DEL TIEMPO
Lo recuerdo, la cara tacirtuna y aindiada y singularmente remota, detrás de un cigarrillo.
Recuerdo (creo) sus manos afiladas de trenzador.
Recuerdo cerca de esas manos un mate, con las armas de la Banda Oriental;
recuerdo en la ventana de la casa una estera amarilla, con un vago paisaje lacustre.
Recuerdo claramente su voz, la voz pausada, resentida y nasal del orillero antiguo, sin silbidos italianos de ahora.
Funes el memorioso - J. L. Borges.
El humo de las chimeneas sube suave como el vapor qe se me escapa de la boca.
Hace frío y el ambiente está neblinoso y el árbol está sin sus hojas seco ahí parado y donde ha estado desde que llegué a esta villa. Se pasean los perros olisqueando todo el lugar, los perros de alguna vez alguna casa con algún sentido olisqueándose entre ellos. Buscando algún lugar como todos nosotros. Como tú.
¿Qé se oye? No hay ideas a esta hora con gorro para taparse bien las orejas.
Las suelas al caminar suenan hasta la pandereta del final del condominio qe tengo frente a mis ojos donde no voy a entrar.
Congeladas las monedas se me cuelan ahí en el bolsillo entre los dedos y hay un recuerdo de una voz de una madre mía que aún resuena en mi oído: el envío.
-Vas a ir.
Aunque me sigo preguntando donde estará y avanzo como si nada.
[Y las suelas siguen retumbando en las murallas rayadas y los ladridos parecen ser lejanos como los motores de los autos de quienes entran corriendo a sus casas sin mirar el techo.]
Vas a ir. Ese es mi punto de llegada como una meta difícil de encontrar. Un vas a ir qe no entiendo a veces. Pienso y solo llego a la conclusión qe llegó alguna vez un amigo: hay qe avanzar sin mirar a los lados.
-Vas a ir y quizás no vuelvas.
Hay un recuerdo en eso.
Un recuerdo qe me lleva a muchos recuerdos a muchas partes y a muchos años. A varios años distintos. Tuve 5 tuve 7 tuve 4 tuve 3. Tantas partes tuve también.
Y el vas a ir se expande mucho. Todo.
Una oración qe se repite cuando la dices como todo, qe se repite infinitamente como todo, como la misma búsqueda del lugar, como el humo de las chimeneas de las cien casas qe sube lentamente como el vapor qe se escapa de mi boca.
Esta vez es un negocio al qe simplemente llego para moverme y volver el camino.
Quién fue el que dijo qe el tiempo no iba en reversa.
Quién fue el que no pudo ver.
¿Qué se oye, entonces? lo qe se oye es el murmullo y las imágenes de un tiempo qe se repite para siempre pero qe no podemos detener sino solo mirar y hacer y recrear pero no detener.
Jamás detener.
¿Qé se oye?
Qe vas a ir se oye.
Qe el tiempo avanza y los pasos siguen y se pierde el tiempo leyendo cuentos qe se van a repetir.



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