“Él lo va a ayudar desde el cielo”: Vecina cita a Pinochet en encuentro con Kast en Copiapó

En Copiapó, región de Atacama, el calor del desierto no solo se sintió en el aire, sino también en el tono del diálogo. En el marco del encuentro ciudadano “Presidente Presente”, el mandatario José Antonio Kast encabezó una jornada marcada por consultas vecinales, definiciones políticas y un intercambio directo con la comunidad.
Durante la actividad, el mandatario se refirió a distintos temas de gestión. Sobre la situación de Codelco, abordó el reciente nombramiento en su presidente, Bernardo Fontaine y aseguró que se le han encargado medidas concretas para enfrentar el escenario de la estatal, sin entregar mayores detalles adicionales en la instancia.
También abordó el debate sobre el penal de Punta Peuco, criticando a gobiernos anteriores, incluyendo el de Gabriel Boric, respecto a sus decisiones de mezclar distintas poblaciones carcelarias para un complejo que originalmente estaba destinado solo a funcionarios de las Fuerzas Armadas y policías. "No corresponde", dijo el Ejecutivo.
En materia de indultos, Kast planteó que “no hicimos una promesa absoluta de que se iban a indultar a todas las personas y en eso soy muy transparente. Tengo la conciencia tranquila”, en alusión a compromisos de campaña, marcando una línea de cautela frente a expectativas previas.
El componente más intenso de la jornada se dio en el intercambio con asistentes. Una vecina expresó: “Al gobierno militar, que yo con todo mi corazón, con toda mi alma, siempre sigo creyendo (...) Él (Pinochet) lo va a ayudar a usted desde arriba, desde el cielo, para que pueda levantar este país”.
En otra intervención, la misma asistente añadió: “Lo primero que le pido, es que elimine (la delincuencia)… Todos los días estamos viendo en las noticias que mataron, que hicieron portonazo… Ya no podemos ver las noticias, nosotros somos adultos mayores. Ya es demasiado… Le pido, por favor, ponga mano dura. Es la única manera que se levante el país…”.
El encuentro deja en evidencia una tensión persistente: por un lado, una ciudadanía que exige respuestas rápidas frente a la inseguridad; por otro, un debate político que sigue anclado en interpretaciones del pasado y en disputas sobre el modelo de orden público. El desafío no es menor: convertir estas instancias en espacios de deliberación efectiva y no solo de catarsis emocional o reafirmación de posiciones ya polarizadas.
Como cierre, la escena en Copiapó quedó como una fotografía de contrastes: un diálogo donde el reclamo por seguridad se eleva como urgencia, mientras las referencias históricas y políticas siguen proyectando sombras largas sobre el presente.