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Cosas que dejaré al marcharme
COSAS QUE DEJARÉ AL MARCHARME (Poema)
Al partir una mañana
Intempestivo y silente como es mi costumbre
en mi abigarrado cuarto se asentará definitivamente el silencio;
No se escucharán por las tardes viejas grabaciones de pianistas ya olvidados
invocando en sus acordes al colérico Dios Braahms
o al arrullador consuelo del ángel Chopin.
Chinoy con su andrógino lamento
ya no susurrará sus versos hechos de tristeza, rabia y amor.
Solo los perros quebrarán la muda monotonía
de un hogar en que la vejez cierne su gravoso influjo
sobre objetos y personas.
Quedarán hojas revueltas en mi escritorio
garabateadas con frases tachadas y subrayados términos legales.
Lápices alineados como firmes soldados,
veteranos de luchas ya perdidas con las palabras,
saludarán al curioso visitante.
Un solitario cuaderno empastado
quizás llame su atención.
Con indescifrable letra e irregulares versos
está escrita parte de mi vida.
Me ha guiado el recuerdo de lugares y personas que no olvido
Y una apremiante necesidad.
Dudo que el buen visitante quiera leerlo.
En polvorientos y endebles estantes de madera
centenares de fieles compañeros,
única y auténtica riqueza que poseo,
reposan imponentes en su muda y secreta riqueza.
Para quienes les observen parecerán demasiados
extravagantes en sus títulos y quizás inútiles
como meras hojas criadoras de polvo y telarañas.
Temo que ya nadie los visite y desentrañe sus tesoros.
El fantasma de la pubertad encarnado en una pálida adolescente
desnuda y pudorosa en su frio cuarto
observa fijamente con sus ojos de tristeza a quien repare en ella.
La serena belleza de la kinsky
lánguida y hermosa en su evocadora desnudez
reposa semi oculta entre viejos discos que ya nadie escuchará.
En mi cama, pulcramente tendida
quedarán tan solo recuerdos.
Imágenes de tardes de solaz y embriagadora alegría
junto a mujeres a las que algún día amé
entregándonos a la dicha sencilla y pedestre
guiados por el ardor de nuestros jóvenes anhelos.
Y en mi mente, aún vagando
el recuerdo de tu pálido cuerpo desnudo
tu gesto travieso ante el goce liberador de nuestros cuerpos
Tu grácil risa de avecilla joven
mi nombre ya olvidado que bellamente se escuchaba en tu voz serena
el débil eco de tu apagado llanto
el inefable brillo de tus ojos grises
hermosos como brumas sobre un verde y limpio lago
Tu alocado espíritu regalando vida a mi marchito universo.
Sí, quedará tu recuerdo imperecedero
Como un caprichoso fantasma
Que se niega a abandonar este cuarto al que pronto dejaré
Persistiendo en las cosas
Visitándome ocasionalmente en algún calmo sueño.
A mis Padres y a F.Q
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Genial.
Este es de los poemas que leería una y otra vez. De esos que me hacen amar por unos momentos este asqueroso idioma que me metieron por el culo al nacer.
Además de ser estéticamente impecable, es sincero, claramente autobiográfico por lo demás.
Para más remate, lo leí (en voz alta obviamente) con Claro de Luna de fondo, sh, qué mejor?...
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déjame decirte que lo leí 2 veces, es agradable
se agradece ! esta bueno
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Como ya vengo acostumbrado a decirte: me gustó bastante.
No hay mucho más que decirte, me gusta mucho la honestidad que se percibe en tus poemas, no te pasas películas ni escribes para darle toques crípticos con dobles o triples sentidos sin tener siquiera un primero. Gracias por compartir Condoro.
Saludos.