1. #1

    Predeterminado Cosas que dejaré al marcharme

    COSAS QUE DEJARÉ AL MARCHARME (Poema)


    Al partir una mañana
    Intempestivo y silente como es mi costumbre
    en mi abigarrado cuarto se asentará definitivamente el silencio;
    No se escucharán por las tardes viejas grabaciones de pianistas ya olvidados
    invocando en sus acordes al colérico Dios Braahms
    o al arrullador consuelo del ángel Chopin.
    Chinoy con su andrógino lamento
    ya no susurrará sus versos hechos de tristeza, rabia y amor.
    Solo los perros quebrarán la muda monotonía
    de un hogar en que la vejez cierne su gravoso influjo
    sobre objetos y personas.


    Quedarán hojas revueltas en mi escritorio
    garabateadas con frases tachadas y subrayados términos legales.
    Lápices alineados como firmes soldados,
    veteranos de luchas ya perdidas con las palabras,
    saludarán al curioso visitante.
    Un solitario cuaderno empastado
    quizás llame su atención.
    Con indescifrable letra e irregulares versos
    está escrita parte de mi vida.
    Me ha guiado el recuerdo de lugares y personas que no olvido
    Y una apremiante necesidad.
    Dudo que el buen visitante quiera leerlo.


    En polvorientos y endebles estantes de madera
    centenares de fieles compañeros,
    única y auténtica riqueza que poseo,
    reposan imponentes en su muda y secreta riqueza.
    Para quienes les observen parecerán demasiados
    extravagantes en sus títulos y quizás inútiles
    como meras hojas criadoras de polvo y telarañas.
    Temo que ya nadie los visite y desentrañe sus tesoros.


    El fantasma de la pubertad encarnado en una pálida adolescente
    desnuda y pudorosa en su frio cuarto
    observa fijamente con sus ojos de tristeza a quien repare en ella.
    La serena belleza de la kinsky
    lánguida y hermosa en su evocadora desnudez
    reposa semi oculta entre viejos discos que ya nadie escuchará.


    En mi cama, pulcramente tendida
    quedarán tan solo recuerdos.
    Imágenes de tardes de solaz y embriagadora alegría
    junto a mujeres a las que algún día amé
    entregándonos a la dicha sencilla y pedestre
    guiados por el ardor de nuestros jóvenes anhelos.
    Y en mi mente, aún vagando
    el recuerdo de tu pálido cuerpo desnudo
    tu gesto travieso ante el goce liberador de nuestros cuerpos
    Tu grácil risa de avecilla joven
    mi nombre ya olvidado que bellamente se escuchaba en tu voz serena
    el débil eco de tu apagado llanto
    el inefable brillo de tus ojos grises
    hermosos como brumas sobre un verde y limpio lago
    Tu alocado espíritu regalando vida a mi marchito universo.


    Sí, quedará tu recuerdo imperecedero
    Como un caprichoso fantasma
    Que se niega a abandonar este cuarto al que pronto dejaré
    Persistiendo en las cosas
    Visitándome ocasionalmente en algún calmo sueño.

    A mis Padres y a F.Q

  2. #2

    Genial.

    Este es de los poemas que leería una y otra vez. De esos que me hacen amar por unos momentos este asqueroso idioma que me metieron por el culo al nacer.

    Además de ser estéticamente impecable, es sincero, claramente autobiográfico por lo demás.

    Para más remate, lo leí (en voz alta obviamente) con Claro de Luna de fondo, sh, qué mejor?...
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  3. #3

    Que agradable poema.
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  4. #4

    déjame decirte que lo leí 2 veces, es agradable
    se agradece ! esta bueno
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  5. #5

    Como ya vengo acostumbrado a decirte: me gustó bastante.

    No hay mucho más que decirte, me gusta mucho la honestidad que se percibe en tus poemas, no te pasas películas ni escribes para darle toques crípticos con dobles o triples sentidos sin tener siquiera un primero. Gracias por compartir Condoro.
    Saludos.
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