Soy usuario nuevo, me dijeron que aquí podía publicar esto.
Lo que voy a contar me sucedió en el mes de agosto de 2011 en Viña del Mar, aunque originalmente soy de Santiago, desde el 2008 tuve que irme a vivir a Valparaíso para estudiar en una Universidad de allá. No voy a dar mi nombre, pero para que tengan una referencia, voy a usar el nombre de Pablo.
No es fácil comenzar con la historia, aunque estoy tranquilo y creo que todo ha pasado… no es fácil recordar y tener que describir cosas que para cualquiera podría significar un trauma. Sin embargo, me vi en la necesidad de relatarlo ya que espero que nadie cometa los mismos errores que cometí por ser inocente. En fin... ahí verán.
Recuerdo que ese día amaneció lloviendo con mucho viento como suele ser en Valparaíso, en donde las calles se llenan de agua con facilidad. Luego de levantarme, me fui a la u, pero debido al mal tiempo, el profesor no pudo asistir ya que se mandaba el pique desde Santiago. Al final, con unos amigos decidimos partir a viña para pasar el rato, ya que teníamos una ventana de unas 5 horas, así que alcanzábamos a dar un par de vueltas e ir a comer algún completo en el Sibarítico.
Después de comer, uno de mis compañeros aprovechó de irse a la casa de la polola, y el otro me dijo que si volvíamos a la u para ocupar los computadores y hacer la hora. Yo le dije que me iria más tarde ya que tenía pensado pasar a comprar un disco duro para mi pc, así que no podía irme altiro. En definitiva, me quedé solo y mi compañero se fue a la u.
Luego de eso, como ya hacía frío me fui a la plaza fumarme un cigarro en una banca. Estaba casi vacía la .. quizás porque ya estaba oscureciendo y había llovido todo el día. En eso, de repente veo como un bulto negro grande que se viene acercando, me asusté un poco porque siempre creo que va a ser un flaite que me viene a pedir plata o a asaltarme, además andaba como 60 lucas en la billetera. Me paralicé un poco pero luego cuando distinguí bien al tipo, me tranquilicé porque parecía ser un tipo normal tirando para los 40 años. Se sentó al lado mio, pasaron como 4 minutos y sentía como que me miraba de reojo… como me incomodé, me quise parar cuando estaba terminando el cigarro pero siento que alguien me toma la mano con fuerza… era el tipo de la banca que de un momento a me comienza a hablar… me dice mi nombre, mi signo del zodiaco, mi edad, y otras cosas que no recuerdo… fue como todo de corrido y muy rápido.. casi ni lo procesé en el momento pero me paralizó… fue como algo hipnótico ni siquiera tiré mi brazo. Cuando terminó de hablar me dijo si quería aprender y yo no le digo nada pero como que asentí con la cabeza. No sé por qué mierda lo hice, me sentí intimidado no sabía que hacer… ..cuento corto, me fui caminando con él hacia un departamento que quedaba por la avenida Valparaíso, había muy poca gente y yo aún estaba como en shock..casi como dopado. Sólo recuerdo que entramos a un edificio, y aparecen dos tipos más, vestidos muy raros y sonriendo… se saludan y uno le dice algo como “tenemos pajarito nuevo”, nadie responde nada, pero me llevan hacia un departamento. Cuando entro, siento un olor a incienso fuertísimo y como que me despierta un poco. Alrededor, veo gente vestida como con una túnica negra parados frente a una especie de altar bien simple. Veo que todos me miran, casi riéndose… me dio un escalofrío por todo el cuerpo al ver esas caras… ya no las veía normales casi como psicópatas, me dio mucho miedo. En eso, aparece un tipo ya más viejo como de unos 60 años y atrás tres tipos llevando un perro bien quiltro, con una cuerda en la boca. Ahí me da una sensación bien rara y comienzo a agitarme y a pensar como cresta me podía escapar de allí.
En ese momento, toman al perro lo ponen en el altar y viene una mina con un alicate y se lo mete a los ojos al perro, ahí sólo atiné a cerrar los ojos y me dieron unas ganas increíble de llorar… miré hacia el resto y estaban inmóviles…. Como que les gustaba ver eso… se escuchaba al perro gemir del dolor de lo que le estaban haciendo, vi como la sangre manchaba en el mantel del altar…. de a poco los tipos de las primeras filas toman unos palilos como moldadientes grandes y empiezan a apuñalar al perro... pero de manera muy lenta.. y luego se lo clavaban en un dedo…… En ese momento, atiné a levantarme para salir corriendo y el que estaba al lado mio me agarró el brazo pero le tiré una patada y salió muu lejos.. le pegué fuertísimo.. quizás por toda la adrenalina del momento.. Corrí hacia la puerta, estaba desesperado veía todo como si fuera un laberinto. En un momento vi las escaleras y bajé lo más rápido que puede, me caí como dos veces por lo alterado pero ni sentía dolor. Salí corriendo del edificio y corriendo hacia donde fuera… fueron como 10 minutos que no hice nada más que correr, no paré.. no vi semáforos, gente, nada.. solamente corrí. En un momento me detuve en un árbol y enseguida me puse a vomitar… fue harto, como si me hubiese tomado una botella de pisco al seco. Luego de eso miro hacia todo los lados, me di cuenta en donde estaba y tomé un colectivo y me fui a la pensión donde arrendaba, aunque todo ese rato fue como una hora.
Llegué a la pieza y lloré, lloré por toda la noche, eran como las 2 de la mañana.. era muy tarde, siendo que cuando estaba en la plaza recuerdo haber visto la hora como a las 6 de la tarde. De pronto sonaba mi celular, lo contesté y no se escuchaba nada.. me dio pánico y me puse en posición fetal y de ahí no recuerdo hasta el día siguiente que desperté…
No le quise contar a nadie salvo a mi familia, en la tarde fui a carabineros a contar todo, me pideron datos y todo pero recordaba casi nada.. salvo esas imágenes que creo que no podré olvidar nunca.. sin embargo, hice la denuncia y estarán investigando, y me estarán protegiendo hasta que puedan aclarar las cosas. Ahora me vine a Santiago, compré un celular nuevo y decidí congelar la carrera, ya no me atrevo viajar de nuevo.. me siento como un niño de 10 años.. aun lloro por las noches. Ahora me estoy desahogando con uds…y para decirles que tengan mucho cuidado cuando anden solos por ahí en la noche, uno nunca sabe para que cosas está preparado.