#4. Ya, pero tú primero
Imagínense la escena: ella y tú, desnudos mirándose a los ojos y uno de puro caliente saca esa frase disimulada que hemos inventado los hombres para que vayan al pilón sin que suene muy rasca: “¡bésalo!” . Ella con su cara angelical te queda mirando y te dice “¡ya, pero tú primero!”
Entonces uno agarra papa, la acomoda mirando el cielo, empieza por la boquita, el cuellito, las pechugitas, el ombligito, va bajando y al llegar, “¡ffffuuuuuaaaaa!”. Jurel tipo salmón, abierto el tarro y 3 días al sol. En ese momento lo único que queda es hacer un amague y volver arriba otra vez a tomar un poco de aire.