Tocones
Es una peculiar sensación esta,
tan especial como los destellos de Andrómeda.
Y la galería explota y llega el silencio que no es,
que no es sino la implosión del ruido.
Ese teatro se ve desde el asfalto,
la ve el pájaro con las plumas impregnadas de petróleo,
la ve el pez de escamas derruidas
que se asfixia en mitad del aire,
y, como es natural, la pulga acongojada.
Quiero guantes de seda
para maltratar a los perros vagos.
Quiero guantes de seda
para morir con la dignidad
que nunca fue más que cenizas arrojadas al mar.
Con la ilusión del orgullo,
con la sombra de la sombra del honor,
con una espada que desgarre los radiadores.
Ya está.
Me retiro con Zaratustra a la caverna
en cuatro dimensiones.
Quien tenga narices pertinaces
no sentirá la brisa húmeda del estanco.
Sobre el árbol destajado
ni los perdigones hacen daño
ni el cobre florece,
solamente podrían llegar a brotaralgunas ramas de canelo.