Mis Relatos # 18, Mi primer super, pero super dotado en Antofagasta

Soledad1977

Usuario Casual nvl. 2
8 Sep 2025
270
605
92
Chile
Esta experiencia ocurrió por allá el 2012 en Antofagasta. Por mi trabajo me toca viajar bastante, no solamente dentro de Chile. Era un jueves por la tarde, había terminado mis cosas y tenía que volver a Santiago en un vuelo temprano. Cerca de las 6 de la tarde ya estaba en mi cama desnuda relajándome. Viendo videos, escuchando música y comencé a calentarme, entonces Me metí a una sala de chat antigua, creo que era LatinChat o algo así.

Entre chats sin significados o de gente chanta, conocí un muchacho de 19 recién cumplidos - yo tenía 35 y estaba recién separada - y nos calentamos. Después del chat, nos hablamos por teléfono y me envió una foto de el del pecho hacia abajo y yo le mande algunas desnuda en la cama. Yo ya estaba embalada, y le dije: ¿para qué seguir, porque no nos juntamos y vemos que onda?

El llego como a la media hora, me duche y me perfume. Baje al lobby y cuando el llego yo estaba en la cafetería tomándome un expreso, pro si había que quedarse despierta hasta tarde. Eran como las 8 de la noche cuando llegó al hotel. Nos juntamos en la cafetería del hotel y me gustó de inmediato, como de 1,78 y delgado, cara de pendejo recién salido del liceo, pero un físico más macizo, me conto que era bien deportista, jugaba fútbol y hacía algo de natación y además de gimnasio: estaba de comérmelo ahí mismo. Ya me había enviado fotos desnudo de unos momentos atrás, asi que sabia lo que había. Lo que no supe es que en las fotos no estaba aún super duro. Le dije subamos, ya que nos gustamos, ¿no es cierto?

Conversamos como 15 minutos, yo me entusiasm de inmediato y le dije: ¿Upa? Y él dijo … “no sé, si acá es seguro o no”. Pensé que diría chalupa la primera. Le dije déjate de tonteras, y vamos directo al ascensor y de ahí a la habitación. Que te importa el resto. Ahí recién dijo “Chalupa”.


Disfrutando su sabor: Oral
Apenas llegamos a la pieza, lo agarré a besos de entrar nada más. El súper nervioso, yo ansiosa y caliente. Nos fuimos a la cama y abrazados nos manoseamos por todos lados con la ropa aún puesta. Noté que el físico estaba firme, pero ahí abajo se endureció y me sonreí. Se notaba bien abultado. Le dije: quiero verlo, quiero ver los que me vas a dar. Se la saco del jean, y me mostró su bestia, la cual manoseo hasta que se puso durísima. Creo que tendría unos 23 cms y grueso, recto y hermoso. Lo vi y quedé con la boca abierta de expectativas. Yo había visto grandes, sentido y culiado con grandotes, pero este era mucho más. Quizás era lo largo, recto y grueso, como hecho a mano. Yo me asusté, pero siempre doy la pelea.

Lo senté en el borde de la cama y le quité la polera, lo besé y chupé lentamente, saboreando su sudor, pocos pelos y pecho firme, mientras tenia su pico en mis manos por debajo del calzoncillo. De su pecho a la panza casi plana, al cuello, los brazos y las manos, de nuevo al pecho y de ahí al cuello y boca. Él estaba no nervioso, gemía ante cada caricia y beso y lamida. A la boca y de nuevo a recorrerlo.

Le dije párate! Me obedeció y me acomodé para bajarle el jean, siempre lentamente y besándolo o chupándole el pecho. La bajé el jean hasta los tobillos, le ayudé a quitárselo y quedó en un calzoncillo, no bóxer, y su bulto apenas se cubría. Lo miré y le dije: Mira amor, tenías razón cuando me decías que eras dotado, te hará bien estar conmigo. Espero no tengas apuro. Me miró y me dijo me puedo quedar toda la noche. Vivo en una pensión solo mientras estudio.

Le apreté los cachetes, los músculos y comencé a lamerlo sin quitarle el calzoncillo, de color azul oscuro. Sin tocarle el bulto, lo apreté alrededor, lo bese, lo acaricie. Cuando noté su ansiedad mayor, me arrodillé y acomodé delante de él y su bestia salió de su guarida imponente bestia más grande que había visto hasta ese momento.

Lo tome a dos manos y lo acaricie de la base al glande, rico, suave y duro. Lleno de venas hinchadas y el glande, cuando le tiré el prepucio hacia atrás, se pudo rojo, brillante y no pude evitar, acercando mi boca, besarlo. Le di besitos tiernos, aumenté la presión y le daba casi chupones, le pasé la lengua y era suave, y estaba caliente. Lengua y besitos, mientras lo acariciaba desde el fondo hasta casi el glande. No quería dejar de adorarlo, como una guagüita toda mía que tenía que amar, acariciar, cuidar y dejarla solo para mí.

Después de muchos besitos y ponérmelo todo dura en mi carita, acariciando todo su largo y grosor. Lo acerqué a mi carita y me lo pasé por mi frente, ojos, nariz, pera, cuello, orejas, labios. Lo hice harto rato, teníamos toda la noche. Quería sentir su poderío y suavidad al mismo tiempo, su olor acumulado de medio día, el venía de clases así que su ducha había sido temprano. Cuando de repente me dijo: me quiero duchar, le dije que no que solo se lavara el culo y su pene, y bien lavado porque el resto del sabor lo quería para mí.

Él fue y se lavó y volvió, yo había aprovechado y lo esperé desnuda, de piernas semi abiertas. Aun tenía pelitos en mi concha, pero siempre me los recorte. Me pegó una mirada culiadora y me dijo: putas que está rica mamita, eras más rica empelota y a pelo. Yo feliz, pero lo dejé que me tocara y besara. Me chupo igual que yo a él, las tetas y pezones, me metió sus manos al culo, la concha y le dije, ¡gózame bebito! Hazlo rico y lo pasaremos de forma inolvidable.

Sentí sus manos y bocas por todos lados, yo parada y el ahora arrodillado. Se me pegó a mi concha y se la devoró como un esquizofrénico. Su lengua y labios se pegaban y trataba de devorarme cada milímetro. Yo como siempre en la gloria y éxtasis con tremendo bebito comiéndome la concha.

Me giré y le ofrecí mi culo, no se demoró nada y repitió lo mismo con su lengua, la que la sentía jugar con mi hoyito y todos mis pliegues. Yo paré más el culo y me apoyé a una mesa para que él se deleitara más y más. Me comía rico y duro, me mojo el culo y yo sentía su saliva correr por entre mis muslos. Yo me dejé hacer por varios minutos y le dije, me toca a mí.

Lo agarré y lo puse apoyado en la mesa, algo agachado. Lo abracé desde atrás y besé la espalda, mis brazos rodeándolo y agarrándole su bestia, su enorme pico. Me entretuve rozándolo con mis tetas en su espalda, y pajeándolo rico y creciendo mi presión y fuerza. Mi idea era que se pusiera extremadamente duro, ya está grande, pero yo quería dureza. El gemía y me decía cositas ricas: si mamita, que rico lo haces, que caliente como me pajeas, te amo mami, te adoro y te necesito, rica mamacita y caliente.

Lo giré y quedamos frente a frente, yo ni le solté el pico entre mis manos. Me agaché y lo bese y abrí la boca, de a poco me metí su glande y note que era más grueso de lo que creía. Me metí su cabecita toda en mi boca, y yo con la boca toda abierta, moviendo mi lengua acariciándolo dentro de mi boca. Solo su glande, lo chupé, lo sequé y metí de vuelta. Lo tenía agarrado con las dos manos y yo cada segundo más entusiasmada. Lo metía y sacaba, lo besaba y lamía. Le dejé caer mi saliva y su tronco empezó a chorrear mi saliva, de a poquito me esforcé y me acomodé y empujé hasta que topó mi garganta, apenas tenía la mitad adentro. Yo me paré un poquito y jugué mete y saca de su pico en mi boca, chorreando saliva, mojado entero y apretándolo con mis manos. Mi boca toda abierta, pero sentía una calentura, no cerré mis ojos para ver que aún me quedaba un buen pedazo aún afuera de mi boca. Yo me calenté y me monté con mi boca, acomodada y presioné y se me metió muy adentro.

El gemía y gemía rico, quería afirmarme la cabeza y no lo deje. Déjame a mí. Yo chupaba y comía ese tremendo pico. Sentía dentro su dureza, su calor y con mi lengua reconocía sus venas, muy venosa. Yo más y más presione y de repente me atravesó entera la garganta. Yo apenas respiraba, me ahogaba y casi tosía atragantada.

Mi saliva salía por todos lados. Le dije amor, vamos allá. Era una cómoda y un espejo grande. Yo quería verme comiendo tremenda bestia. Yo sentía su pico dentro y fuera. Además, ahora me veía al espejo comiéndome el súper pico de mi vida hasta ese entonces. Miraba y veía a esta mujer, esta putita atravesada por tremendo pico, yo más me calentaba. Mi cara ya está casi desencajada, mi boca abierta a mil, mis ojos y cara mojada entera. No podía gesticular, con mi boca llena, invadida con tremendo pico.

Yo caí casi en trance, chupaba como loca y le dije haz lo que quieras y me la metí toda hasta donde pude. No solamente lo largo pero lo ancho hacía imposible para mi boquita y garganta comérselo hasta la raíz. El me agarró la cabeza y se le quitó la timidez. Me afirmó y me la empujó hacia su pico tratando de culiarme tico. Yo atragantada y atorada con tanta bestia en mi boca.

Comenzó a gemir y casi a gritar, tembló y tembló y se afirmó a la cómoda y explotó toda su leche, todo su semen en mi boca. Putas el cabro acumulado. Me llenó la boca, no me lo quité y el siguió bombeando y chorreándome de semen. Yo vuelta loca chupando, exprimiéndolo; no quería de ablandara ni dejar de lechearme. Me llenó toda la boca. Cuando me doy cuenta, miro al espejo y me veo. On la boca llena de su pico y me corría du semen por las comisuras de mis labios, sentía mi boca inundando. Tenía chorros de semen por los ojos, la nariz y distribuida por todos lados, me chorreaba por la boca y caía en mi cuello y tetas.

El bebito me dijo más mami. Comencé de nuevo y el duro de nuevo y a los 5 minutos de nuevo el chorro de semen. Dos acabadas, dos chorros de semen seguidos y yo inundada entera, me saqué du pico de mi boca y me acaricié la cara con su pico, mojada entera, caliente, viscosa y sabrosa.

Lo sequé muy bien, mis manos a mi cara y recogí cuanto semen pude y me lo pasé por mis tetas y cara, siempre mirándome al espejo. Yo muy caliente, de solo verme con esa bestia en mi cara, que aun blando igual se veía enorme., pero mojada de una crema sabrosa y caliente, recién exprimida.


Sintiendo su acometida: Vaginal
Recién llevábamos 1 hora, 1 hora y media. Puedo decir que los chilenos en general no se caracterizan por ser dotados, quizás el promedio sea 16 cms para el gran común de los que he comido. Un dotado es una excepción, no tan rara pero excepcion al fin y al cabo. No es un insulto, sino la realidad. De otras nacionalidades puedo decir lo mismo. Pero este bestial medía 23 cms y súper grueso y la noche se hizo un paraíso de sufrimiento, sufrimiento por cómo me lo metió y porque se acabó como a las 6 de la mañana que tenía que ir al aeropuerto.

Después de acabar y descansamos unos 10 minutos, besándonos y tocándonos en la cama. Un rico 69 suave y caliente, nos chupamos todo y nos mojamos todo, yo a él su pene, huevos y culo deliciosos. Él a mí, mi concha y culo. Nos llenamos ahí de mucha saliva. Entonces le dije, metérmelo. Lo llevé al espejo, me incliné al espejo y mi culo hacia atrás. Mirándome y mirándolo a él por detrás de mí. Le moví el culo y lo miré a través del espejo y le dije: culéame mi chiquito.

Se acomodó y empezó a meterlo en mi vagina, su cabecita o cabezota, yo mojada entera mirándome al espejo. ¡Vamos mi bebito! ¡Dame tu pico enterito!

Empujo y empujo suavemente, probando no hacerme daño. Comencé a sentir el ardor de mis entrañas estirándose, de nuevo pensé tirar la toalla, pero este pensamiento me duró como 5 segundos (ja ja ja). Sentía su glande entrando, moviéndose. Le dije mételo de a poco y sácalo lento.

Si, mételo de a poco y sácalo lento para mojarme y para sentirlo. Yo moviéndome suave, para gozar ese momento de cuando me meten algo grande, y como este era el más grande hasta ese momento, no quise apurarme. Nunca me he apurado en el sexo, me gusta duro y fuerte pero también duradero. No doy de “una cachita de 15 min y chao”, no lo mío puede ser horas o noche entera.

Sentía la presión interna, al entrar y un alivio gozador cuando se retiraba. El sudaba de lo lindo y yo tenía mi cara llena sin de su semen, su aroma y esa humedad. Me miré al espejo y vi a esta Solcita de nuevo desencajada con ojos al cielo, casi blancos, llena de semen hasta el pelo y con cara de “culéame más bebito”. Y se lo dije.

Más, más adentro ahora todo amor; le dije. Y el se fue adentro, suave pero firme hasta que lo tenía ensartado hasta la raíz. Quedadte así. Me comencé a mover hacia los lados, empujándolo también para sentirlo muy adentro, apretándome y atrapándolo dentro de mi vagina. Yo me calentaba más y más y el me agarra de la cadera y comienza a bombrlesrme ahora si con fuerza pero nunca rápido. Eses penetracionnintensa que llega muy adentro, esa que he sentido pocas veces, tocándome, llenándome por dentro. Me tejía clavada y yo loca de caliente, me moví y le dije pajeame.

Se dobló un poco y me metió mano, acaricio mi clitoris. Cada envion casi me levantaba y me apretaba el clitoris. Ya no dolía, en realidad nunca dolió realmente. Todos mis miedos se transformation en calentura.

Me puso la mano, dedos en mi clitoris y le dije dame fuerte, fuerte mi bebito. Y comenzó a reventarme la concha, yo apenas afirmada al minke y siempre mirando al espejo. El me pajeaba el clitoris y le dije mad y más. Se sacó la mano y me la puso en la boca, la escupí y toda mojada comenzó a masajearme diluyó mientras me la metía hasta el pecho.

Que caliente, me sentía una puta maraca comiendo tremendo pico y de un jovencito de 19 años insaciable. Más y más rápido, yo estaba toda lubricada y algunos jugos se derramaron por mis muslos. Más rápido. Me agarró del pelo y me tironeaba, la otra mano pajeandome fuerte du pico gigante atrapado en mi concha.

Todo esto en casi 40 minutos de bombear y pajearme hasta que empecé a gritar, el me tiraba del pelo y me pajeaba a ultra velocidad y con su pico hasta lo más profundo. Más, más amor yo le gritaba y yo exploto mirándome al espejo, toda mojada, de semen y sudor y de saliva que el me echaba con su mano.

Mami que rica eres, que puta eres, que rico conocerte. Yo temblaba y gritaba y gemía y temblaba hasta que no pude más y caí casi al suelo del esfuerzo. El siguiente bombeando y Max y más, pero no acabo. Yo me calenté y repetimos y acabé rico como a los 5 minutos de nuevo y ahí mi concha se llenó de jugos y ahí di el acabo después y quedé inundada. Me miré al espejo, casi nunca dejé de mirarme, y los dos mojados enteros yo de semen, saliva y sudor y el, le corría la gota y su pelo mojado de tanto transpirar. Está acabada fue genial.

Quedamos pegados casi 10 minutos besándonos y él afirmándome, ya que mis piernas seguían temblando, me metía y se movía suavemente ahora. Cuando esto pasó, nos fuimos a la cama, comimos algo y tomamos una copa de vino.


Un dolor intenso: Anal
Entonces, tomé la iniciativa y le dije: ¿Ahora por atrás?, me dijo: “pero te va a doler”. El cómo que se echó para atrás, pero le replique: “Como quieras, tú te lo pierdes, probemos hasta donde me dé el cuero”. Como quieras, yo quiero, pero te lo advierto, me dijo. Cállate agilao le dije con cara de desesperada porque no atinaba rápido. Me recosté en la cama, de guatita y levanté un poco el culo, lo suficiente para facilitar el ataque.

Entonces, se monto detrás mío, y me echo una cremita, me masajeó el culo y me metió dos deditos, para dilatarme. Jugó harto rato, mi culito moviéndose deliciosamente al ritmo de sus dedos, se entretenía de lo lindo con dos dedos en mi culo, mientras yo me movía lentamente ayudando al trabajo de dilatación. Le dije, ahora 3 deditos rico, y asi lo hizo, se me empezó a apretar algo la cosa, pero el movía sus dedos rítmicamente para darme placer. Pude haber estado horas asi, ya que en cada movimiento el me acariciaba el clítoris o me metía otros dedos en la vagina.

Se acomodo detrás y encima mío, yo de guatita en la cama y el montándome por detrás. Me puso su glande, su cabeza en mi entrada y empezó lentamente a penetrarme. Sentí de inmediato el impacto, el dolor en un segundo se hizo realidad, aprete los dientes y cierre los ojos. Primero era su glande, y el empujaba por entrar, yo sentía mi entrada abrirse de a poco, mas nerviosa por miedo que por real. Aun no me metía todo, salvo la cabecita, solo el comienzo de su glande y ya me tenía apretando los dientes, ojos y manos

Me dijo, no te aprietas tanto que va a doler, entonces me relaje un poco más. Se acomodo de nuevo, todo el rato metía la puntita y la sacaba. Me besaba, me giraba la cabeza un poco para atrás y me daba besos profundos con lengua, en realidad yo lo hacía por mi cuenta.

Entre besitos, lengua y empujones lentos pero firmes, se atrevió a ir más adentro. Me puse a gemir, entre por dolor y por placer, sintiendo mi culo ser dilatado por dentro, un calor me invadió y me hizo gemir mas fuerte, como animal en celo. No pares, le dije. empezó a entrar y sentí mis carnes como si se rasgarán, yo gemía y casi gritaba. Le gemí, le susurre o le grite: si te pido parar, no me hagas caso, solo ponte más suave.

No sé cuántos, pero esos minutos fueron una eternidad sintiendo su tremendo pico entrar lentamente en mi culo. Yo ya había comido algunos grandes, pero largos y gruesos como este nunca. El entraba, lento, suave y rítmicamente para que yo me acostumbrara, yo seguía gimiendo, ronroneando y gritando suavemente, hasta sentí que se me caían lagrimas entre el dolor y el placer, la ansiedad de tenerlo entero adentro. Mis dientes apretados, prácticamente mordiendo las sabanas mientras este condenado se hacía un festín con mi culo, apretadito pero ganoso.


Sentí mi culo con un ardor incontrolable, pero las ganas de tenerlo y comérmelo ganaban a cualquier deseo de parar. Mas amor, mas rico, mas balanceado, mételo, sácalo. Hazme tuya, destrózame lentamente, quiero sentir cada segundo este momento caliente. Dale rico, no pares mi bebito, dale a a mami su merecido, dale a mami tu pico enorme. Entraba cada vez mas y se retiraba un poco solamente, cada vez sentía que llegaba al fondo y no, volvía y aun le quedaba.

Me tuvo asi por varios minutos, el dolor seguía, pero mi calentura explotaba sintiéndolo entrar. Yo desesperada en un momento le dije no juegues más. Sí me vas a atravesar hazlo ya. Me relaje, el me abrió más las nalgas y empezó su viaje sin final. yo mojada hace rato. Y empujó y empujó, ahora más duro, con mas ganes, y de repente me dijo: Sol, amor, la tienes toda adentro, que rico, eres la segunda que se lo come todo asi.


Miré para atrás y lo vi todo pegado a mis nalgas, sentí su pico entero dentro de mi culo. se acostó encima mío y empezó a moverse, estilo cucharita pero yo abajo y el arriba, balancearse dentro de mi culo. el dolor era harto, no se cuánto grite y mis lagrimas me mojaron toda. Se me mojaba la cara de lágrimas, el se mojo sus manos con saliva y me las pasaba por la cara, me metía dedos en la boca y yo se los chupaba, casi se los mordía.

Cada minuto el empujaba más duro, más fuerte y rico, yo apretaba el culo para atraparlo cuando estaba bien adentro, para sentir su acalorada presión. ¿Como si no? Yo tenía una bestia larga y gruesa toda metida en mi culo, la mas grande hasta ese día del 2006 en Antofagasta.

¿Te gusta Sol? Sí, le casi gritaba, dale, amor, no pare rico, putito mío, mi bebito caliente y enorme. El seguía a su ritmo aumentando la presión, rico y suave, suro y fuerte. Ya nada me dolía, solo sentía la presión de su pico entrar y montarme hasta el fondo de mi culo, yo sentía todo, casa empujón, cada milímetro de piel, cada grado de temperatura por dentro de mi culo. Oros largos minutos el culiandome rítmicamente y yo levantando mi culo a sus movimientos. Yo de ojos cerrados, boca apretada a veces y diciéndome: Que pico mas rico tiene este bebito, para llevármelo puesto.

Como pude, me levanté de a poco hasta quedar en 4, siempre con su pico culiándome. Él se entusiasmó mas, me tomo de las caderas y comenzó a darme profundamente, hasta el fondo, el dolor casi inexistente y de un placer y calor insoportable. Ya no había dolor como al comienzo, y lo único que yo quería era que me culiara como lo hizo en mi concha. Le pedí más: Si mi putito rico, me bebito, me nene caliente, dale a mami lo que se merece. Ante esto, él se calentó más y más y me tiro del pelo y comenzó a cabalgarme más duramente, mas rápido. Me tiraba el pelo, me apretaba la garganta, me daba nalgadas y yo como si nada, mas caliente me ponía.

El empujaba y yo también hacia él, quería sentirlo atravesándome toda. Mas rápido en cada momento, me apretaba la cadera para afirmarme y pegarme a él, yo me movía más intensamente, para sentir su glande en el final de mi culo, sus huevos chocando en mi culo. Mas fuerte del pelo, y comenzó su carrera dura y ahora con mucha fuerte. Yo me apegaba mas a su pico, apretaba mi culo, movía mis caderas, lo miraba y babeaba sola. Su pico insoportable, entraba y salía, se me metía hasta el fondo, creo que yo sentía cuando tocaba fondo. Yo mas puta que nunca, quería mas fuerte y le grite: “Culéame rico, dame fuerte, rómpeme amor, hazlo, no pares”

Cuando me caliento demasiado, lo que no es muy raro, quiero más, siempre quiero mas y a veces me da hasta miedo. Pero me dan ganas igual de seguir.

El seguía destrozándome, culiandome de lo lindo, me decía cochinadas y yo le respondía. Me mojaba la cara, me apretaba el cuello, me tironeaba las tetas, de nuevo el pelo, nalgadas y cada vez me golpeaba más fuerte con su pico por dentro. metí mi mano por debajo a pajearme mientras me atravesaba, seguimos otros minutos largos, como él ya había acabado dos veces igual que yo, el aguante era mayor. Me acariciaba mi clítoris, me lo masajeaba duro y rico, le pasé mi mano para que escupiera y me la metí por debajo de nuevo. Seguimos y seguimos, el me la metía sin piedad hasta el fondo y yo le pedía más, hasta que los dos temblando y casi gritándonos cochinadas acabamos, sentí un empujón final que me hizo explotar y me lanzo lo que le quedaba de semen en mi culo y yo gozando y chorreando algo también.

Caímos en la cama, el encima mío con todo su peso y su pico ensartado, y nos quedamos asi hasta que se suavizo de a poco, lentamente dentro de mi culo. Estuvimos asi, por casi 30 minutos descasando y relajándonos. Siempre con su culo adentro, ni blando se me salió del culo, asi de poderoso es; aun lo sentía apretándome, mi vagina mojada entera chorreando mis jugos.

Al fina me dijo: Solcita, putita rica que valiente eres, que mina más caliente, como aguantaste y gozaste.


Un recuerdo maravilloso
Esa noche, seguimos culiando toda la noche oral, vaginal y anal. no dormimos casi nada y él se fue como a las 7 de la manana, hicimos cuante posición se nos ocurría; él era, y es, muy imaginativo y caliente. que diablo con más potencia.

Después que él se fue, yo me duche y me arregle para el aeropuerto. el viaje fue riquísimo, sentía aun el dolorcito en mi culo, el sabor y creo que me reía solita. Debo haber sido la pasajera más sonriente de ese avion. Llegué a Santiago como al medio día, almorcé y dormí toda la tarde, siempre con a sonrisa en mi boca. Me costó quedarme dormida, ya que quería recordar cada segundo de esta tremenda bestia culiandome como contratado por no sé cuántas horas.

Nos vimos muchas veces más, ya sin chat ni nada. Yo le decía: "Upa" y el de inmediato me respondía "chalupa". Nos vimos por bastante tiempo, por lo menos una 6 o más veces mientras él estaba en Antofagasta. Siempre lo mismo, a culiar duro y rico. Ahora él está casado y no tiene tanta libertad, además vive ahora en Concepcion y retirado algo de las pistas. Pero, siempre hay algún "remember" por ahi, ya que su esposa no le aguanta tanto.
 
Última edición:
Espectaculiar!!!! Genial vivencia....que mas rico siendo joven, que comerse una rica putita , dispuesta a todo , guerrera, cochinona, milf!!!! Uf. Eres la mejor relatandonos y contando experiencias vividas!!!!❤️
 
  • Like
Reacciones: Soledad1977
Se me olvidó, comentar. No se ,si ya en el tercer o cuarto párrafo , me tenías duro para continuar leyendo .....jejejeje
 
Siiiiiii. Imposible no sentirme dentro del relato. Imaginar con lujo de detalles. Que mejor que avanzar en el y llegar al final!!!!
 
  • Like
Reacciones: Soledad1977
ojo, que esto fue en el 2012. hace harto tiempo. para el que crea que vivo "encamada" no, no es tan asi. Tambien tengo otras actividades.