Mi nombre es Martina.
Y quero contarles de una persona especial que conocí hace poco.
Eraun tipo de unos cuarenta, atlético. Me acerqué a él y le pegué las nalgas al paquete. Sentí como se endureció. Lomiré hacia atrás con carita de caliente y le restregué las nalgas con ganas. Pude ver el deseo en su mirada.
¿Te gustaría venir a mi casa? Le dije, y abrí la boca sacando la lengua un poco.
¿Juego de grandes o de niños? Preguntó.
Puedes hacer todo lo que quieras conmigo. Le dije .Pero tengo que pedir permiso. Y a mi papi y a mi mami les gustamirar.
Eso lo puso durísimo. No le importó que vieran que era u hombre maduro. Me volteó y me besó con lengua. Me gustaron sus besos, me hicieron palpitar la vagina. Tampoco me importó a mi queme vieran y le agarré el pene por sobre el pantalón. El me agarró de las nalgas mientras nos seguíamos besando.
Nos bajamos aquí, le dije. Se bajó conmigo.
Llamé a Alberto para que se fuera directo a mi casa.
Mamá ,que me estaba esperando a la salida del metro, en el andén, me vio bajar del carro de la mano con Sebastián. Aunque hasta ese momento yo no le había preguntado ni el nombre.
Martina, me dijo, con una sonrisa pícara, de inmediato notó que yo estaba muy caliente y ansiosa.
Vamos para la casa rápido, le dije a mami, ya llamé a Alberto, va en camino.
¿Ella es tu mamá?
Sí, le dije.
Sebastián dijo él y estiró la mano.
Mi mamá lo abrazó y le agarró la verga por sobre el pantalón. Ya quiero ver como te culeasa mi hija. Le dijo y lo besó en la boca.
Sebastián respondió elbeso con lengua y le agarró las nalgas a mi mamá, con la otra mano me tenía de la mano.
Se quedaron pegados ambos. No me dejen afuera. Les dije. Sebastián se separó de la boca de mi mamá y me beso con lengua también. Me soltó la mano y me agarró las nalgas bajo lafalda.
Con mi hija compartimos todo. Le dijo mi mamá. Pero vamos que aquí no podemos hacer mucho.
Caminamos al auto y mientras mi mamá manejaba yo me dediqué a besar a Sebastían. Me acariciaba lospechos bajo la camisa, daba vueltitas sobre mis pezones y memasajeaba el clítoris por debajo del calzón. Comencé a gemir.
Eso suena bien Sebastían. Paece que tienes talento ¿Cuántos años tienes? dijo mamá
Cuarenta y cuatro.Respondió recorriendo mi cuello.
Eres mayor que yo, le dijo mamá.
¿Les gustan maduros?
Podría decirse, respondió mamá con unasonrisa pícara que SEbastián no pudo ver pues su lengua se enredaba con lamía.
Cuando volvió a pasar los labios por mi cuello volví a gemir.
Quiero ver como te culea a ti también. Le dije a mamá. Se te notóque te gustó. agregué.
Vamos a ver si Sebastían se la puede con dos, dijo con voz de caliente mi mami.
Cuando llegamos, Alberto estaba en la casa. Mamá y yo lo saludamos con apasionados besos conlengua y agarrones de culo. A mi me me sacó las tetas dándome una chupada en cada pezón. Mi mamá le besaba elcuello y le masajeaba el bulto sin scarlo.
Cómo le fue a mipendejita caliente hoy. Me dijo Alberto agarrándome el culo con lafalda arriba, corriendo el bien el calzón a un lado, metiendo losdedos en mi vagina. Mostrándole Sebastían quien era mi dueño.Estás hecha un charco putita, me dijo. ¿Quieres que te de permiso?me dijo mi papi.
Yo asentí con cara de caprichosa.
¿Quién es tuamigo? Me preguntó mirando directo a nuestro invitado cuyo rostro era de calentura. Sonreía de oreja a oreja.
Se llama Seba. Le dije. Lo vi e nel metro y me gustó. Le moví el culo en el pico para calentarlo y me lo traje. A mami le gusta también. Quiero que le des permiso a ella para que nos culee a las dos. Besa rico, tiene cuarenta y cuatro.
No es un pendejo. Intervino mamá, quien continuaba acariciando pene, me mojó la zorra y me dieron ganas de chuparle el pico ahí mismo en la calle mi amor. Frente a la niña. Le dijo mami a Alberto.
Sebastián, dijo mi papi. Mi nombre es Alberto, soy el viejo verde que es dueño de estas dos mujeres. Me culiaba a la mamá, a sus doshijas y ahora a sus nietas. Es una familia entera de hembras hermosas. Son calientes y yo las amo así como son. Mi responsabilidad es cuidarlas. Renata tiene 31, la hice tener a Martina por cesárea para que no perdiera la apretura de la vagina.Te va a gustar. Y Martina, mi regalona, tiene catorce, le llegó elperiodo hace unos meses y está loca por probar otro pene que no seael mío. No te sientas mal si te dicen que mi verga es mejor que latuya. Son mías después de todo. Somos tus perritas calientes papi,dijimos con mamá dándole besos en la mejilla a Alberto. Ademástenemos un protocolo. Debes pedirme permiso para culiarlas. Solocuando te lo de. Puedes proceder. Estaré mirando todo el tiempo.Ellas se contactarán si quieren repetir. Si insistes los permisios se terminan.
Don Alberto. Me acabo deconvertir en un admirador suyo. Imagino que las reglas obedecen a que tiene a sus mujeres muy bien entrenadas. Obedeceré al pie de laletra. Habiendo dicho esto. Me daría permiso para culiarme a Martinay su mamá, Renata.
Alberto sonrío ante la formalidad de Sebastian.
Niñas, Sebastián, están autorizados, den lo mejor de sí y obtengan el mayor placer posible.
Ve tu primero, me dijo mamá. liberando el enorme pene de Alberto y comenzando a lamer el glande mirando a Sebastián a los ojos.
Alberto también lo miraba,colocando la mano en la cabeza de mamá, obligándola a ir profundo.
Seba me agarró y me besó con calentura.
Siempre quise culiarme unapendejita de catorce. Me dijo agarrándome el culo con las dos manos.Apegándome a él.
¿Me vas a convertir en tu putita de catorce? Ledije con picardía.
Si tu papi me da permiso, me contestó sonriendocon ternura.
Eres el primer hombre que me dan permiso para culear. Le revelé. Me atraes mucho y quiero darte mucho placer.
Noté como sele endureció la verga aún más. Me besó con suavidad, con unamezcla de ternura y calentura que me hizo sentir amada y deseada almismo tiempo.
Eres hermosa, me dijo mirándome a los ojos.
Es bueno,escuché decir a Alberto, tiene sensibilidad. Fue una buena elecciónal parecer.
Quiero que veas como nos mete el pico papi. Dijo mamá.Estoy segura que también tiene un lado perverso.
Sebastían estabaconcentrado en mí, me desnudó de a poco, quedó el en ropainterior. Su cuerpo era atlético, ancho de espaldas, muy varonil.Quise ir a su pene para chuparlo pero me detuvo. Combinó besos,lengua y suaves mordiscos y me recorrió el cuerpo completo. Sedetuvo en mis pechos. Con una mano tocó de forma muy suave mi clítoris. Subio lamiéndo mi piel con cuidado. Pasó por la clavícula y luego el cuello, terminando en la barbilla-
Quiero convertirte en mi puta de catorce, dijo mirandome a los ojos. adicta a mis besos y caricias, me besó y mederretí.
Culéame, le pedí.
Me pudo un dedo en la boca a modo desilencio. Y bajó a mi vagina. Solo mi madre me había lamido ahí.
Me sentó en la cama y se concentró en la tarea. Lamió dediferentes formas, atento a mis gemidos y los movimientos de micuerpo, luego se dedicó a darle tiempo a los que había notado queme gustaban.
Gracias papi, comencé a Gemir y retorcerme. Por darlepermiso a Sebastián, me está chupando muy rico.
Comencé a tener miprimer orgasmo, no provocado por mi, mi mamá o Alberto. Sebastián esperó hasta que mis estremecimientos llegasen al máximo, cuandomenguaron me abrió de piernas y acomodó, las caderas, agarró sumiembro y me penetró lento pero hasta el fondo. Ahí empujó e hizopalpitar el pene. Era perfecto para mi. Con el de Alberto sentía quepartía en dos. Eso me hacía acabar de inmediato. Pero este eraperfecto, solo un poco más pequeño que el de mi papi. Llegué a unnuevo climax. Nuevamente Sebastián espero hasta que losestremecimientos comenzaban a menguar para comenzar a entrar y salir,con rapidez. Luego jugar con la punta en la entrada de la vagina y deforma sorpresiva entrar con fuerza hasta el fondo dos, tres veces. Haciéndome soltar suspiros de placer. Fue cambiando de ritmo eintensidad, cambiando el ángulo de entrada del pene, para presionarabajo o arriba. Yo estaba extasiada. Pero Alberto le comentó a mimamá que Sebastián me estaba estudiando, explorando mis zonas sensibles. Aumentó el ritmo y yo comencé a gemir.
No pares mi amor,le rogué, no pares.
Aumentó la velocidad y volví a acabar. Estavez no se detuvo, siguió aumentando la rapidez y también la intensidad, lo cual causó un tren de orgasmos que se sucedieron unotras otro. Yo gemía con los ojos en blanco, Te amo Sebastián teamo,
Mírame papi, comencé a gritar, parece que me encanta que me culeen otros picos, papi, voy a ser una tremenda perra para tipapito. Gritaba sintiendo la energía del placer contraer todos losmúsculos de mi cuerpo.
Sebastián no se detenía y los orgasmostampoco.
Hazme tu perra Seba. Le solté. Quiero se tu perra decatorce, que me lleves a tu trabajo y te enviden porque te estasculiando una escolar apretadita, no como las esposas de tus colegas,con esas zorras secas que tienen el elástico vencido, y los picos desus hombres pasan en banda. Quiero que me corras mano en los asados delante de ellos, y me miren con ganas de culiarme, quiero que teenvidien por tenerme.
Me levantó las piernas y cambió el ángulo depenetración, comenzó a caer desde arriba, más lento pero con muchafuerza, sonaba como una cachetada cada vez que se dejaba caer, Yo lo sentía hasta el fondo.
Me encanta tu pichula Sebastían grité acabando, quiero ser tu puta de catorce mi amor, le gritaba con mucha intensidad.
Se detuvo con la verga hasta el fondo, aquello alargó nuevamente los estertores. Abrí los ojos y vi a mi Seba empapado en sudor. Me miro a los ojos sonriendo. Me besó y con el pene enterrado completo, Comenzó a hacer fuerza, presionar, sin sacar o meter la verga, solo a presionar y hacer palpitar el pene. Un orgasmo nuevo y distinto merecorrió el cuerpo, más agudo y menos intenso. Sebastián me mirabafascinado yo no podía hacer más que gemir.
Hazme tu hembra papito,voy a hacer lo que pidas Sebastián, soy tuya mi amor.
Me besó conpasión.
Te amo Martina, me dijo haciéndome cariño en el pelo, te he estado esperando toda mi vida, agregó y me volvió a besar.
Mesentí en las nubes, por primera vez, hacía el amor, esto no erasolo sexo y sometimiento, como estaba acostumbrada, Sebastián mehizo experimenta en mi primera vez con él, un abanico nuevo desensaciones deliciosas. Nos recostamos y mientras segíamosbesándonos. Sebastián me recorrió el cuerpo con suaves caricias,las llemas de sus dedos a penas tocaban mi piel, luego presionaban, ycambiaban de intensidad. Me sentí completa.
No lo hiciste acabar,Martina, escuché a mi mamá y a Alberto acercarse.
No quiero acabar aún, respondió mi amante. Tengo que seguir contigo ¿o era broma?
¿Dijiste que amabas a mi hija, Sebastián? dijo madre.
Eso es lo que siento, replicó mi amor. Dándole besos en el cuello a mi madre, metiéndolela mano en la entrepierna.
¿Dices que la amas y al segundo le eresinfiel y te quieres culear a la mamá de tu amada? Intervino Alberto.
Son los deseos de Martina. Replico él.
Mira lo que le pasa a tu amorcito de catorceahora Sebastián. Y luego dime si todavía sientes lo mismo. dijo mi mamá y lo abrazó por detrás, quédate quieto, pase lo que pase, veas loque veas, escuches lo que escuches, él asintió y ella comenzó amasturbarlo con suavidad. ¿Te gustó culiárte a mi hija?
Trate dedarle el mayor placer posible. Replicó Seba.
En ese momento Albertoavanzaba hacia mí y me agarraba del pelo, me atrajo hacia él y medio una bofetada que me dio vuelta la cara.
Sebastián dio un saltode susto, mi mamá me conto que sintió como su corazón comenzó alatir acelerado.
¿Qué acabas de hacer mal perra? No lo hice acabarpapi. No fui una buena perra.
Segunda bofetada, fue tan fuerte que medejo media mareada.
¿Qué más hiciste mal? Me gritó.
Te fui infielpapi, me sentí enamorada. Y una puta no puede enamorarse.
Tercerabofetada y me tira al piso y me pone el pie en cabeza y presiona.
¿Quién es tu dueño?
Mi papi Alberto chillaba yo.
Más presión.
Túmi amor, el amor de mi vida, mi dueño. Yo soy tu perra mi amor.Castígame por favor, papi Alberto. Muéstrale a tu niñita calientequien manda.
Alberto me levantó de las mechas y me puso en cuatro enla cama.
Aquí viene lo bueno Sebastián, susurró mi mamá al oídodel hombre. Lo vas a escuchar fuerte y claro.
Alberto me puso el peneen la vagina, y me lo enterró lento.
Me raja, mamá, gritaba yo.Alberto mi amor, siento que me voy a romper.
Siguió entrando. Estees tu castigo maraca. Lo enterró hasta el fondo.
El enorme pene de aquel hombre no entraba entero en mi vagina adolescente. Comencé a gritar y gemir. Era una mezcla inteligible de dolor yplacer, Sentía que me ahogaba. Alberto me tenía agarrada firmede la cintura.
Te vas a acordar de lo que te he enseñado. dijo y comenzó a darme brutales nalgadas. Tirarme el pelo. Darme cachetadas. Ahorcarme. Yo gritaba y lloraba.
Muévete maraca.Dale placer a tu dueño, perra conchadetumadre, hija de puta.Muévete. Me volvía apegar.
Mi rajita comenzó a moverse.En círculos. Cada vez más rápido. Ensartándome, gimiendo agudo, mientras su verga pasaba de Adentro hacia afuera. Se veía comoesa enorme verga presionaba e invadía mi cuerpo, mientras yo lloriqueaba y gemía de forma intermitente. Alberto me dio unanalgada que terminó por enrojecer toda mia nalga, seveían los vasos sanguíneos reventados en algunos lugares
¿Quiénes mi puta? Gruñó Alberto.
Aquí viene mi amor, le indicó mi mamá a Sebastíán y le lamió la oreja. Escucha bien.
Comencé a gritar.
Yo soy tu puta mi amor, Soy tupendeja maraca.
Mi cuerpo se movía solo, mi culo subía y bajaba,cada vez más rápido, rebotaba en el norme pene de Alberto.
Rájamela zorra papito, no tengas piedad con tu puta, castígame. Alberto laagarró de las caderas y prácticamente en el aire comenzó aenterrarme en su pichula monstruosa. Mis gritos se convirtieron enaullidos, ahogos, llanto, gemidos. Me dio vuelta para que Sebatiánpudiese ver mi rostro desfigurado de placer y dolor.
Mira, Sebastián. quien es deverdad tu niñita.
De improviso comencé a vociferar. Párteme,castígame, reviéntame la concha que para eso soy tuya, rómpeme que soy tu puta, papito y eres mi dueño, hazme cagar que me encanta el pico, soy la pendeja más puta mi amor, si fuera por mi me comería todos los picos del mundo, soy una perra de mierda que necesita quela castiguen, Alberto me seguía golpeando, Más fuerte viejo maricón, voy a salir a la calle a que me culee cualquier weon,quiero ser puta, que me digan puta maraca, y que me llenen de semenpor todos lados, que me peguen y me saquen la chucha y me obliguen aculiar a cualquiera lo voy a dejar culiarme, quiero sentir el dolor. Yo no paraba de gritar.
Alberto, me acomodó cabeza contra el piso, culo parado, me saco elpene de la vagina, me escupió el culo y no sé como lo enterró, diun chillido y saltó un chorro de sangre, me había rajado el ano, lasangre lubricó un poco la metida.
Encúlame con fuerza viejo culiao, mételoentero, rajame, demuéstrame quien manda. Como rajaste a mi prima y a mi tía ayer. Y a mi compañera de colegio. En ese momento Albertopresionó. La verga entró completa en mis intestinos. Di un gritoa hogado. Inspiraba cortito, y rápido. Me sentía empalada. Esa vergaen mi culo me hizo sentir que Alberto tenía control total sobre mí. Cada vez que su pene palpitaba yo me estremecía. Comencé a sentirlas oleadas de placer que vienen después del intenso dolor. Eraincreíble como aumentaba la intensidad, eran como descargaseléctricas que sacudían mi cuerpo entero.
Me encanta mi amor,comencé a decirle a mi papi. Temblando por completo, nadie me daestos orgasmos, mis ojos estaban en blanco mi boca media abierta. Soy tu perra papi, soy tu maraca, eres mi dueño y haría cualquier cosapor complacerte, Alberto, esta puta es tuya, y siempre voy a ser tuya. Te amo a ti y no puedo amar a nadie más. Soy tu esclava y sumisa igual que todas las mujeres de mi familia. Somos todas tuyas, papi. Todas tus putas.
Alberto Miraba aSebastián a los ojos mientras yo decía estas cosas frente a él. Cuando bajé el volumen de la diatriba, Alberto comenzó a entrar y salir de mi ano, que ya estaba rajado.
Hazme cagar amor, gritaba yo,llorando de dolor, aguanto cualquier dolor por complacerte, rájame,rómpeme, date placer con la más apretada de tus putas, yo lloraba ygritaba y aullaba, Alberto me levantó y comenzó a ensartarme analmente en su verga. A entrar y salir y yo manchándole el pico de sangre.
Estoy reventando a tu hija, Renata.Mira como reviento a tu cría.
Para mi la brecha entre el dolor y elplacer desapareció. Yo había despegado en un orgasmo como nunca hevuelto a sentir.
Esta es la verdadera Naturaleza de Martina. Dijo mi mi mamá al oido de Sebastían.
Yo hablaba bajito, en gemidos agudos en una diatriba de sometimiento aAlberto. Los ojos en blanco.
Sebastián. Volvió a hablar mi mamá.Lo besó en la boca y le masajeó el pene. ¿De verdad crees quepuedes amar a una perra como mi hija?.
Alberto seguía ensartando ysacando.
Mírala, para hacerla dormir hay que reventarle el culo. dijo Alberto, y comenzó a gemir.
Damelo, papi, damelo todo, así, así así, Gemía yo. Mientras esa verga descargaba una eyaculación masiva.
Cuando sacó la verga de mi raja, Su semen salió a borbotones de mi dilatado y rajado ano. Mi mamá lo lamió sorbió y tragó sin dudar. Mirandocon cara de puta a Sebastián.
¿Así está bien papi? Preguntó mamá,
Alberto la tomó de la cabeza y la acercó a su verga ya media lacia.
Ahora limpia el pico de la mierda y la sangre de la puta de tu hija. Mamá lamía arrodillada, le mostraba la lengua con sangre y caca a Alberto y le preguntaba
¿Te gusta que coma mierda papi?
Cállate y deja bien limpio. Ponle cara de caliente a Sebastiánmientras me chupas el pico.
Mi mamá lo miraba con cara de caliente mientras lamía sin siquiera hacer arcadas.
Sebastián, hablóAlberto, y sin dejar de mirar a Seba a los ojos, agarró a mi mamáde la nuca, y la atrajo con fuerza, haciendo que se atragantase, que llorara, que la cara se le hinchara, se puso morada y recién ahí Albertola soltó. Todo esto sin quitarle la vista al chico, quien entendióque el control de aquel hombre era tal, que sabía el tiempo exactoque su hembra aguantaba sin respiración. Creo que tienes potencial,me gustaría que te unieses a la familia y entrenarte para que heredes mis perras.
Mientras no tenga que pasarte el culo. Rio Sebastián. Tratando de ocultar sus nervios.
Esto no es chiste. Es una gran responsabilidad descubrir los nivelesde dolor y placer de cada una de tus hembras. Cada una es especial y diferente.
Lo entiendo, dijo Sebastián, esta es una forma de amorque había estado buscando por mucho tiempo. Martina y Renata. Son mujeres adorables, Alberto.
No son las únicas que tengo. Pero con estas vas a entrenar. Le dijo. Son un par de perras excelentes. Ahora rómpele el culo a Renata mientras ella me a chupa.
Sebastián le diovuelta el ano a mi mamá, yo termine lamiendo su pene lleno de mierda.
Y quero contarles de una persona especial que conocí hace poco.
Eraun tipo de unos cuarenta, atlético. Me acerqué a él y le pegué las nalgas al paquete. Sentí como se endureció. Lomiré hacia atrás con carita de caliente y le restregué las nalgas con ganas. Pude ver el deseo en su mirada.
¿Te gustaría venir a mi casa? Le dije, y abrí la boca sacando la lengua un poco.
¿Juego de grandes o de niños? Preguntó.
Puedes hacer todo lo que quieras conmigo. Le dije .Pero tengo que pedir permiso. Y a mi papi y a mi mami les gustamirar.
Eso lo puso durísimo. No le importó que vieran que era u hombre maduro. Me volteó y me besó con lengua. Me gustaron sus besos, me hicieron palpitar la vagina. Tampoco me importó a mi queme vieran y le agarré el pene por sobre el pantalón. El me agarró de las nalgas mientras nos seguíamos besando.
Nos bajamos aquí, le dije. Se bajó conmigo.
Llamé a Alberto para que se fuera directo a mi casa.
Mamá ,que me estaba esperando a la salida del metro, en el andén, me vio bajar del carro de la mano con Sebastián. Aunque hasta ese momento yo no le había preguntado ni el nombre.
Martina, me dijo, con una sonrisa pícara, de inmediato notó que yo estaba muy caliente y ansiosa.
Vamos para la casa rápido, le dije a mami, ya llamé a Alberto, va en camino.
¿Ella es tu mamá?
Sí, le dije.
Sebastián dijo él y estiró la mano.
Mi mamá lo abrazó y le agarró la verga por sobre el pantalón. Ya quiero ver como te culeasa mi hija. Le dijo y lo besó en la boca.
Sebastián respondió elbeso con lengua y le agarró las nalgas a mi mamá, con la otra mano me tenía de la mano.
Se quedaron pegados ambos. No me dejen afuera. Les dije. Sebastián se separó de la boca de mi mamá y me beso con lengua también. Me soltó la mano y me agarró las nalgas bajo lafalda.
Con mi hija compartimos todo. Le dijo mi mamá. Pero vamos que aquí no podemos hacer mucho.
Caminamos al auto y mientras mi mamá manejaba yo me dediqué a besar a Sebastían. Me acariciaba lospechos bajo la camisa, daba vueltitas sobre mis pezones y memasajeaba el clítoris por debajo del calzón. Comencé a gemir.
Eso suena bien Sebastían. Paece que tienes talento ¿Cuántos años tienes? dijo mamá
Cuarenta y cuatro.Respondió recorriendo mi cuello.
Eres mayor que yo, le dijo mamá.
¿Les gustan maduros?
Podría decirse, respondió mamá con unasonrisa pícara que SEbastián no pudo ver pues su lengua se enredaba con lamía.
Cuando volvió a pasar los labios por mi cuello volví a gemir.
Quiero ver como te culea a ti también. Le dije a mamá. Se te notóque te gustó. agregué.
Vamos a ver si Sebastían se la puede con dos, dijo con voz de caliente mi mami.
Cuando llegamos, Alberto estaba en la casa. Mamá y yo lo saludamos con apasionados besos conlengua y agarrones de culo. A mi me me sacó las tetas dándome una chupada en cada pezón. Mi mamá le besaba elcuello y le masajeaba el bulto sin scarlo.
Cómo le fue a mipendejita caliente hoy. Me dijo Alberto agarrándome el culo con lafalda arriba, corriendo el bien el calzón a un lado, metiendo losdedos en mi vagina. Mostrándole Sebastían quien era mi dueño.Estás hecha un charco putita, me dijo. ¿Quieres que te de permiso?me dijo mi papi.
Yo asentí con cara de caprichosa.
¿Quién es tuamigo? Me preguntó mirando directo a nuestro invitado cuyo rostro era de calentura. Sonreía de oreja a oreja.
Se llama Seba. Le dije. Lo vi e nel metro y me gustó. Le moví el culo en el pico para calentarlo y me lo traje. A mami le gusta también. Quiero que le des permiso a ella para que nos culee a las dos. Besa rico, tiene cuarenta y cuatro.
No es un pendejo. Intervino mamá, quien continuaba acariciando pene, me mojó la zorra y me dieron ganas de chuparle el pico ahí mismo en la calle mi amor. Frente a la niña. Le dijo mami a Alberto.
Sebastián, dijo mi papi. Mi nombre es Alberto, soy el viejo verde que es dueño de estas dos mujeres. Me culiaba a la mamá, a sus doshijas y ahora a sus nietas. Es una familia entera de hembras hermosas. Son calientes y yo las amo así como son. Mi responsabilidad es cuidarlas. Renata tiene 31, la hice tener a Martina por cesárea para que no perdiera la apretura de la vagina.Te va a gustar. Y Martina, mi regalona, tiene catorce, le llegó elperiodo hace unos meses y está loca por probar otro pene que no seael mío. No te sientas mal si te dicen que mi verga es mejor que latuya. Son mías después de todo. Somos tus perritas calientes papi,dijimos con mamá dándole besos en la mejilla a Alberto. Ademástenemos un protocolo. Debes pedirme permiso para culiarlas. Solocuando te lo de. Puedes proceder. Estaré mirando todo el tiempo.Ellas se contactarán si quieren repetir. Si insistes los permisios se terminan.
Don Alberto. Me acabo deconvertir en un admirador suyo. Imagino que las reglas obedecen a que tiene a sus mujeres muy bien entrenadas. Obedeceré al pie de laletra. Habiendo dicho esto. Me daría permiso para culiarme a Martinay su mamá, Renata.
Alberto sonrío ante la formalidad de Sebastian.
Niñas, Sebastián, están autorizados, den lo mejor de sí y obtengan el mayor placer posible.
Ve tu primero, me dijo mamá. liberando el enorme pene de Alberto y comenzando a lamer el glande mirando a Sebastián a los ojos.
Alberto también lo miraba,colocando la mano en la cabeza de mamá, obligándola a ir profundo.
Seba me agarró y me besó con calentura.
Siempre quise culiarme unapendejita de catorce. Me dijo agarrándome el culo con las dos manos.Apegándome a él.
¿Me vas a convertir en tu putita de catorce? Ledije con picardía.
Si tu papi me da permiso, me contestó sonriendocon ternura.
Eres el primer hombre que me dan permiso para culear. Le revelé. Me atraes mucho y quiero darte mucho placer.
Noté como sele endureció la verga aún más. Me besó con suavidad, con unamezcla de ternura y calentura que me hizo sentir amada y deseada almismo tiempo.
Eres hermosa, me dijo mirándome a los ojos.
Es bueno,escuché decir a Alberto, tiene sensibilidad. Fue una buena elecciónal parecer.
Quiero que veas como nos mete el pico papi. Dijo mamá.Estoy segura que también tiene un lado perverso.
Sebastían estabaconcentrado en mí, me desnudó de a poco, quedó el en ropainterior. Su cuerpo era atlético, ancho de espaldas, muy varonil.Quise ir a su pene para chuparlo pero me detuvo. Combinó besos,lengua y suaves mordiscos y me recorrió el cuerpo completo. Sedetuvo en mis pechos. Con una mano tocó de forma muy suave mi clítoris. Subio lamiéndo mi piel con cuidado. Pasó por la clavícula y luego el cuello, terminando en la barbilla-
Quiero convertirte en mi puta de catorce, dijo mirandome a los ojos. adicta a mis besos y caricias, me besó y mederretí.
Culéame, le pedí.
Me pudo un dedo en la boca a modo desilencio. Y bajó a mi vagina. Solo mi madre me había lamido ahí.
Me sentó en la cama y se concentró en la tarea. Lamió dediferentes formas, atento a mis gemidos y los movimientos de micuerpo, luego se dedicó a darle tiempo a los que había notado queme gustaban.
Gracias papi, comencé a Gemir y retorcerme. Por darlepermiso a Sebastián, me está chupando muy rico.
Comencé a tener miprimer orgasmo, no provocado por mi, mi mamá o Alberto. Sebastián esperó hasta que mis estremecimientos llegasen al máximo, cuandomenguaron me abrió de piernas y acomodó, las caderas, agarró sumiembro y me penetró lento pero hasta el fondo. Ahí empujó e hizopalpitar el pene. Era perfecto para mi. Con el de Alberto sentía quepartía en dos. Eso me hacía acabar de inmediato. Pero este eraperfecto, solo un poco más pequeño que el de mi papi. Llegué a unnuevo climax. Nuevamente Sebastián espero hasta que losestremecimientos comenzaban a menguar para comenzar a entrar y salir,con rapidez. Luego jugar con la punta en la entrada de la vagina y deforma sorpresiva entrar con fuerza hasta el fondo dos, tres veces. Haciéndome soltar suspiros de placer. Fue cambiando de ritmo eintensidad, cambiando el ángulo de entrada del pene, para presionarabajo o arriba. Yo estaba extasiada. Pero Alberto le comentó a mimamá que Sebastián me estaba estudiando, explorando mis zonas sensibles. Aumentó el ritmo y yo comencé a gemir.
No pares mi amor,le rogué, no pares.
Aumentó la velocidad y volví a acabar. Estavez no se detuvo, siguió aumentando la rapidez y también la intensidad, lo cual causó un tren de orgasmos que se sucedieron unotras otro. Yo gemía con los ojos en blanco, Te amo Sebastián teamo,
Mírame papi, comencé a gritar, parece que me encanta que me culeen otros picos, papi, voy a ser una tremenda perra para tipapito. Gritaba sintiendo la energía del placer contraer todos losmúsculos de mi cuerpo.
Sebastián no se detenía y los orgasmostampoco.
Hazme tu perra Seba. Le solté. Quiero se tu perra decatorce, que me lleves a tu trabajo y te enviden porque te estasculiando una escolar apretadita, no como las esposas de tus colegas,con esas zorras secas que tienen el elástico vencido, y los picos desus hombres pasan en banda. Quiero que me corras mano en los asados delante de ellos, y me miren con ganas de culiarme, quiero que teenvidien por tenerme.
Me levantó las piernas y cambió el ángulo depenetración, comenzó a caer desde arriba, más lento pero con muchafuerza, sonaba como una cachetada cada vez que se dejaba caer, Yo lo sentía hasta el fondo.
Me encanta tu pichula Sebastían grité acabando, quiero ser tu puta de catorce mi amor, le gritaba con mucha intensidad.
Se detuvo con la verga hasta el fondo, aquello alargó nuevamente los estertores. Abrí los ojos y vi a mi Seba empapado en sudor. Me miro a los ojos sonriendo. Me besó y con el pene enterrado completo, Comenzó a hacer fuerza, presionar, sin sacar o meter la verga, solo a presionar y hacer palpitar el pene. Un orgasmo nuevo y distinto merecorrió el cuerpo, más agudo y menos intenso. Sebastián me mirabafascinado yo no podía hacer más que gemir.
Hazme tu hembra papito,voy a hacer lo que pidas Sebastián, soy tuya mi amor.
Me besó conpasión.
Te amo Martina, me dijo haciéndome cariño en el pelo, te he estado esperando toda mi vida, agregó y me volvió a besar.
Mesentí en las nubes, por primera vez, hacía el amor, esto no erasolo sexo y sometimiento, como estaba acostumbrada, Sebastián mehizo experimenta en mi primera vez con él, un abanico nuevo desensaciones deliciosas. Nos recostamos y mientras segíamosbesándonos. Sebastián me recorrió el cuerpo con suaves caricias,las llemas de sus dedos a penas tocaban mi piel, luego presionaban, ycambiaban de intensidad. Me sentí completa.
No lo hiciste acabar,Martina, escuché a mi mamá y a Alberto acercarse.
No quiero acabar aún, respondió mi amante. Tengo que seguir contigo ¿o era broma?
¿Dijiste que amabas a mi hija, Sebastián? dijo madre.
Eso es lo que siento, replicó mi amor. Dándole besos en el cuello a mi madre, metiéndolela mano en la entrepierna.
¿Dices que la amas y al segundo le eresinfiel y te quieres culear a la mamá de tu amada? Intervino Alberto.
Son los deseos de Martina. Replico él.
Mira lo que le pasa a tu amorcito de catorceahora Sebastián. Y luego dime si todavía sientes lo mismo. dijo mi mamá y lo abrazó por detrás, quédate quieto, pase lo que pase, veas loque veas, escuches lo que escuches, él asintió y ella comenzó amasturbarlo con suavidad. ¿Te gustó culiárte a mi hija?
Trate dedarle el mayor placer posible. Replicó Seba.
En ese momento Albertoavanzaba hacia mí y me agarraba del pelo, me atrajo hacia él y medio una bofetada que me dio vuelta la cara.
Sebastián dio un saltode susto, mi mamá me conto que sintió como su corazón comenzó alatir acelerado.
¿Qué acabas de hacer mal perra? No lo hice acabarpapi. No fui una buena perra.
Segunda bofetada, fue tan fuerte que medejo media mareada.
¿Qué más hiciste mal? Me gritó.
Te fui infielpapi, me sentí enamorada. Y una puta no puede enamorarse.
Tercerabofetada y me tira al piso y me pone el pie en cabeza y presiona.
¿Quién es tu dueño?
Mi papi Alberto chillaba yo.
Más presión.
Túmi amor, el amor de mi vida, mi dueño. Yo soy tu perra mi amor.Castígame por favor, papi Alberto. Muéstrale a tu niñita calientequien manda.
Alberto me levantó de las mechas y me puso en cuatro enla cama.
Aquí viene lo bueno Sebastián, susurró mi mamá al oídodel hombre. Lo vas a escuchar fuerte y claro.
Alberto me puso el peneen la vagina, y me lo enterró lento.
Me raja, mamá, gritaba yo.Alberto mi amor, siento que me voy a romper.
Siguió entrando. Estees tu castigo maraca. Lo enterró hasta el fondo.
El enorme pene de aquel hombre no entraba entero en mi vagina adolescente. Comencé a gritar y gemir. Era una mezcla inteligible de dolor yplacer, Sentía que me ahogaba. Alberto me tenía agarrada firmede la cintura.
Te vas a acordar de lo que te he enseñado. dijo y comenzó a darme brutales nalgadas. Tirarme el pelo. Darme cachetadas. Ahorcarme. Yo gritaba y lloraba.
Muévete maraca.Dale placer a tu dueño, perra conchadetumadre, hija de puta.Muévete. Me volvía apegar.
Mi rajita comenzó a moverse.En círculos. Cada vez más rápido. Ensartándome, gimiendo agudo, mientras su verga pasaba de Adentro hacia afuera. Se veía comoesa enorme verga presionaba e invadía mi cuerpo, mientras yo lloriqueaba y gemía de forma intermitente. Alberto me dio unanalgada que terminó por enrojecer toda mia nalga, seveían los vasos sanguíneos reventados en algunos lugares
¿Quiénes mi puta? Gruñó Alberto.
Aquí viene mi amor, le indicó mi mamá a Sebastíán y le lamió la oreja. Escucha bien.
Comencé a gritar.
Yo soy tu puta mi amor, Soy tupendeja maraca.
Mi cuerpo se movía solo, mi culo subía y bajaba,cada vez más rápido, rebotaba en el norme pene de Alberto.
Rájamela zorra papito, no tengas piedad con tu puta, castígame. Alberto laagarró de las caderas y prácticamente en el aire comenzó aenterrarme en su pichula monstruosa. Mis gritos se convirtieron enaullidos, ahogos, llanto, gemidos. Me dio vuelta para que Sebatiánpudiese ver mi rostro desfigurado de placer y dolor.
Mira, Sebastián. quien es deverdad tu niñita.
De improviso comencé a vociferar. Párteme,castígame, reviéntame la concha que para eso soy tuya, rómpeme que soy tu puta, papito y eres mi dueño, hazme cagar que me encanta el pico, soy la pendeja más puta mi amor, si fuera por mi me comería todos los picos del mundo, soy una perra de mierda que necesita quela castiguen, Alberto me seguía golpeando, Más fuerte viejo maricón, voy a salir a la calle a que me culee cualquier weon,quiero ser puta, que me digan puta maraca, y que me llenen de semenpor todos lados, que me peguen y me saquen la chucha y me obliguen aculiar a cualquiera lo voy a dejar culiarme, quiero sentir el dolor. Yo no paraba de gritar.
Alberto, me acomodó cabeza contra el piso, culo parado, me saco elpene de la vagina, me escupió el culo y no sé como lo enterró, diun chillido y saltó un chorro de sangre, me había rajado el ano, lasangre lubricó un poco la metida.
Encúlame con fuerza viejo culiao, mételoentero, rajame, demuéstrame quien manda. Como rajaste a mi prima y a mi tía ayer. Y a mi compañera de colegio. En ese momento Albertopresionó. La verga entró completa en mis intestinos. Di un gritoa hogado. Inspiraba cortito, y rápido. Me sentía empalada. Esa vergaen mi culo me hizo sentir que Alberto tenía control total sobre mí. Cada vez que su pene palpitaba yo me estremecía. Comencé a sentirlas oleadas de placer que vienen después del intenso dolor. Eraincreíble como aumentaba la intensidad, eran como descargaseléctricas que sacudían mi cuerpo entero.
Me encanta mi amor,comencé a decirle a mi papi. Temblando por completo, nadie me daestos orgasmos, mis ojos estaban en blanco mi boca media abierta. Soy tu perra papi, soy tu maraca, eres mi dueño y haría cualquier cosapor complacerte, Alberto, esta puta es tuya, y siempre voy a ser tuya. Te amo a ti y no puedo amar a nadie más. Soy tu esclava y sumisa igual que todas las mujeres de mi familia. Somos todas tuyas, papi. Todas tus putas.
Alberto Miraba aSebastián a los ojos mientras yo decía estas cosas frente a él. Cuando bajé el volumen de la diatriba, Alberto comenzó a entrar y salir de mi ano, que ya estaba rajado.
Hazme cagar amor, gritaba yo,llorando de dolor, aguanto cualquier dolor por complacerte, rájame,rómpeme, date placer con la más apretada de tus putas, yo lloraba ygritaba y aullaba, Alberto me levantó y comenzó a ensartarme analmente en su verga. A entrar y salir y yo manchándole el pico de sangre.
Estoy reventando a tu hija, Renata.Mira como reviento a tu cría.
Para mi la brecha entre el dolor y elplacer desapareció. Yo había despegado en un orgasmo como nunca hevuelto a sentir.
Esta es la verdadera Naturaleza de Martina. Dijo mi mi mamá al oido de Sebastían.
Yo hablaba bajito, en gemidos agudos en una diatriba de sometimiento aAlberto. Los ojos en blanco.
Sebastián. Volvió a hablar mi mamá.Lo besó en la boca y le masajeó el pene. ¿De verdad crees quepuedes amar a una perra como mi hija?.
Alberto seguía ensartando ysacando.
Mírala, para hacerla dormir hay que reventarle el culo. dijo Alberto, y comenzó a gemir.
Damelo, papi, damelo todo, así, así así, Gemía yo. Mientras esa verga descargaba una eyaculación masiva.
Cuando sacó la verga de mi raja, Su semen salió a borbotones de mi dilatado y rajado ano. Mi mamá lo lamió sorbió y tragó sin dudar. Mirandocon cara de puta a Sebastián.
¿Así está bien papi? Preguntó mamá,
Alberto la tomó de la cabeza y la acercó a su verga ya media lacia.
Ahora limpia el pico de la mierda y la sangre de la puta de tu hija. Mamá lamía arrodillada, le mostraba la lengua con sangre y caca a Alberto y le preguntaba
¿Te gusta que coma mierda papi?
Cállate y deja bien limpio. Ponle cara de caliente a Sebastiánmientras me chupas el pico.
Mi mamá lo miraba con cara de caliente mientras lamía sin siquiera hacer arcadas.
Sebastián, hablóAlberto, y sin dejar de mirar a Seba a los ojos, agarró a mi mamáde la nuca, y la atrajo con fuerza, haciendo que se atragantase, que llorara, que la cara se le hinchara, se puso morada y recién ahí Albertola soltó. Todo esto sin quitarle la vista al chico, quien entendióque el control de aquel hombre era tal, que sabía el tiempo exactoque su hembra aguantaba sin respiración. Creo que tienes potencial,me gustaría que te unieses a la familia y entrenarte para que heredes mis perras.
Mientras no tenga que pasarte el culo. Rio Sebastián. Tratando de ocultar sus nervios.
Esto no es chiste. Es una gran responsabilidad descubrir los nivelesde dolor y placer de cada una de tus hembras. Cada una es especial y diferente.
Lo entiendo, dijo Sebastián, esta es una forma de amorque había estado buscando por mucho tiempo. Martina y Renata. Son mujeres adorables, Alberto.
No son las únicas que tengo. Pero con estas vas a entrenar. Le dijo. Son un par de perras excelentes. Ahora rómpele el culo a Renata mientras ella me a chupa.
Sebastián le diovuelta el ano a mi mamá, yo termine lamiendo su pene lleno de mierda.