En eso te encuentro razón. Si existen fondos públicos, estos deberían distribuirse de la forma más transparente, diversa y competitiva posible, evitando que siempre terminen beneficiando a los mismos grupos o círculos.Lo que hablas tu es otra cosa y estoy de acuerdo con eso. El estado debería promover el arte y la cultura pero en forma imparcial y no ideologizada como lo vemos en el día de hoy.
Sobre los actores, ellos no tienen porque pedir fondos para sus películas o series, podrían hacer empresas y dejar que fluyan nuevos talentos, nuevos contenidos de calidad y de seguro les iría mejor que haciendo las mismas estupideces de siempre con los mismos rostros de la misma cuna de siempre.
Pero tampoco creo que la solución sea simplemente decirles formen empresas y compitan. Hay áreas culturales que difícilmente son rentables por sí solas, especialmente el teatro regional, la restauración patrimonial, los museos, las orquestas, los festivales locales o proyectos que tienen valor cultural pero poco atractivo comercial. Si todo dependiera exclusivamente del mercado, gran parte de eso desaparecería.
Ahora, respecto al audiovisual, sí me parece válida la crítica sobre la concentración de recursos y rostros. Sería sano que existieran más oportunidades para nuevos actores, directores, guionistas y productoras, y que los fondos ayudaran a abrir espacios en lugar de reforzar siempre a los mismos. Ahora bien, respecto a la supuesta captura ideológica de los fondos, también creo que hay que ser justos. Si la mayoría de quienes postulan, participan y desarrollan proyectos culturales tienen una determinada visión política, es normal que esa visión aparezca más representada. No conozco una gran cantidad de actores, directores o productoras identificadas con la derecha participando activamente en estos espacios. Y si existen, deberían postular y competir en igualdad de condiciones. Si no están ganando fondos, hay que revisar si el problema está en los criterios de evaluación o simplemente en la calidad y competitividad de los proyectos presentados. Si existe un sesgo, entonces es una oportunidad de mejora para que el sistema sea más transparente y plural.
Al final, creo que estamos más de acuerdo de lo que parece. El problema no es que exista financiamiento cultural; el problema es cómo se administra, qué tan abierto es a nuevos talentos y si realmente está llegando a la ciudadanía o se queda dando vueltas dentro de los mismos círculos de siempre.