Para borrar las visiones la mujer que anda en el grupo debe levantarse las polleras y mostrar su trasero desnudo; pero será envuelta en un violento torbellino de ropas revueltas si ha conocido los placeres del amor.
    Si alguno de los buscadores de tesoro ha tenido el coraje de lacear a una de las apariciones, entonces, al amanecer conviene salir a rastrear por los campos buscando el lazo, al encontrarlo semienterrado, es seguro que allí existe un nuevo entierro.
    Ya encontrado el entierro, al abrir la caja de fierro o destapar el caldero que contiene al tesoro se debe evitar respirar el vaho de la plata y los gases venenosos de las monedas y joyas enterradas durante siglos. Para no sufrir el efecto maligno de esos gases hay que tirar al hoyo un perro o un gato negro. Si no es negro, mejor ni acercarse a esas riquezas. Si esto no se hace, sin remedio se morirá antes de un año.
    Con todas estas recomendaciones estamos preparados para este 24 de Junio, sin temor, esperar la media noche tomando un mate al calor de una fogata esperando ver en el horizonte arder un entierro.

  2. #2

    Wena, pero el dinero sacado del entierro traera desgracia, onda como el premio dle guaton de lost

  3. #3

    mmmmmm la volaita......