Mis Relatos 16: Jueves 19 de marzo de 2026 – Jugando a solas

que bien te queda la lencería negra
 
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A sugerencia de un lindo amigo de acá, con quien acordamos algunas cositas, cositas para contarnos. Les comparto este pequeño relato de autosatisfacción. Muchos se preguntan cómo es esto, quizás están esperando una super orgia o algo asi, pero por ahora disfruten. Como les digo a todos, disfruten mientras dure y puedan

Él me contó acerca de sus fantasías y de cómo le gustaría involucrar a su pareja en algo menos conservador, como estar con otras personas o derechamente con otra mujer. Entre tanta converse y escritura, quedamos que el me contaría como se la comería esa noche y me lo escribiría. Y por mi lado, como no tenia panorama con alguien, le dije que le escribiría como yo jugaría a solas pensando en ellos.

Esa noche, asumiendo que el estaría comiéndose a su pareja yo me prepare como habíamos quedado. En la noche, me prepare mi comida y me tome unas copitas de vino blanco. Me meti a la ducha y me prepare para mi propio placer. Ya en la ducha me acaricié un poco, pero no quise continuar sino hacerlo con calma. Me sequé y me puse mis cremitas y un perfume eterno que siempre uso.

Les cuento, me gustan los espacios abiertos, tuve la suerte de comprar un departamento bastante cómodo (del cual aún me quedan como 7 años de dividendo) el cual sobre el tiempo lo he ido remodelando, entonces prácticamente no hay paredes interiores, pero si ambientes separados por sillones. Ya saben, que adoro los sillones. Hay un closet grande y aislado donde están todas mis cositas, ropas, zapatos y esas cosas privadas. ¿Lo otro aislado es también el baño, nadie quiere verse sentada ahí o sí?

Me fui al closet y de un cajo secreto, saco un pequeño amiguito. Nada de otro mundo, pero juguetón. De color piel y que además usa pilas, pero tampoco es un juguete salvaje, sino lo suficiente. Es como de unos 18 cms, pero algo ancho, bien bonito. Es, mi mejor amigo a veces. No soy de jugar mucho con él, pero de vez en cuando ayuda.

Entonces me recosté en mi cama, comencé a acariciarme las tetitas, las acaricie por un buen rato, jugué y tire de mis pezones hasta ponerlos duros; me encanta hacerlo más cuando mis pezones se ponen super duros, ya con ellos duros me meto los dedos a mi boca, los moje y me los pase por los pezones.

Ya excitada, pensando en mi amigo que en ese momento estaba quizás ya comenzando con su pareja, me acaricie la guatita, mis piernas y me acerque deliciosamente a mi conchita. Recorrí mis labios, mis muslos interiores, de nuevo a mis labios y toqué mi clítoris, mientras la otra mano aun jugando con mis pezones y de ahí a mi boca.

Me dedique entonces un momento a mi clítoris, con las dos manos ahora, mis tetitas quedaron algo abandonadas, pero valió la pena. Puse mis dedos a recorrer mis labios y mi clítoris, suavemente, largamente. Me puse mis dedos en mi boca, los chupé y moje harto, después los llevé a mi conchita y clítoris. Con una mano abrí mis labios y con los dedos de mi otra mano, comencé a recorrer y acariciar mi entrada, mojándola para mayor suavidad, abriendo mis labios me deja calentarme mucho más, me gusta mi suavidad, la textura aterciopelada de mi conchita y su entrada. Ese calorcito y humedad es fascinante, una delicia.

Entonces, después de otros minutos, comencé metiéndome un dedito, suavemente como siempre me gusta cuando estoy a solas, después dos deditos para acomodar mi piel, hacerla mojarse, humedecerse. Los metí de a poco, para sentir como me penetran, como mis paredes se calientan y mojan cada vez más, sentir el calor de mi piel, el roce de mis dedos moviéndose en mi interior. Los metía hasta el fondo, y salían ya mojados, me los chupaba y saboreaba y los volvía a meter. Estuve, así como 15 minutos hasta que sentí mi clítoris duro, pequeño pero durísimo, mi interior comenzó también a humedecerse por sí solo.

Luego, ya bien lubricada y mis paredes palpitando, busqué a mi amiguito, ese con pilas, lo puse en mi boca para humedecerlo y de ahí a mi clítoris, y entre mis labios, en la entrada. Luego lo metí lentamente por mi vagina, mojándolo siempre con mi boca, entraba y salía de mi boca a mi conchita. Solamente metí la parte superior, vulgarmente “la puntita”. Lo moví de lado a lado, lo metí un poco más, lo saque, me lo metí en la boca nuevamente, saboreé mis propios jugos, algo ácidos, algo salados pero ricos y sumamente sabroso, para que se los niego, es un sabor no muy definible pero muy delicioso. Acelere el ritmo, de a poco como me gusta al comienzo cuando estoy solita.

Me puse a meterlo más profundo, suavemente, no es muy largo, pero si ancho, me encanta sentir esa estrechez de algo rico y ancho entrando por mis paredes. Es indescriptible esta sensación de estrechez, de que está costando entrar y que presiona mis paredes calientes, cada vez más intensamente. En cada entrada mi piel interior se dilataba de a poco, sintiendo la presión de mi pequeño amigo, a velocidad baja de tal manera de sentirlo jugando y disfrutando con mi conchita. Comencé a sentir como mis jugos ricos aparecían, me inundaban, me mojaba más y más.

Volví a chupar a mi pequeño y poderoso amiguito, no una, sino varias veces. De mi boca a mi conchita, de mi conchita a mi boca. Me enloquece la humedad, los jugos y los disfruto saboreándolos. Lo metía y sacaba, y en un momento deje de metérmelo a la boca de vuelta, me concentre en mi vagina, estrecha pero lubricada ya.

Abri más mis piernas y me lo metí todo hasta el fondo, muy al fondo y comencé a jugar con el adentro, bien profundo, de tal manera que mis gemidos y mis movimientos se intensificaron. Comencé a decirme cositas ricas, imaginas a mi amigo con su esposa, que él le decía cositas sucias, y la incentivaba a ser más abierta. Eso me tenía muy caliente. Saber que él se la comía pensando en mí y en hacer un trio muy caliente.

Después de un rato, con mi amiguito a pilas jugando alas escondidas, entrando y saliendo, ahora a mayor velocidad y con más ganas, me afirmé una pierna hacia arriba y me lo metí hasta donde se podía. Que rico, que caliente, que putita soy … me decía.

Ya muy caliente, me puse en 4 y comencé a culearme más duro con mi amiguito por detrás, mis manos agarrando mi bebito y jugando con él para que entrara, me acomode para tener una mano en el bebito culiandome y la otra en mi clítoris. Me movía rico, metiéndolo hasta el fondo, sintiéndolo todo adentro, caliente y vibrando. Mas me movía y calentaba, quería estar asi toda la noche. Asi, hasta que comencé a sentir temblores, calor, escalofríos y más y más ganas de gozar. Me di super duro, ambos mi concha con mi juguetito y mi mano en el clítoris hasta que temblé y gocé super rico y jugosa, seguí apretándolo más adentro y mi mano refregando mi conchita, mi clítoris hasta que revente de nuevo y caí rendida de tanta calor, sudor y goce.

Ahí de guatita, metiéndolo ahora suavemente mi amiguito me quedé dormida como a las 11 de la noche y no supe más sino hasta las 6 de la mañana, aun con mi pequeño amiguito dentro mío, como recordándome como me había culiado por más de una hora la noche anterior. Al despertar lo sentí de inmediato, lo rico de algo asi es que no se pone blando y duermes toda la noche penetrada, sintiendo calor ahí mismo. Lo saqué lo chupé y lo limpié con mi boca, después lo guardé para una próxima oportunidad.

Para que les quede claro, no soy de arneses ni esas cosas, solo cuando estoy solita a veces lo uso. Con otras personas me gusta la carne y la piel de verdad.

Foto no de ese dia:

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Qué rico leer cómo te tocas, Sole... Me encanta que sabes lo rica que estás, que ese cuerpo caliente necesita mucho placer