1. #1

    Predeterminado Cuento de sueño

    AMIGOS ESTE ES UNA ESPECIE DE CUENTO AUN NO ACABADO, ME GUSTARIA QUE ME DIJERAN ADEMAS DE QUE LES PARECE O SI LES GUSTA, SI ACASO LES DA GANAS REALMENTE DE SABER QUE ES LO QUE VIENE. SLDS.



    Era un día normal de invierno, normal para ese infierno. Antonio se levanta de su cama llena de turbaciones, aquella cómplice de tanta desazón. Sobre el velador su madre la había dejado, lavada y planchada, una de sus usuales vestimentas: Aquél pantalón marrón, el beetle negro y la chaqueta gris. Debajo de su cama se encontraban sus zapatos, los únicos que tenía y que llevaba usando ya durante tres años, no ha podido trabajar, cada vez que salía era exponerse demasiado, a los tres días del golpe lo fueron a buscar a su casa, pero él no estaba allí, se refugió en la casa de un sacerdote católico: -Uno de esos curas rojos- acostumbraba a decir Antonio cada vez que los cercanos le preguntaban por su salvada.

    Finalmente volvió a su casa, pues consideró que era el lugar más seguro. Desde entonces se comunica con algunos de sus camaradas a través de la puerta de su casa, se dan cortos mensajes mientras éstos caminan a paso rápido por el exterior, Antonio les contesta desde el interior de su casa.
    La casa donde vivía Antonio y su madre es una típica casa de la clase media baja del siglo veinte, sin antejardín, opaca, pareada, de un piso, hipnótica, con piso de cemento en bruto, ventanas fangosas, como las casas que en su interior acumulan las esperanzas y temores de tantas masas, acorraladas en cuatro paredes de desconsuelos y verbenas construidas con sangre y fortuna. Ahora se hacen más fúnebres que nunca, silenciosas cuevas donde aún retumba el eco del estruendo fantasmal. Antonio con calma se ducha a la manera invernal, a pesar del frío y del encierro lo ejecuta cada día con disciplina militar, aunque su apariencia no es la de un militar, mucho menos lo era antes, cuando aún usaba barba, melena setentera y patillas confusas. Hace dos meses no sale de su casa, solo restan dos meses para la celebración del tercer año del nuevo régimen, Antonio teme a que un día lleguen aquellos hombres valientes de corbata, entren a su casa, se lo lleven, o peor aún, se lleven también a su madre. Se los lleven a las tierras donde dios no llega con su omnipresencia. Pero más le teme a seguir conociendo las malas nuevas, lo ve en los diarios y en la radio, decenas de camaradas, amigos y hermanos, se han perdido en el infierno verde, incluso Miguel ha sucumbido, fue abatido por las execrables ráfagas fascistas. Se preparó un café y enciende un cigarrillo, está esperando por algo, mirando con ojos vigilantes hacia la puerta de su casa, los nervios no le permiten otro desayuno.

    -“Ya se hace tarde – pensó Antonio imaginándose lo peor- al parecer lo han alcanzado, han descubierto el plan, lo torturarán y averiguarán donde estoy, vendrán a por mí, apareceré mutilado en algún potrero o flotando en alguna playa y mi madre no dirá nada, morirá de dolor la pobre vieja, de dolor en su imposibilidad de comunicar, todo se fue a la mierda”. De pronto ve una sombra por debajo de la puerta, la sombra se acerca rápidamente, siente aquel indescriptible y típico sudor frío el cual corrió por todo su cuerpo en milésimas de segundo. No obstante, su expresión debió cambiar al observar que debajo de su puerta yacía un papel blanco doblado, Antonio exhaló aliviado mientras advertía que la sombra se retiraba rápidamente. Recobra cierta cuota de tranquilidad y va hacia la puerta, se agacha a recoger tan esperado objeto, observa números, símbolos y letras. Lee y relee, pero en realidad no lee, solo ve manchas de tinta negra sobre aquel papel que más bien parece isla ultrajada. De pronto su mente se aclara y logra sacar del objeto signos con cierto grado de sentido:
    - HOY 6 DE LA TARDE CALLE ALBERTO BLANQUEZ ALTURA 600, GALPÓN-. Ese era el mensaje.

    Antonio sintió la excitación propia del preso anunciado de su liberación, toda su pesadumbre acumulada y muerte en vida pareció desvanecerse en aquel instante, sintió ya hambre y pulsión de vida, quizás aumentó la adrenalina en su cuerpo. El mensaje no podía significar más que una cosa, debía presentarse hoy a esa hora y en esa dirección. El operativo debía implicar el no volver, si llegaba a las seis de la tarde, sería difícil regresar o emprender algún otro movimiento duradero, pues hay poco margen por el toque de queda. Debían estar preparando algo, quizás se marcharían a algún lugar recóndito del país, quizás planeando una estrategia guevarista, era lo más seguro. Aunque tampoco descartaba algún asalto rápido, alguna actividad con tintes kamikazes. Tendría que abandonar a su madre, pues claro, no tenía a quien confiarla. Sintió un poco de pena de dejar a su querida vieja.

    -“Le dejaré una nota a la vieja, le diré que se me dio la oportunidad de escaparme del país, una oportunidad segura- razonaba Antonio- Después de todo, nadie estaba tan seguro de que yo fuera buscado aún, será una buena chiva”.

    En lo que restaba de día Antonio comió lo que más pudo. Primero leche con quaker, luego fideos con salsa y carne molida, cuando se lo terminó engulló dos panes añejos con mantequilla, y finalmente tomó medio litro de té con cuatro cucharadas de azúcar y un pan que untaba en dos huevos revueltos. Preparó un bolso pequeño, su querido bolso de color cobrizo, el mismo que utilizaba en sus años de universidad. Pensó que no debía hacer un bulto demasiado grande, pues no era aconsejable llamar la atención, echó alguna ropa y jabón. Hizo la nota para su madre, la dejó encima de la mesa del pequeño comedor, fue hacia la puerta, la abrió, y vio aquel exterior lleno de existencia inquietante que hay en Santiago de Chile. Repentinamente dudó de llevar el bolso, pero dijo en voz alta, como en una especie de acto de liberación:


    - Ya está, ya estoy afuera. A la chucha.

  2. #2

    Buenas, bienvenido al foro. Omitiendo algunas puntuaciones que creo pueden mejorar, me parece bastante legible. El primer párrafo me parece algo débil, podria ser más claro en cuanto a la temporalidad. Al principio me pareció que abundaban bastante las descripciones, en relación a la extensión del cuento, pero como es sólo una parte lo entedí, esperando que la continuación fluya más y que a la vez tambien resuelva algunas interrogantes. El contexto, que al parecer hila al tema central, no me es atractivo, quizás por las tantas cosas ya sabidas al respecto, y se me hizo notorio al preveer algunas frases o descripciones. De igual forma me parece un escrito que cumple, y sí, me gustaría seguir leyendo la continuación. Una recomendación: si el cuento es bastante más largo te sugiero que lo subas por parte, pues por lo general los escritos muy extensos no son retribuidos con alguna crítica/comentario. La extensión de este me parece bastante acorde para ser leido, así que puedes crear un tema nuevo para la continuacion, dejando este enlace.
    Gracias por compartirlo, si gustas pásate por las creaciones de otros usuarios.
    Saludos.
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  3. #3

    Me pareció bastante interesante, creo que describes muy bien, si estoy en lo correcto hacia donde creo que va la historia. Creo que me llegué a sentir en la posición del personaje, bueno.
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