Aqui fue donde me pasó lo que les voy a contar.
Esta es la casa de gatico ubicada entre Tocopilla y Antofagasta por la ruta costera.La casa es del siglo 18 y no se como estará ahora, pero en ese tiempo estaba casi completamente desmantelada. Se habían robado hasta el piso, las escaleras y ya no se podía subir al mirador del tercer piso ni bajar al sótano.
La casona, super siniestra hasta de día, queda justo al lado de la carretera y al frente, atravesando el camino, hay una casucha donde en ese tiempo vivía un viejito que se las daba de cuidador, no recuerdo el nombre ahora pero creo que era rudecindo o algo así.
Vivía sólo y rodeado de perros, cada vez que, por mi trabajo, pasabamos por ahi le tocabamos la bocina y si andaba cerca le convidabamos cigarros o nos parabamos a conversar. El caballero era todo un personaje, siempre le hacian entrevistas para la tele, los diarios, los turistas se sacaban fotos y él feliz viviendo ahi y contando una historias espeluznantes.
Un día estaba yo en Antofagasta y me llama un tipo de Tocopilla urgente, necesitaba juntarse de inmediato conmigo porque tenía unos datos que entregarme pero solamente a mi . Estuve casi todo el día confirmando lo que me había dicho y partí como a las nueve de la noche. Solo.
En ese tiempo tenia un jeep vitara, muy carreteado, del año 88 y partí con el a tirones.
Pasé por gatico como a las once de la noche, bajé la velocidad ( hay una curva justo antes de la casa) y cacho al viejito que venía por la huella con su tìpico monton de perros. Le toqué la bocina, me saluda y me pide cigarros. Me paré y le dije "vamos a toco a buscar minas", el viejito se rie y me dice "mejor a la vuelta lo acompaño".
"Ya po, pero no se duerma", "No aqui voy a estar" y chao.
Seguí, cuento corto, me encuentro con el tipo en Tocopilla me pasa los papeles, conversamos y rapidito de vuelta.
Como a las dos de la mañana divisé la Casona y veo que en el tercer piso hay una luz encendida, cachudo empecé a frenar y se veía claramente el tercer piso con luz, como si hubiese alguien arriba. Empecé a pasar despacito y en el primer piso se enciende otra luz y veo gente parada en donde debía estar la escalera (pero que no estaba). La gente empieza a moverse y mueven las manos como saludando.
Y allí mismo me cagé de susto. Venían todos los perros corriendo por la carretera, ladraban y aullaban.
Me helé entero, un balde de agua por la espalda y empecé a tocar la bocina.
Recién entonces me acorde que el viejito, el cuidador, se había muerto hacía como tres semanas.
La radio del auto ( cassette ) se enredó y empezó a chillar y el jeep empezó a tironear mientras los perros empezaban a rodearlo.
A la vuelta lo acompaño me había dicho el viejito.
No se, de verdad, como salí de ahi.
Manejé a tirones, transpirando, con el pie pegado en el acelerador, con el motor bramando y lo perros detrás.
Fue mucho rato, hasta que empecé a alejarme y me di cuenta que tenía puesto el freno de mano. Salí rajado , sudando frio, mojado entero y rogando por un camión, un auto,un bus pero nada.
Así llegué hasta Cerro Moreno la base aerea de la fach que queda al llegar a Antofagasta.
Allí siempre hay gente de guardia y me metí care palo. Salió altiro un soldado y le conté.
Estuve como dos horas en la sala de guardia, fumando y tomando cafe sin parar, conversando con el sargento, el milico y un teniente que llegó despues. Todos sabían que el viejito había muerto, había salido hasta en los diarios, yo tambíen sabía, pero no me había acordado. En todo el trayecto, jamás miré por el espejo retrovisor ni para el lado.
Estaba amaneciendo cuando me atreví a seguir, a esa hora ya habían hartos autos en la carretera.
Ahora me pregunto si el viejito habrá viajado conmigo esa noche.