Sería imposible imaginar el éxito reciente de la Selección femenina de Estados Unidos sin Hope Solo. La exguardameta colgó los guantes en 2016, pero sigue siendo referente en el balompié femenino, que vive actualmente un apasionado campeonato Mundial.
Y es que la influencia de Solo con la Selección de las Barras y las estrellas no se puede negar. Ganó 202 partidos vistiendo la camiseta nacional, dos medallas de oro en Beijing 2008 y Londres 2012, además de llevarse la Copa Mundial en el año 2015 y dos guantes de oro a la mejor guardameta en 2011 y 2015, marcando a una joven generación de jugadoras con su estilo seguro y espectacular bajo los tres palos.
En 2016 finalizó su carrera de la forma menos esperada, pues en los Juegos Olímpicos de Río, Estados Unidos fue eliminado en cuartos de final ante Suecia, perdiendo en tanda de penales y decepcionando profundamente, pues eran favoritas para llevarse la presea de oro.
Solo explotó en los vestidores, llamando "cobardes" a las jugadoras Nórdicas, haciéndose acreedora a una sanción de seis meses que terminó alargándose permanentemente. Posteriormente se dijo molesta por su castigo, asegurando que había sido sancionada por motivos internos e intentar evitar la desigualdad económica entre sus compañeras.
Igualmente ha vivido una turbulenta relación con su esposo Jerramy Stevens, viviendo distintos casos de violencia intrafamiliar e incluso teniendo líos con la ley en más de una ocasión y ademas de filtraciones de fotos intimas.
Genio y figura, el legado de Hope Solo siempre estará ligado a la polémica. Su impecable calidad bajo los postes siempre irá acompañada de un caracter explosivo y que no se guarda nada. Si Estados Unidos es uno de los equipos con más caracter, en buena parte tiene que ver su el legado de su exportera.