1. #1

    Predeterminado Leyendas Mineras...

    No acostumbro mucho a subir leyendas, pero me parecieron bien interezantes y las comparto con Ustedes...


    EL GUARDIÁN DE LA MINA “EL TENIENTE”
    Un minero movido por lo que sus “ganchos” de que aparecían visiones en el centro de la mina, decidió quedarse en el “nivel” donde trabajaba, para comprobar si todo lo que narraban era verdad. Esa tarde, sus compañeros de faena salieron a la superficie luego de haber trabajado su turno. Sólo quedó el corajudo minero. Este empezó a “choquear” inmediatamente, pues no lo hizo en el tiempo que la empresa da para este refrigerio, que consiste en té o café que llevan al trabajo, más pan y frutas. Mientras tomaba sendos sorbos de café, miró a un extremo. Desde las sombras, vio salir un alto y grueso perro con ojos brillantes llevando en su cuello una larga cadena de plata que, al arrastrarla, producía un ruido terrorífico. Quedó atónito; no pudo seguir tomando su “choca” y salió despavorido, ayudándose de la luz de su lámpara. Cuando estuvo a salvo, contó lo ocurrido; muchos no le creyeron. Otro minero, al día siguiente, decidió enfrentarse con el aparecido y entró al sitio de trabajo provisto de un revólver. Cuando llegó la hora del término de la faena, éste aguardó nervioso. Sacó su arma y esperó que saliera el perro; lanzó algunas palabrotas que el eco devolvió, retumbando en las paredes lóbregas del socavón. De súbito, apareció el perro mostrando sus grandes y redondos ojos de fuego y arrastrando su cadena; cuando éste se le hubo acercado bastante, disparó toda la carga de su arma. Creyó que lo había muerto. Fue a verlo. Pero sorpresa, se encontró con que el animal se había esfumado y las balas estaban incrustadas en un viejo tablón; después de sucedido esto, el minero pidió el “arreglo” y se fue del mineral.
    Para los obreros de la mina, el perro que aquí aparece, es el guardián de ella y se muestra a todos aquellos que no creen lo que acontece dentro de este mundo subterráneo.






    Cerro Tamaya
    Cuentan que hace años el cerro Tamaya (IV Región) era un mineral muy rico. El oro brotaba por todos lados y en abundancia.
    Por ese entonces se trabajaba en cuadrillas de mineros que arrancaban el precioso metal a combo, cuña, picota y pala.
    Una de esas tardes llegó a pedir trabajo un extraño y corpulento hombre; al hablar con el jefe le dijo que era barrenero, que producía bastante, pero que ponía una condición: trabajar solo y de noche. El jefe lo contrató y esperó para comprobar el producto de su trabajo. Grande fue su sorpresa al día siguiente- al ver la gran cantidad de oro extraído por el trabajador.
    Esa noche picado por la curiosidad-, el jefe lo siguió para ver de dónde y en qué forma sacaba el mineral. Observó que el extraño hombre se sacaba la ropa y se convertía en un gran toro negro, que a cornadas embestía el cerro arrancando grandes cantidades de oro. Impresionado y asustado corrió al pueblo en busca del cura para bendecir el lugar.
    A la noche siguiente fueron el jefe, el cura y un grupo de mineros al sitio donde trabajaba el individuo. El toro, al ver al cura con un crucifijo en la mano, enloqueció y, embistiendo desesperadamente contra la roca, hizo un gran agujero, por donde salió dejando un fuerte olor a azufre.
    Según cuentan los que conocen la leyenda, era el diablo quien custodiaba la mina y que, al irse éste, desapareció la mayor riqueza del yacimiento aurífero del cerro Tamaya.






    EL BARRETERITO
    Según cuentan los viejos mineros de esta región, hace muchos años ronda en las minas auríferas de Atacama, el alma de un minero, que en vida, trabajaba siempre cantando al son de su barreta, mientras extraía con alegría el preciado producto de las minas.
    Este personaje era muy conocido por todos, por ser un aventurero que constantemente cambiaba de mina, pues su genio vagabundo y su pie nómade lo llevaba a recorrer de un lado a otro, ganando apenas para subsistir y pasando muchas veces hambre y penurias, echándose las penas a la espalda, volvía siempre a partir para iniciar su pesada tarea en cualquier otro lugar.

    Sin embargo, su carácter generoso y su espíritu siempre alegre y optimista le hacían liviana la vida granjeándole la simpatía y el aprecio de los demás mineros. Con la talla a flor de labios, ya cantando, ya silbando, no descansaba ni un momento y el repiqueteo de su herramienta era música acostumbrada donde quiera que estuviese.

    Un día que trataba de obtener el mineral, que le daría su sustento, quiso la mala suerte que se desprendiera un gran trozo de roca y tras ella, toneladas de tierra..., y el barreterito quedó allí sepultado para siempre...
    Desde entonces, - según dicen los mineros -, su espíritu recorre todas las minas en que trabajó, dejando oír su continuo y alegra barretear... El viento, fugaz mensajero del espacio, lleva a través de las negras bocas de los túneles y galerías el eco de sus golpeteos.
    Los mineros que los han oído, o han creído oírlo, se persignan temerosos, previendo, quizás un destino semejante.





    EL MINERO GENEROSO

    (Leyenda de los mineros del carbón)
    Hace mucho tiempo, en la zona minera de Lota, (VIII Región) vivía un hombre muy bueno e inteligente. Su oficio era minero de la mina de carbón El Chiflón del diablo. Tenía muchos amigos dada su condición de buen hombre. Pero tenía un problema. Era muy pobre porque regalaba a los más necesitados lo que ganaba. Así que todo lo que poseía se le hacía poco para ayudar a la gente.
    -¡Hola don Reina!- como le decían sus amigos.
    -¿Me podría prestar usted un kilo de azúcar?- le pedían y don Reinaldo inmediatamente ayudaba a quien le pidiera.
    Otra persona lo saludaba con mucha cordialidad.
    -¿Cómo está usted? ¿Y su trabajo en la mina cómo va?
    Un día llegó una viuda a verlo a su casa:
    -Don Reina, vengo a pedirle un favor, si usted me puede ayudar con algo de dinero para comprarle un par de zapatos a Eduardito, el más pequeñito de mis hijos que se le hicieron pedazos.
    El minero de inmediato salió a conseguirse un anticipo de sueldo para ayudar a la viuda.
    Y así, todos los días, le iban a pedir alguna cooperación y don Reinaldo corría a socorrer a sus vecinos necesitados. Ya la situación no daba más. Estaba muy endeudado pidiendo aquí y allá para ayudar a sus vecinos.
    Un día se dijo:
    -Haré un pacto con el diablo y le pediré mucho dinero para ayudar a mis queridos amigos.
    Dicho y hecho. Se fue al fondo de la mina el Chiflón del diablo y haciendo un ademán de hablar con alguien, dijo en voz alta:
    -¡Oye tú, patas de hilos! ¡Sal de tu escondite y ven a verme, quiero hacer un pacto contigo! No pasaron más de tres segundos y un estruendo sacudió la mina y se apareció un hombrecillo de negro.
    -¡Así que quieres hacer un pacto conmigo Reinaldo Jara!- le dijo con enérgica voz.
    -¡Sí, don Satanás!- le contestó don Reinaldo, un poco asustado.
    -¡Bien, llenaré un cofre de monedas de oro que encontrarás en tu casa, pero a cambio tú tienes que darme tu alma!
    -¡Acepto don Satanás!
    Y el Diablo sacando un documento de entre sus ropas negras, le dijo:
    -¡Procederé a leerte las normas escritas para que firmes el contrato! Después de leerle algunos párrafos, el caballero de negro prosiguió:
    -¡Y dentro de algunos años más te llevaré conmigo!
    Y don Reinaldo Jara estampó su firma en el documento. Acto seguido, el diablo en otro estruendo, humo y olor a azufre, desapareció.
    Al día siguiente don Reinaldo encontró dentro de su casa un cofre antiguo lleno de monedas de oro.
    Con tanto oro a su disposición, don Reinaldo empezó a ayudar a los más necesitados. Su fama de hombre generoso trascendió la zona del carbón.
    Pasaron 20 años y don Reinaldo, ya de más edad, se había olvidado del pacto hecho con el diablo y el día había llegado para que se lo llevara el señor de las tinieblas.
    Y así ocurrió. Aquel día en la mañana, don Reinaldo Jara, que todavía trabajaba en la mina, se aprestaba para ir a trabajar cuando se le apareció el malulo.
    -¡Hola Reinaldo, vengo a que cumplas con el contrato que hicimos para llevarte conmigo!
    El minero, recién se acordó del pacto que había hecho con el diablo y al darse cuenta de la realidad, aceptó cumplir con lo pactado.
    -Muy bien don Satanás, cumpliré con mi compromiso e iré con usted- le dijo con resignación.
    Pero ocurrió algo que al diablo le llamó mucho la atención, y era que veía a don Reinaldo tan pobre como cuando pactó con él, hace 20 años.
    -¡Oye hombre! ¿Y tu fortuna? ¿Dónde está que no la luces?
    Y don Reinaldo le dijo que día a día él repartía las monedas de oro a la gente más necesitada y el objetivo de él era sólo eso: tener muchas riquezas para ayudar al prójimo y que eso lo hacía feliz.
    El diablo se puso rojo de rabia y le contestó:
    -¡No puedo llevarte conmigo, porque tu alma es buena y generosa, y eso para mí es fatal, sólo necesito almas ambiciosas y avaras, y tú no me sirves! Y dando un grito de espanto, el diablo desapareció del lugar dejando un fuerte olor a azufre.
    Don Reinaldo Jara siguió ayudando a los pobres. Y el cofre de oro nunca se agotó, ya que éste dejaría de llenarse de oro sólo cuando don Reinaldo dejara de ser generoso. Eso nunca ocurrió, él no cambió jamás y murió muy viejito y amado por el pueblo de Lota.

  2. #2

    ohhh genial tan muy wenas me encantan las leyendas de ese tipos saludos

  3. #3

    Que buena!! Leyendas mineras hay muchas jeje ...
    como las que salen en el libro sub terra ...
    Gracias por estas Hades!

  4. #4

    rescato de ti que has traido las leyendas al portal hace rato que no se veian por aca

    se agradece.....en especial me gusto la del minero generoso......

  5. #5

    woooooooooo muy wenas

  6. #6

    tan wenassss las leyendas

  7. #7

    wena info men se agradece

  8. #8

    Buenisimas... no conocía ni una... se agradece n!

  9. #9

    compadre le faltan varias, mi viejo y mi abuelo fueron mineros, mi viejo alknso a vivir en sewell cuando era chico, contaba historias como el de la lola o la de cancebro, incluso que algunas de ellas eran pa estrafar y wueas, como cuando a un compañero de trabajo se le aparecio la lola, que era otro trabajador disfrazado, pa puro robarle la plata ya que el viejo se meo y recago del miedo xD... en todo caso buen aporte

  10. #10

    wen aporte no conocia niuna .. me gusto muxo la ultima

    sl2