Al principio fue el rojo. Es el primer color al que el hombre puso un nombre, la denominación cromática más antigua del mundo. En muchas lenguas, la palabra "coloreado" significa también "rojo", como el español "colorado".
El rojo es probablemente el primer color que los recién nacidos pueden ver. Y cuando se invita a alguien a nombrar espontáneamente un color, casi siempre dice "rojo" - aunque no sea su color preferido -, He aquí un juego asombroso: se pide a alguien que nombre de manera totalmente espontanea un color, luego un instrumento musical y, finalmente, una herramienta. Casi todo el mundo responde: rojo, violín y martillo.
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El simbolismo del rojo está determinado por dos experiencias elementales: el fuego es rojo, y roja es también la sangre. En muchas lenguas, como la de los antiguos babilonios y la de los esquimales, "rojo" significa, en sentido literal, "como sangre".
Fuego y sangre tienen, en todas las culturas de todos los tiempos, un significado existencial. Por eso son sus símbolos universales y por todo el mundo conocidos, pues todo el mundo comprende vitalmente el significado del "rojo"