La situacion de los islamistas no es menor tras los atentados en España e Inglaterra. Después del caos (post histeria torres gemelas) todo lo asociado a arabes y/o musulmanes antes exotico y visto como un "paraiso" lleno de odaliscas y jeques amasando fortunas es hoy fuente de sospecha y rechazo a su forma de vida y cultura.
La inmigracion a Europa como lo suponia la globalizacion, no significo un aporte a la cultura europea, sino mas bien suscito las amplias diferencias de estos para adaptarse a la forma de vida en Europa, a sus leyes y costumbres (ya que no lo hacen). Es por ello que muchos europeos -en general-se han visto invadidos por el choque que significa no solo la religion retrogada que comparten, sino que estos se hacen mas frecuentes en lugares como Francia, Holanda,o en cualquier lugar, donde no es raro verlos en gran cantidad por sus calles y haciendo presion politica. Se dice que en menos de 15 años, ya sea por la fuerza o los comicios, Francia sería un estado musulman y Europa seria tomada como lo fue España un tiempo atras. En Chile con el problema de los colombianos, peruanos y otros numero mas de latinoamericanos, nos estamos convirtiendo en el barrio popular y patio trasero de lo que boto EEUU.
Las encuestas detectan un crecimiento exponencial del rechazo de los europeos a los musulmanes, a los que acusan de invadir Europa con ánimo destructivo y espíritu predador. Cada día son mas los que creen que los musulmanes que no se integran y que agreden la convivencia y la cultura europeas deberían ser expulsados.
Incluso no faltan los "memes" que ironizan con lo que el musulman despierta como sentimiento:
Pero fuese o no exageración, el musulman no abandona sus costumbres y cultura por mas que se encuentre viviendo en la ciudad del pecado (Los Angeles) o incluso el barrio mas marginal de Paris nace y muere como islamista.
Hay quienes incluso profetizan que ellos quieren destruir Europa y a la raza blanca y para algun tiempo habran tomado por la fuerza toda nacion o todo niño que no pertenazca a su etnia y religion sera destruido.. como ya lo hacen en oriente (Isis como ejemplo).
Este video un poco alarmista y fantastico podría no ser ficcion en algun tiempo mas:
El periodista israelí del Canal 10, Tzvi Yejezkeli ha preparado una serie de 4 capítulos sobre las comunidades árabes musulmanes en Europa. Yejezkeli proviene de una familia de judíos irakíes, es especialista en el mundo árabe y, en la actualidad, es analista para varios medios de comunicación.
Aca se habla de todos los problemas y como ha influido en un mundo convulsionado, pero claro habra que verlo y no juzgarlo por su origen.
Por otra parte cartas como las enviadas a un medio español; no son mas que el reflejo de un pensamiento comun, asi como nosotros asociamos desnudar a un flaite con la justicia, mientras nos callamos por las iniquidades de los que llevan escudos nacidos en la ignominia y el severo clasismo de nuestra sociedad.
Reproduzco la carta para quien quiera leerla:
¿Se debe entonces expulsar a todos los musulmanes de Europa o de donde fuese si no se adaptan o suponen un peligro para nuestra convivencia?. ¿ Es legitimo proceder del mismo modo con latinoamericanos pobres o solo hay que hacerlos con quienes delinquen?. Les dejo este tema para ver cual es la tonica y respuestas a este debate.
La inmigracion a Europa como lo suponia la globalizacion, no significo un aporte a la cultura europea, sino mas bien suscito las amplias diferencias de estos para adaptarse a la forma de vida en Europa, a sus leyes y costumbres (ya que no lo hacen). Es por ello que muchos europeos -en general-se han visto invadidos por el choque que significa no solo la religion retrogada que comparten, sino que estos se hacen mas frecuentes en lugares como Francia, Holanda,o en cualquier lugar, donde no es raro verlos en gran cantidad por sus calles y haciendo presion politica. Se dice que en menos de 15 años, ya sea por la fuerza o los comicios, Francia sería un estado musulman y Europa seria tomada como lo fue España un tiempo atras. En Chile con el problema de los colombianos, peruanos y otros numero mas de latinoamericanos, nos estamos convirtiendo en el barrio popular y patio trasero de lo que boto EEUU.
Las encuestas detectan un crecimiento exponencial del rechazo de los europeos a los musulmanes, a los que acusan de invadir Europa con ánimo destructivo y espíritu predador. Cada día son mas los que creen que los musulmanes que no se integran y que agreden la convivencia y la cultura europeas deberían ser expulsados.
Incluso no faltan los "memes" que ironizan con lo que el musulman despierta como sentimiento:
Pero fuese o no exageración, el musulman no abandona sus costumbres y cultura por mas que se encuentre viviendo en la ciudad del pecado (Los Angeles) o incluso el barrio mas marginal de Paris nace y muere como islamista.
Hay quienes incluso profetizan que ellos quieren destruir Europa y a la raza blanca y para algun tiempo habran tomado por la fuerza toda nacion o todo niño que no pertenazca a su etnia y religion sera destruido.. como ya lo hacen en oriente (Isis como ejemplo).
Este video un poco alarmista y fantastico podría no ser ficcion en algun tiempo mas:
El periodista israelí del Canal 10, Tzvi Yejezkeli ha preparado una serie de 4 capítulos sobre las comunidades árabes musulmanes en Europa. Yejezkeli proviene de una familia de judíos irakíes, es especialista en el mundo árabe y, en la actualidad, es analista para varios medios de comunicación.
Aca se habla de todos los problemas y como ha influido en un mundo convulsionado, pero claro habra que verlo y no juzgarlo por su origen.
Por otra parte cartas como las enviadas a un medio español; no son mas que el reflejo de un pensamiento comun, asi como nosotros asociamos desnudar a un flaite con la justicia, mientras nos callamos por las iniquidades de los que llevan escudos nacidos en la ignominia y el severo clasismo de nuestra sociedad.
Reproduzco la carta para quien quiera leerla:
La carta es la siguiente:
Mohamed, Mouloud, Abdelkader y compañia. Ustedes viven denunciando en España las continuas ofensas a su religión, las críticas injustas a sus costumbres y modo de vida, las discriminaciones que padecen, las condiciones penosas en las que viven, el rechazo que experimentan, las agresiones diarias que sufren a mano de los españoles, y un sinfín de penurias e injusticias que son el pan (o mejor dicho el cuscús) diario de los buenos musulmanes en la tierra de sus antepasados, Al-Ándalus. Denunciáis todo esto y señaláis con el dedo acusador a los culpables de tantos atropellos contra los seguidores de la verdadera fe: los racistas españoles, los antiislámicos que usurpan vuestra arrebatada propiedad, los odiadores islamófobos.
¡Tienen ustedes toda la razón! Cada día los españoles son más racistas. Cada día son más los infieles que dicen estar hartos de lo que llaman malintencionadamente la invasión musulmana, los que despotrican contra la islamización de España. Os acusan de manera maliciosa de ser los principales culpables de los altos índices de delincuencia y criminalidad que afectan al país. Os señalan como los responsables de la rápida y creciente degradación de barrios y pueblos donde os habéis instalado. Se muestran molestos e intolerantes con la presencia de vuestras mujeres cubiertas de la cabeza a los pies empujando carritos llenos de hijos por las calles.
Os culpan de la saturación de los servicios públicos, de las colas en los hospitales. Os ponen trabas para que podáis traer a vuestros familiares, parientes, vecinos y amigos a esta tierra que es la vuestra. Os exigen que os amoldéis a las leyes y las costumbres del país, y tantas cosas más
¡Cuanta razón tienen ustedes de quejarse y de denunciar en voz alta esta situación intolerable, que humilla la conciencia humana y evidencia la hipocresía de los supuestos valores cristianos y democráticos de los españoles! Señores, deben denunciar este racismo en las más altas instancias del país, en el Congreso de los Diputados, en los ayuntamientos, ante las ONGs, en las calles si es menester.
Pero haríais mejor aun yendo a vuestros países de origen para informar de esta situación a vuestros compatriotas, que todavía son libres y se encuentran fuera del alcance del racismo que padecen ustedes aquí. Debéis alertar a los miles, centenares de miles y millones de magrebíes y de musulmanes de todos los rincones de la tierra que están listos para ceder al espejismo de las bondades del sistema occidental y que corren el peligro de caer en la trampa horrible que les tienden los racistas españoles.
Señor Rachid, dígale esto a sus hermanos, a sus primos, a sus mujeres, a sus hijos, a sus vecinos que sueñan inocentemente con venir a sufrir lo que sufren ya otros como ustedes: la España racista no quiere de ellos porque en su ceguera islamofóbica los mira (erróneamente) como invasores y depredadores. Expóngale esta siniestra verdad a los suyos. No los deje que se metan en la boca del lobo. Es su deber proteger estos infelices de esta terrible amenaza. Dejarlos venir sería hacerse culpable de inasistencia a personas en peligro.
Y por cierto, señores Mouloud, Abdelkader, todos ustedes que están condenados a vivir en este abominable país racista, no lo duden un instante: rompan sus cadenas, sacudan el polvo de sus babuchas y abandonen este infierno. No les hagan a los racistas por más tiempo el regalo de su enriquecedora presencia. No sean más las víctimas de estos predadores implacables que atacan a sus madres en la calle, violan a sus hijas en cualquier descampado, saquean sus negocios, queman sus coches en los barrios y venden droga a sus hijos, mientras ustedes trabajan arduamente para pagarles las jubilaciones a estos desagradecidos. No lo duden: vénguense ustedes de todos esto años de miedo, sufrimiento, humillación y explotación que han padecido. Priven a los españoles de la oportunidad, el beneficio y la riqueza que ustedes representan y aportan a su decadente sociedad.
Y ya puestos, al partir de este país ingrato, llévense con ustedes a sus amigos los intelectuales, los artistas, los periodistas, los izquierdistas de todo pelo y condición, las ONGs, los socialistas e incluso esas feministas que en el fondo tanto os quieren.
Además de ahorrarles el insoportable castigo de vivir sin ustedes, sería una magnífica venganza contra la España racista, privada así de esa formidable fuerza intelectual y humanista que tanto necesita para curarse de su perversión islamofóbica.
¡Así estarán bien castigados estos racistas españoles! Piensen ustedes, señores Mohamed y Mouloud, en la cara que pondrán los racistas españoles cuando el último barco haya alcanzado la línea del horizonte, cuando el último avión se haya desvanecido en el aire, cuando el último autobús haya pasado del otro lado de la frontera, cuando el último transbordador haya cruzado el Estrecho. Descubrirán, demasiado tarde, que se fue lo mejor que había en el país, que se han quedado entre ellos. Solitos entre racistas.
¡Cuanto nos gustaría que eso ocurriera bien pronto! ¡Cómo nos íbamos a reír entonces
Mohamed, Mouloud, Abdelkader y compañia. Ustedes viven denunciando en España las continuas ofensas a su religión, las críticas injustas a sus costumbres y modo de vida, las discriminaciones que padecen, las condiciones penosas en las que viven, el rechazo que experimentan, las agresiones diarias que sufren a mano de los españoles, y un sinfín de penurias e injusticias que son el pan (o mejor dicho el cuscús) diario de los buenos musulmanes en la tierra de sus antepasados, Al-Ándalus. Denunciáis todo esto y señaláis con el dedo acusador a los culpables de tantos atropellos contra los seguidores de la verdadera fe: los racistas españoles, los antiislámicos que usurpan vuestra arrebatada propiedad, los odiadores islamófobos.
¡Tienen ustedes toda la razón! Cada día los españoles son más racistas. Cada día son más los infieles que dicen estar hartos de lo que llaman malintencionadamente la invasión musulmana, los que despotrican contra la islamización de España. Os acusan de manera maliciosa de ser los principales culpables de los altos índices de delincuencia y criminalidad que afectan al país. Os señalan como los responsables de la rápida y creciente degradación de barrios y pueblos donde os habéis instalado. Se muestran molestos e intolerantes con la presencia de vuestras mujeres cubiertas de la cabeza a los pies empujando carritos llenos de hijos por las calles.
Os culpan de la saturación de los servicios públicos, de las colas en los hospitales. Os ponen trabas para que podáis traer a vuestros familiares, parientes, vecinos y amigos a esta tierra que es la vuestra. Os exigen que os amoldéis a las leyes y las costumbres del país, y tantas cosas más
¡Cuanta razón tienen ustedes de quejarse y de denunciar en voz alta esta situación intolerable, que humilla la conciencia humana y evidencia la hipocresía de los supuestos valores cristianos y democráticos de los españoles! Señores, deben denunciar este racismo en las más altas instancias del país, en el Congreso de los Diputados, en los ayuntamientos, ante las ONGs, en las calles si es menester.
Pero haríais mejor aun yendo a vuestros países de origen para informar de esta situación a vuestros compatriotas, que todavía son libres y se encuentran fuera del alcance del racismo que padecen ustedes aquí. Debéis alertar a los miles, centenares de miles y millones de magrebíes y de musulmanes de todos los rincones de la tierra que están listos para ceder al espejismo de las bondades del sistema occidental y que corren el peligro de caer en la trampa horrible que les tienden los racistas españoles.
Señor Rachid, dígale esto a sus hermanos, a sus primos, a sus mujeres, a sus hijos, a sus vecinos que sueñan inocentemente con venir a sufrir lo que sufren ya otros como ustedes: la España racista no quiere de ellos porque en su ceguera islamofóbica los mira (erróneamente) como invasores y depredadores. Expóngale esta siniestra verdad a los suyos. No los deje que se metan en la boca del lobo. Es su deber proteger estos infelices de esta terrible amenaza. Dejarlos venir sería hacerse culpable de inasistencia a personas en peligro.
Y por cierto, señores Mouloud, Abdelkader, todos ustedes que están condenados a vivir en este abominable país racista, no lo duden un instante: rompan sus cadenas, sacudan el polvo de sus babuchas y abandonen este infierno. No les hagan a los racistas por más tiempo el regalo de su enriquecedora presencia. No sean más las víctimas de estos predadores implacables que atacan a sus madres en la calle, violan a sus hijas en cualquier descampado, saquean sus negocios, queman sus coches en los barrios y venden droga a sus hijos, mientras ustedes trabajan arduamente para pagarles las jubilaciones a estos desagradecidos. No lo duden: vénguense ustedes de todos esto años de miedo, sufrimiento, humillación y explotación que han padecido. Priven a los españoles de la oportunidad, el beneficio y la riqueza que ustedes representan y aportan a su decadente sociedad.
Y ya puestos, al partir de este país ingrato, llévense con ustedes a sus amigos los intelectuales, los artistas, los periodistas, los izquierdistas de todo pelo y condición, las ONGs, los socialistas e incluso esas feministas que en el fondo tanto os quieren.
Además de ahorrarles el insoportable castigo de vivir sin ustedes, sería una magnífica venganza contra la España racista, privada así de esa formidable fuerza intelectual y humanista que tanto necesita para curarse de su perversión islamofóbica.
¡Así estarán bien castigados estos racistas españoles! Piensen ustedes, señores Mohamed y Mouloud, en la cara que pondrán los racistas españoles cuando el último barco haya alcanzado la línea del horizonte, cuando el último avión se haya desvanecido en el aire, cuando el último autobús haya pasado del otro lado de la frontera, cuando el último transbordador haya cruzado el Estrecho. Descubrirán, demasiado tarde, que se fue lo mejor que había en el país, que se han quedado entre ellos. Solitos entre racistas.
¡Cuanto nos gustaría que eso ocurriera bien pronto! ¡Cómo nos íbamos a reír entonces
¿Se debe entonces expulsar a todos los musulmanes de Europa o de donde fuese si no se adaptan o suponen un peligro para nuestra convivencia?. ¿ Es legitimo proceder del mismo modo con latinoamericanos pobres o solo hay que hacerlos con quienes delinquen?. Les dejo este tema para ver cual es la tonica y respuestas a este debate.
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