|
|
-
[Critica] Los impostores - Nicolas Cage

Dirección: Ridley Scott.
País: USA.
Año: 2003.
Duración: 120 min.
Interpretación: Nicolas Cage (Roy Waller), Sam Rockwell (Frank), Alison Lohman (Angela), Bruce Altman (Dr. Klein), Bruce McGill (Chuck Frechette), Jenny O'Hara (Sra. Schaffer), Steve Eastin (Sr. Schaffer), Sheila Kelley (Kathy), Tim Kelleher (Obispo).
Guión: Nicholas Griffin y Ted Griffin; basado en el libro de Eric Garcia.
Producción: Sean bailey, Ted Griffin, Jack Rapke, Ridley Scott y Steve Starkey.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: John Mathieson.
Montaje: Dody Dorn.
Diseño de producción: Tom Foden.
Dirección artística: Michael Manson.
Vestuario: Michael Kaplan.
Estreno en USA: 12 Septiembre 2003.
Estreno en España: 12 Diciembre 2003.
Sinopsis
Roy Waller es un maniático obsesivo con temor a los espacios abiertos. Lo que es un problema laboral, ya que Roy se gana la vida como estafador. Desesperado por solucionar sus manías, comienza a visitar a un psiquiatra, quien le informa de la existencia de Angela, una hija adolescente que desea conocer a su padre.
La llegada de la chica a su ordenada vida será el golpe de gracia a la tranquilidad de Roy. Pero también le hará descubrir los impensados placeres de la paternidad y el afecto.
Tras unos años en los cuales Ridley Scott se ha apuntado al ca-rro de las grandes producciones hollywoodienses, con títulos tan representativos como "Gladiator", "Hannibal" o "Black Hawk derri-bado", esta vez el director de "Alien, el octavo pasajero" ha decidi-do tomarse un pequeño descanso y realizar un proyecto menos ambicioso y en cierta medida intimista antes de embarcarse en películas tan espectaculares y épicas como "Kingdom of heaven" o "Tripoli". Así, Scott se ha decantado en este breve intermedio de su carrera por un género más bien cercano al espíritu de "Thelma y Louise", esto es, una comedia dramática que, sin ser especial-mente notable, suscita cierto interés en el espectador por su agradable corrección.
"Los impostores" podría definirse co-mo una obra que va más allá de su si-nopsis principal, pues son varias las temáticas que inundan sus imágenes. Por un lado nos encontramos con Roy Waller, un estafador que padece de obsesiones compulsivas bastante graves y que, evidentemente, le impi-den llevar una vida del todo normal. Sus comportamientos, neuras y ma-nías, que bien pudieran convertirse a los ojos de algunos espectadores co-mo elementos cómicos dentro del fil-me, son tratados por Scott con bas-tante respeto, dándole así a la cinta una inteligencia poco habitual en el género. Por otro lado, y aparte de ser una –aparentemente– fugaz recreación de la vida de unos trapisondistas de poca monta, la película es también la historia de una redención, de una persona que descubre la inmoralidad de su "profesión" cuando se percata de que tiene una hija fruto de una aventura que terminó años atrás. La muchacha quiere entonces aprender los trucos que emplea su padre para salir adelante en su carrera como delincuente, pero Roy no desea que su descendiente se convierta en un espejo de su alma.
El encuentro con Angela provoca también en el protagonista un cambio en su forma de comportarse, pues comienza a olvidarse de sus extravagancias y a superar su enfermedad, aquella que él mis-mo sabe limita su forma de ser y que hasta ese momento sólo había podido combatir con pastillas. Tiene, pues, un aliciente en su existencia, algo que le permite superar las trabas de una rutina que hasta el momento lo mantenía atenazado y sin una vía de escape con la que liberarse. Puede, eso sí, que buena parte del público se sienta un tanto defraudado con el doble final de la cinta, pues, de un lado, se recurre a la sorpresa y a la trampa para cerrar parte de la historia, pero, por otro, ésta finaliza de forma optimista, algo que, sin embargo, creo que es coherente con la evolución del protago-nista a lo largo del filme.
Repito, "Los impostores" no es una de las mejores películas de la fil-mografía de su autor, pero se ve con agrado y simpatía, a pesar de que luego no permanezca demasiado tiempo en nuestra memoria. Además, Ridley Scott manifiesta su talento en algunas de sus secuencias, como aquella en la que uno de los estafa-dos persigue corriendo a Roy y a su hija mientras éstos intentan salir con su coche de un aparcamiento, gene-rando el director una adecuada ten-sión para tan breve espacio de tiem-po. Respecto a la labor de Nicolas Cage, no hay duda de que es este un papel idóneo para un actor como él, pues su habitual ten-dencia a la exageración resulta perfecta a la hora de interpretar a personajes con problemas psicológicos, algo que ya nos ha de-mostrado con profusión en el pasado. Destacar también el trabajo de la joven actriz Alison Lohman, algo que se puede comprobar en el instante en el que Angela llora desconsolada al conocer que su padre quiere alejarse de ella durante unos meses, lo que provo-ca que ésta piense que no lo va a volver a ver más.
Aunque la música de Hans Zimmer posee algunos buenos mo-mentos y sirve para retratar a los protagonistas del relato (Roy y Frank realizando su primer timo al comienzo del filme, por ejem-plo), sus notas no terminan de encontrar un camino a través del cual desarrollarse, y ello se debe en parte a la abundante utiliza-ción de canciones que encontramos en la banda sonora y a la apa-rición de algunos componentes diegéticos en la misma (es decir, música que proviene de elementos que vemos en la pantalla). Todo ello, sin embargo, es algo que perseguía el propio director, al igual que el hecho de que Zimmer "plagie" con descaro a Nino Rota en algunos compases de su obra.
Por favor comenta que te parece.. Saludos !

|