El autor de "Un Cuento de Navidad" experimentó un funesto presagio en 1863, que involucró a su segundo hijo.
Dickens estaba en su casa en Inglaterra jugando con su hijo pequeño haciendo sombras en la pared con las manos. De pronto, las imágenes proyectadas en el muro le trajeron a la mente la imagen de un funeral. Molesto por esos inexplicables y oscuros pensamientos, el escritor interrumpió el juego y se fue a dormir. Al día siguiente su segundo hijo, Walter Dickens, teniente de 22 años del Ejército colonial británico en la India, moría en Calcuta víctima de un aneurisma.