Mis Relatos #17, Dia Viernes 1 de mayo en USA

Soledad1977

Usuario Casual nvl. 2
8 Sep 2025
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Chile
Esto me paso hace un mes más o menos en un viaje que hice a viaje a USA, por dos semanas por trabajo. Ojalá se entretengan y como siempre digo: disculpen lo detallado, pero me encanta envolverlos en la atmosfera.

El primer día del curso todo normal como siempre, pero el martes en la tarde como a las 5 después del curso fuimos con colegas al bar del Hotel s y ahí estaba ella.

Una mujer de raza negra, muy atractiva, algo maciza y de 1.72 cms más o menos y, con muchos atributos a la vista sin ser una super modelo, de cabello algo entrenzado, y maquillaje simple y de una edad similar a la mía. Ella estaba sentada sola en una mesa comiendo y tomando una copa de vino. Yo comencé a mirarla de reojo hasta que me cachó. No estoy para nerviosismo, pero si me dio cositas al tiro. En una de esas fui quedando sola, la miré y le sonreí picaronamente. Me hizo lo mismo y me cerró un ojito.

Al rato me hizo el gesto de acercarme y claro, eso hice. Nos presentamos, se llama Ashley y trabaja en empresa de marketing y de ahí tenía que volar esa noche a su casa en Phoenix (USA). Tuvimos casi una hora de conversación, el aeropuerto está como a 15 minutos del hotel. La conversación fue normal, algo de coqueteo y me dice: Sol, eres una mujer muy linda, simpática y además súper atrayente. Yo le agradecí y le respondí: tú eres súper atractiva y una mujer DESEABLE (remarcando esta palabra). Me pidió mi número para conversar y eso y se fue al aeropuerto.

Apenas llegó me llamó y nos pusimos a conversar como 3 horas. Me contó que no tenía pareja, que vivía sola y que era lesbiana y la conversa subió un poco de tono. Pero, se tuvo que ir ya que al otro día trabajaba temprano y yo también. Al otro día nos mandamos hartos mensajes y en la noche hablamos casi por otras buenas horas de todo, la vida, familia y eso. además, de las conversaciones de subido tono y de mensajes similares.

Entre las conversaciones, me contó que ella era lesbiana dominante, muy activa y ardiente, le gustaba probar y provocar, y conocer mujeres dispuestas a ser sometidas. Yo me entusiasmé más aun, le dije que me gustaba el sexo con muchas ganas, algo fuerte y adoraba las mujeres lindas como ella y dominantes; que ya tenía experiencia en esas lides sexuales y, y porque no repetirlas y disfrutar a todo dar. Le gustaba las mujeres blancas y tener mucho sexo desbocado con ellas incluso llegar a mayores como prácticas sado, sumisión y grupales.

Asi que quedamos de pasar el fin de semana juntas, y planeé todo para irme a su ciudad el viernes después de mi curso. Yo iba toda excitada y nerviosa a la vez. Ya la conocía, ya habíamos conversado, y le había ganado confianza. Yo ya había hecho mis averiguaciones por redes sociales profesionales y todo lo que me conto era verdad y nada parecía inventado. En realidad, comprobé después que nada de lo que me dijo era inventado. Siempre tienes que comprobar algunas cosas.

Me esperaba en el aeropuerto, súper arreglada con una falda y blusa algo masculina, yo de calzas y zapatillas, pero digna. Me dijo que era tarde ya y que los restaurantes estaban cerrados, pero tenía algunas cosas en su casa, a unos 30 minutos del aeropuerto. En el estacionamiento, apenas entramos al auto me tomo las manos, luego la cara y me dijo: Sol, desde que te miré te deseé y espero lo pasemos lindo. Yo me acerqué más y nada tímida la besé y nos dimos en besito con lengua. Ella estratégicamente había estacionado el auto en un rincón, lo tenía planeado la fresca. Me dio, nos dimos varios besos, y no quise soltarme de su boca y jugamos con lenguas como 10 minutos. De repente dijo basta, acá hay gente y ya tendremos tiempo. Me dice también: Sol que besos por Dios, que ardiente eres. Le respondí que ella me había tenido así todos estos días anteriores.

Al llegar a la casa, no perdimos tiempo y de una me tomó las manos y me llevó a su dormitorio a besarnos y tocarnos con ropa. Le dije, quiero ducharme, ya vengo del viaje. Entonces me desvestí ahí mismo delante de ella, muy sensual y caliente, yo ya estaba ardiendo. ¡Ella quedó plop! se acercó y me besó tiernamente la cara, las tetas y me acaricio toda, pero me fui a duchar, no me demore mucho y volví perfumada y limpiecita y le dije: ahora sí, soy toda tuya mi amor, no te pongas límites.

Ella ya había aprovechado mi ida a la ducha y ya estaba desnuda en la cama, recostada muy sensualmente, tocándose sus tetas y su otra mano apoyada en su entrepierna. Ahí, le vi al natural sus tremendas tetas, cadera y culo, un conjunto maravilloso que no se notaba a simple vista sin ropa, pero que si yo sospechaba. Me dije, que negrita más rica, me va a dar muy rico y yo a ella. Un éxtasis por todos lados, me subo a la cama y me recosté sobre ella, yo la Solcita encima de la negrita Ashley: acá vamos Sol, a gozar la vida me dije. había un espejo y me vi encima de ella, mas maciza y alta, más abundante y su piel de color oscuro contrastaba debajo de la mía.

Yo encima, recostada sobre ella sintiendo sus tetazas debajo de mis tetitas, besándonos salvajemente con lengua y saliva, ella me afirmaba de los cachetes del culo y me masajeaba toda. Yo me movía sobre ella, rozándome rico y a veces fuerte, ella me tocaba el culo (como probando mi reacción) y yo lo movía acomodándolo más. Asi, nos movíamos rico entre las dos, rozándonos, acariciando nuestros cuerpos, probando la intensidad, calentándonos más y más. después de un rato, me senté sobre ella y besándonos más y más caliente, sus manos se me metían por todos lados, me acomoda y comienza a acariciarme las tetas y las chupa, las chupaba cada vez más fuerte y yo solo gemía pidiendo más. Me tomaba cada teta entre sus dos manos y me las apretaba y chupaba super rico, haciendo sonar cada vez que me chupaba cada pezón. Yo me dejaba y pedía más y más.

Después sus manos a mi culo y me metió dedos en mi concha y me hizo mojar, sin sacar mis tetas de su boca. Me rozaba el culo tanteando y yo le dije, dale no más. sentí que me metía uno o dos dedos por el culo y la concha. Nos entretuvimos asi por un buen rato, besándonos, chupándonos, jugando con dedos. Ye me dejaba hacer de todo, entregada a sus besos, bocas y manos. Su piel estaba brillante, comenzando a sudar un poco y me traspasaba su humedad a mi piel.

De ahí, me puso en 4, se acomodó detrás de mí y comenzó a acariciar mis piernas, sentía sus manos recorrerme los pies, las pantorrillas y los muslos, asi como su boca también. Yo me acomodaba y paraba mi trasero lo más que se podía, fui agachando mi cabeza a la cama, crucé mis manos y me acomodé. Solo mi culo levantado, mis piernas algo abiertas y rodillas en la cama.

Su boca y lengua comenzaron a acercarse peligrosamente, yo sentía su respiración agitada entre mis nalgas y de una, su boca se pegó a mi conchita. Me hizo temblar al sentir sus boca carnosa, caliente, mojada y su lengua larga, dura y poderosa. Me afirmó fuerte para pegar su cara y chuparme largo y fuerte mi concha y de ahí se fue a mi culo, abrió mis nalgas y metió su lengua hambrienta cuanto pudo en mi culo. Yo solo gemía, casi gritaba o suspiraba a veces, apretaba mi culo y ella más caliente se ponía.

Se restregaba la cara en mi culo, concha y nalgas, me mojaba mas con su boca y su saliva. No me soltó por media hora, mientras yo gemía y gritaba de lo caliente que me tenía, movía mi culo al ritmo de su boca y lengua, hasta que me reventó de placer con su lengua, exploté y grité como condenada con su cara y boca pegadas a mi culo y concha por detrás. Yo gozaba, pero ella no me soltaba y más me chupaba, yo ya casi desesperada grité más y más. Yo hace rato que tenía la cabeza abajo, y ella me afirmaba las caderas y casi me levantaba con sus manos y sus empujones en mi culo y concha, quiero culiarte con mi lengua me decía, que rica estas Sol amor, desde que noté tu culo caminando cuando nos conocimos he querido chuparlo y culiarlo. Eres mía Sol putita chilena, te quiero destrozar, te quiero violar y someterte. Y, eso hizo, eso estaba haciendo. Yo caí super rendida en la cama, pero ella me lleno de vasitos todo mi sexo, culo, nalgas y piernas.

Después, Ashley me tomó y me hizo ponerme de rodillas al lado de la cama. Te toca Solcita ahora a ti, cómeme mi concha salvaje, cómetela toda putita chilena. Ella entonces se sentó en el borde da la cama, se abrió de piernas y me mostró su concha hermosa, con depilación alrededor, pero pelitos crespos arriba, no muchos solo como una coronita. Sus labios finos, recién los veía, pero siempre pensé en que era gruesos, su concha se veía como la mía una rayita inflamada. Se los abrió y el contraste de su piel oscura y su vagina rosada me calentó más.

Que delicia, ya ella estaba súper mojada, con algo de lechita de tan caliente. Yo me acerque, la olí y le pase mi lengua por alrededor, la besé y puse mi carita contra ella, la recorrí con mi boca y mi lengua. Cómeme perra puta me dijo, se los abrió más y me tiré como salvaje a chuparle la concha, dejé de ponerme tiernita y me volví loca chupando esa concha adorable, mojada y lechosa ya.

Yo chupaba, besaba y metía mi lengua todo lo que se pudiera. Que concha más rica por la cresta, yo pensaba, mientras jugaba y la saboreaba, me calentaba más cada minuto. En eso, Ashley se levantó una pierna y dejo su culo al aire, yo obviamente entendí de inmediato y la miré y ella dijo: cómeme el culo Sol. Yo hice caso de inmediato ya que soy obediente. Entre su culo y concha, me entretuve como media hora más. Lo rico en las mujeres, que regulamos mejor el orgasmo, el hombre nunca aguanta. Una no se desespera como los hombres, no tiene la urgente necesidad de tener algo duro para gozar.

Después de un buen rato así, a medio lado comiendo su concha y culo, ella se abrió más de piernas, las dobló y puso los pies al borde de la cama; me agarró la cabeza y me dijo: ahora vas a ver puta como es comer esta concha africana, como es ser esclavizada de mis jugos. Yo la miré con cara de caliente, miedo y ansiedad.

Me apretó la cabeza contra su concha, me tomó el pelo y me lo tironeó y me decía: dime quién eres Sol. Yo le respondía: tu Puta Sra, tu esclava. Ella mientras más caliente se ponía, más me tiraba el pelo y me dio varias cachetadas no suaves, pero no dañinas, y yo gritaba por más: Si mi Sra, castígueme porque soy muy puta. Ella se acercó y me lamió la cara, me lamió y me dice: ¿quieres sentir más cosas fuertes? Si mi amor, le dije, lo que tú quieras.

Entonces, me agarró del cuello y me lo apretaba mientras me besaba, siempre yo arrodillada y ella sentada en el borde de la cama. Me apretaba y soltaba para respirar. Al soltarme a veces me lamia y besaba y otras veces me daba varias cachetadas. Me metía dedos en la boca, me tapaba la boca y nariz. Yo más puta que la cresta no podía parar de pedir más. Me soltaba el cuello y también me escupía. Me soltaba y tiraba la cabeza del pelo hacia atrás y me escupía más.

Yo desesperada de caliente, entre tanto y tanto comencé a lagrimear y a llorar, pero de caliente. Nunca me había pasado (siempre hay cosas nuevas), ella se preocupó y paró, pero le dije, sigue, abúsame, úsame, castígame, culéame y todas esas cosas. Ella me dijo después que yo tenía la cara desencajada y roja de tanto sobarme a su concha, los ojos rojos y se preocupó porque yo lagrimeaba harto y que estuvo a punto de parar, pero no lo hizo cuando le dije que siguiera. Yo estaba en éxtasis completo, caliente a mas no poder. He comido conchitas morenas antes, pero como ella nunca, tan rica, tan fuerte, tan dominante y agresiva que me tenía loca a su disposición. En ese momento, no pensaba solo me calentaba más y más.

Así me sometió un buen rato, abusándome, escupiéndome, tirándome el pelo, cachetadas y besos. Yo lloraba y gritaba de caliente. De ahí volvió a subir las piernas y se las afirmo con las manos, levantando su concha y dejando su culo al aire más aún. Me dijo, cómeme fuerte perra, bésame y chúpame fuerte puta. Yo la comí desesperada, restregando mi cara a su concha mojada, disfrutando y queriendo no acabar ese momento nunca. Mi cara apretada a su concha, ahora por mi cuenta, toda mojada, me decía: chúpame, muérdela y escúpeme, desquítate de mis castigos. Yo eso hacía, la escupía más y más, la chupaba más y más.

Me apretaba más y más, me separaba para respirar y yo comencé a pajearme mientras la comía, ella empezó a mojarse mucho, y me tenía la cara roja y empapada entre mi saliva y sus jugos que brotaban. Ella comenzó a temblar y me apretó de nuevo la cabeza a su concha, restregándome la cara y moviéndome la cabeza para que yo chupara y comiera cada milímetro de su concha mojada. Entonces pega un tremendo grito y comienza a temblar y me decía: sigue puta, sigue perra, ella se movía como loca y me apretaba más la cara a su concha. Yo más le chupaba y más me pajeaba para acabar de nuevo, hasta que ella no pudo más y me apretó súper fuerte y me lanzó no sé cuánto, pero eran chorros de su leche en mi boca y cara, ella temblaba toda y yo seguía chupándola fuerte y ella más y más me tiraba sus jugos. Yo como loca no paré de chuparla y ella comenzó a acabar de nuevo y más chorros, me mojo toda la cara y el pelo, como recién de la ducha.

Paramos y me hizo acostarme encima de ella y nos besamos y lamimos las dos. Te amo puta, te amo. Ya nos habíamos comido por casi dos horas, yo estaba toda culiada, lamida, estrangulada, escupida y chorreada de su saliva y leche blanquecina y entre salada y algo ácida, que me salpicó en la boca, cara, tetas y pelos.

Cuando terminamos me dijo, duchémonos y comamos algo, yo ni había pensado en comer algo si ya tenía esa negrita con todo encima mío. Nos fuimos a la ducha, y ella comenzó a acariciarme y nos besamos rico, pero nos calentamos de nuevo y ella se puso más apasionada y yo le respondía igualmente. Me apretaba mis tetas, y los cachetes y me hacía chiparle sus pezones. Yo las agarraba con ambas manos, sus tetas grandes, cada una apenas me cabía entre mis dos manos. Metía mi cara entre las dos y ella me apretaba la cabeza entre ellas.

Yo súper caliente, para variar. Me puso las manos en la nuca y me bajó hasta que me puse a comer su concha de nuevo. Ella apoyada en la pared de la ducha, una pierna semi levantada y yo arrodillada de nuevo chupándola. De nuevo, su fuerza no me dejaba separarme de su concha, me decía: refriégate a mi concha, méteme la lengua y dedos, chupa, muerde puta chilena. Eso hacía yo. Me restregaba la boca y toda la cara en su concha mientras el agua caía.

Yo entregada total a su fuerza y calentura. Lo único que yo hacía era seguirle, no me quedaba otra, pero me gusta eso y mucho. Ser sometida con fuerza, obligada y abusada, más con una negra maceteada, de tetas grandes y lesbiana salvaje. Me debía cosas sucias: “come puta, zorra caliente, chilena de mierda, puta barata callejera, así me gustan las putas lesbianas, que me saquen mis dotes de dominante, me gusta verte así puta, dominada y sin salida”. Yo como siempre, en la gloria comía, chupaba y lamía todo.

Empezó a temblar al rato y explotó de nuevo con sus jugos en toda mi cara y pelo, mientras más me apretaba la cara a su concha. Yo apenas respiraba, pero seguía obediente. Esa sensación de ser dominada, usada, abusada y sometida en el sexo me calienta al máximo, me da fuerzas para seguir y seguir y no parar nunca. Hasta me da miedo a veces, pero tengo un sexto sentido sexual que me dice con quien puedo ser así.

Bueno, acabó y acabó de nuevo. Yo seguía chupando y quise pararme y me dijo, más bien me ordenó: quédate ahí puta y sigue chupando quiero acabar de nuevo. Y ahí de nuevo, otra vez y como siempre, la Solcita (tierna, profesional y tranquila para muchos) ya estaba de rodillas comiendo una concha negra y jugosa. Más y más y más.

Ella más gemía y gritaba y de repente me tira del pelo, levanta mi cara. Yo la miro desde abajo mientras le metía 4 de mis dedos en su concha, y me dice: “Así que eres mía hasta el domingo, harás lo que yo quiera y cuantas veces yo quiera, ¿cierto puta?” Yo asentí y la miré como desbocada: si mi amor, mi dueña, soy su puta de mierda, sucia y degenerada.

Me hizo sentarme en mis talones, y me tironeaba el cabello y me lanzaba sus jugos todo lo que podía en mi cara. Sóbate las tetas Sol puta, pajéate también. Yo toda mojada, me acariciaba y ella me tironeaba el pelo y me hacía chuparle la concha. Yo súper puta, loca de caliente. Ella entonces se sienta en el borde de la tina, y empieza a pajearse casi a la altura de mi cara. No pares puta, me decía. Ella en el borde, de piernas abierta y la espalda a la pared, se pajeaba súper fuerte a dos manos. Mi cara estaba a 15 centímetros de fu concha y de repente ella me agarraba la cabeza para chuparla a los pocos minutos, de nuevo pegó un grito como loca y temblando sus manos a altísima velocidad, a dos manos pajeándose, sobaban su clítoris. Pero no solo ahí, sino sus manos se restregaban en toda su concha.

Temblaba y me gritaba cosas como: “ay! que puta más puta eres Sol, no puedes ser tan puta. Tan sucia y degenerada, más mi Sol” y de nuevo me decía cosas. Empezó a temblar como loca y explotó de nuevo, tercera vez en la noche. Me lleno toda mientras yo mojada entera y pajeándome temblé y acabé 2 veces seguidas, mientras recibía sus jugos en mi cara y toda mi cabeza.

De ahí ella me levantó y abrazó y nos besamos. Dio la ducha y ella me llenó de gel de baño, de espuma y me lavó toda, me lavó el cabello y me abrazaba y besaba. Me pasaba una esponja llena de espuma, perfumada y yo me dejé acariciar por ella y sus manos recorriéndome y entre las dos nos ayudamos a enjabonarnos y después con la ducha a limpiarnos. Salimos de la ducha, impecables. Nos llenamos de una crema que ella había comprado con el aroma de mi perfume favorito, yo le había dicho cuál. Esta crema es para las dos, para que recordemos este fin de semana que recién empieza. Nos seguimos abrazando y todo y al secarnos, preparamos algo para comer y conversamos casi una hora y ya cerca de las 3 de la mañana nos dormimos.

Ya en la cama antes de dormirnos,
conversamos harto y de todo, me comentó cuanto que yo la había calentado desde que me vio entrar en ese bar y se entusiasmó cuando yo la miré y cruzamos las miradas. No quería nada más que culiarme.

Mientras conversábamos nos acariciábamos y nos besábamos en buena onda. Me dijo que siempre había sido lesbiana y que más o menos a los 13 se culió a su primera mujer, una compañera del curso de la misma edad, pero menudita, Ashley siempre fue – me dijo – algo más dominante y un poco masculina, tomaba la iniciativa. Ella siempre fue maceteada y más alta que sus compañeras de escuela. Y que a esa chica se la culió por casi 1 año y nadie nunca se dió cuenta, ya que era súper tímida y sumisa y se dejaba hacer de todo. Ashley, la negrita, veía revistas porno que su hermano guardaba y de ahí sacaba ideas para experimentar con la chiquita. Así, desarrolló el gusto de dominante y calentona con sumisas.

Asi, fue mi primera noche con Ashley, una morena afro de espectaculares medidas, pasión y que me hizo gozar como condenada todo el fin de semana. Hasta acá esta historia, pero solo les contare que termino el domingo.

Plop!
 
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Uffff, Solcita, siempre dando lo mejor en tus relatos y como escritora de ellos.
Siempre me dejas caliente, tocándome pensando en ti e imaginandoos escenarios que nos describes.

Sigue deleitándonos con más relatos y tb con fotos
 
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Reacciones: Soledad1977
Uffff, Solcita, siempre dando lo mejor en tus relatos y como escritora de ellos.
Siempre me dejas caliente, tocándome pensando en ti e imaginandoos escenarios que nos describes.

Sigue deleitándonos con más relatos y tb con fotos
Gracias lindo, lo de las fotos no se porque se borran del servidor? Acaso son muy subidas de temperatura y queman los discos duros o los ablandan?

Alguna recomendación de un servidor confiable?
 
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Reacciones: Sr. Wayne
Gracias lindo, lo de las fotos no se porque se borran del servidor? Acaso son muy subidas de temperatura y queman los discos duros o los ablandan?

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He visto que suben fotos a pixhost.to y funciona bien.
Si quieres me las mandas todas a mí y yo las subo por ti, jajajajaja