No solo puedo dominar un balón de fútbol, puedo con una naranja, una pelota de tenis, de golf, de ping-pong, incluso con una servilleta hecha un bollito, soy tremendamente talentoso con los pies.
 
Puedo condensar mi vida. Puedo evaluar a una persona rapidamente.
Hasta el momento nunca he fallado, sin embargo procedo dejando en un costado esa variable.