Título original: The Misandry Bubble
Fecha de publicación: 01/01/2010
¿Por qué parece que la sociedad está en declive, que la justicia y la moral en general sufren un retroceso, que la tiranía de las élites están causando estragos aunque la mayoría de la gente se oponga, mientras la verdadera causa de todo permanece oculta? ¿Qué pasaría si el insostenible sistema de pensiones, el coste cada vez menos rentable de la seguridad social, el estancamiento de los sueldos, el aumento de la criminalidad, el desmoronamiento de las infraestructuras y hasta el declive de las grandes ciudades tuviesen un origen común, un origen que permanece ausente de las tertulias diarias y del diálogo político en todo el mundo occidental?
Hoy, en el primer día de la década de los años 201x, vamos a explicar las causas de todo esto. En estos momentos estamos promoviendo el debate sobre cuál será el reto más importante del mundo occidental para esta década que comienza, y cuál es la causa de la mayoría de los problemas con los que parece que estamos luchando. Lo que estás a punto de leer es el equivalente de alguien en 1997 que describiese en profundo detalle el origen de la Guerra contra el Terrorismo de 2001 a 2009.
Este es un artículo muy largo, el más largo escrito jamás en The Futurist. Es una guía para una próxima década de problemas sociales, políticos y sexuales, y este artículo no está hecho para ser leído en una sentada, sino digerido lentamente en un período extendido de tiempo, con todos los enlaces para consultar. Mientras más pasen los meses y los años de esta década, este artículo irá pareciendo cada vez más profético.
Resumen: El Mundo Occidental se ha transformado lentamente en una civilización que infravalora a los hombres y sobrevalora a las mujeres, donde el Estado transfiere por la fuerza recursos de los hombres a las mujeres, creando numerosos y perversos incentivos para las que de otra manera serían buenas mujeres, dando lugar a mujeres que actúan en contra de los hombres; en un sistema donde la naturaleza masculina es denigrada pero la naturaleza femenina es celebrada. Esto es injusto para ambos géneros, y es una receta para un rápido declive civilizacional y una factura que en última instancia recaerá en una siguiente generación de mujeres inocentes, para el año 2020.
La Guerra ha sido una constante de la sociedad humana mucho antes de la época moderna, y allí donde fuese que dos tribus o reinos entrasen en conflicto la una con la otra, el lado perdedor vio a muchos de sus hombres en edad de pelear asesinados; mientras que las mujeres eran asimiladas por la sociedad invasora. Ser una concubina o una mujer que atiende la casa no parece un destino muy afortunado, pero no lo es tanto si lo comparamos con ser sacrificado en batalla como lo fueron los hombres. A cualquiera que no esté de acuerdo con esto: ¿le gustaría que hombres y mujeres invirtiesen los papeles?
La mayoría de esta narrativa proviene de feministas que comparan las situaciones de las mujeres promedio de la época con las de los hombres en lo más alto de la escala social (el monarca y otros aristócratas), en lugar de compararlas con las del hombre promedio. Esta práctica es conocida como la Falacia del Ápice (Apex Fallacy), y aunque sea accidental o deliberada, tergiversa la realidad. Para aproximar las condiciones de la mujer promedio a las del hombre promedio (la palabra clave es promedio) en el Mundo Occidental de un siglo atrás hoy en día, simplemente hay que observar las vidas de los más pobres campesinos de los países pobres: tanto los hombres como las mujeres tienen que llevar a cabo trabajos duros y tediosos, tienen insuficiente ropas y alimentos, y oportunidades limitadas.
En cuanto a ciertas anécdotas como el derecho al voto, en la vasta mayoría de los casos, los hombres tampoco podían votar. De hecho, si uno compara cada Estado nación de cada siglo, virtualmente todos ellos dieron el mismo acceso (o falta de él) al derecho al voto por parte de hombres y mujeres. Incluso hoy, de 200 Estados soberanos en el mundo, hay exactamente cero que den un distinto tipo de derecho al voto a hombres y mujeres. Cualquier afirmación de que a las mujeres se les estaban negando derechos que los hombres tenían, en incluso 0,01% de los casos, no tiene fundamento.
Esto no es negar las genuinas atrocidades que han sido perpetradas y que se siguen perpetrando en contra de las mujeres como la mutilación genital. Pero los hombres también han experimentado atrocidades de comparable horror que, al mismo tiempo, no son mencionadas. De hecho, cuando un hombre es genitalmente mutilado por una mujer, otras encuentran esto algo gracioso, y están orgullosas de decirlo públicamente. (Youtube: Solo es Sexista si los hombres lo hacen)
Es moralmente injusto cuando un grupo contemporáneo demanda reparaciones por una injusticia que sucedió hace más de un siglo a personas que ni siquiera siguen vivas. Es incluso peor cuando esta opresión es en sí un bulo prefabricado. El mito de la opresión femenina por los hombres debe ser rechazada y refutada como lo históricamente falsa que es. De hecho, este mito es evidencia no de la opresión histórica, sino de la tendencia inmensamente diferente de quejarse entre los dos géneros.
La ausencia de la Masculinidad en la industria del entretenimiento: Podemos echar un vistazo al grupo de personajes de la foto de más abajo, los cuales serán en su mayoría fácilmente reconocibles para cualquier persona mayor de 30 años. Todos ellos fueron populares en los años ochenta, y algunos de ellos sobrevivieron a esa década. Todos ellos son muy diferentes entre sí, pero todos tienen algo en común: que hay mucho menos personajes comparables producidos por la industria cinematográfica hoy por hoy. Tan diversos e imperfectos como fueron estos personajes, todos ellos fueron ejemplos de masculinidad.
Todos representaron diferentes arquetipos, desde el padre hasta el líder, pasando por el mujeriego, el aventurero y hasta el protector. Eran más parecidos que diferentes entre si, ya que todos ellos fueron modelos a seguir para los jóvenes de la época. Celebridades tan diferentes como Bill Cosby y Mr. T, tenían numerosos seguidores, al igual que personajes tan contradictorios como Jean-Luc Picard y el Macho Man Randy Savage.
Llegados a este punto, puede que algunos sientan un profundo vacío lamentando una época pasada y la clara escasez de personajes masculinos por los cuales sentirse inspirado y orgulloso en la industria del ocio actual. Antes de los años ochenta, había diferentes tipos de personajes masculinos que hoy brillan por su ausencia. En su lugar, los hombres son mostrados o bien como delincuentes degenerados, o como débiles andróginos. Ha habido remakes de StarTrek y de el "Equipo A" y conclusiones a las sagas de Rocky e Indiana Jones. ¿Pero dónde están los nuevos personajes? ¿Por qué este vacío está siendo llenado solamente de nostalgia? El solo ejemplo de Jack Bauer no es suficiente para competir contra la tendencia más predominante de la purga de la masculinidad.
La industria del ocio actual muestra típicamente a los hombres de negocios como villanos, y a los maridos como ineptos que están siempre bajo la autoridad de la todopoderosa esposa, que nunca se equivoca. El Show de Oprah siempre retrata de forma compasiva a la agraviada mujer, pero nunca a los hombres que han sufrido grandes injusticias. Absurdamente, falsos mitos feministas tales como la creencia de que a las mujeres tienen salarios inferiores en comparación con los hombres por el mismo rendimiento en el trabajo, o que el adulterio y la violencia doméstica son cometidos exclusivamente por hombres, son metidos con cuña en todos los medios, incluso dentro de los guiones de las comedias situacionales y las series dramáticas de televisión.
Esto acostumbra a las mujeres a faltarles el respeto o a menospreciar a los hombres, a las esposas a pensar mal de sus maridos, y a las hijas a devaluar la importancia de sus padres, lo que lleva a la normalización de las madres solteras (subvencionadas con dinero público), a pesar de que en realidad la mayoría de las madres solteras no son víctimas, sino simplemente mujeres que pasaron una buena época disfrutando de todo un carrusel de hombres. Esto, a su vez, produce más hijos huérfanos de padre que crecen con el mensaje de que el comportamiento natural masculino es equivocado y que la feminización es normal. También conduce a que las mujeres sean engañadas descaradamente sobre las realidades del mercado sexual, donde los medios se esfuerzan por normalizar la maternidad en solitario y las mujeres cougars (maduritas, cuchibarbies, mujeres mayores que prefieren las relaciones con hombres más jóvenes que ellas) son glorificadas, en lugar de ser mostradas como lo que son, mujeres que han quedado fuera del mercado sexual.
La Naturaleza de Hombres y Mujeres: La investigación genética ha demostrado que antes de la era actual, el 80% of las mujeres conseguían reproducirse pero solo 40% de hombres lo lograba. La obvia conclusión de esto es que unos pocos hombres tenían múltiples parejas, mientras que el 60% restante de hombres no tenía ninguna posibilidad de reproducirse.
Esto es así porque a las mujeres no les importa compartir a los hombres de la cima de la escala social con otras mujeres, prefiriendo ser una de cuatro mujeres que compartan el mismo alfa , en lugar de disponer de la exclusividad absoluta de un beta. Según su atractivo hacia las mujeres, definamos al 20% de los hombres de la cima de la escala como alfa, mientras que el 60% del medio como machos beta. El 20% que resta en el fondo no son significativas en este contexto.
Investigaciones en gorilas, chimpancés y tribus humanas primitivas demuestran que los hombres son promiscuos y polígamos. Esto no es nuevo para un lector moderno, pero investigaciones más profundas muestran que las mujeres no son monógamas, como es aceptado popularmente, sino hipergámicas. En otras palabras, una mujer puede estar atraída solo a un hombre en un período determinado, pero a medida que el status y la fortuna de varios hombres fluctúa, la atención de una mujer puede subir o bajar y cambiar de un hombre a otro. Hay una constante rotación en los rangos de los machos alfa de la cual las mujeres son muy conscientes.
Como resultado, las mujeres son las primeras en querer estar en una relación monógama, y las primeras en querer salirse de ellas. Esto no es bueno ni malo, sino simplemente algo natural. Lo que está mal sin embargo, es la presión social y cultural sobre los hombres para comprometerse en matrimonio bajo la falsa etiqueta de que tienen miedo al compromiso o padecer un Síndrome de Peter Pan, mientras que por el contrario ya no existe la tradicional condena social que se le reservaba a las mujeres que destruían el matrimonio, a pesar del hecho de que el 90% de los divorcios son iniciados por mujeres. Es más, cuando la mujer destruye el compromiso y daña con ello a los hijos, ella exige que sea el hombre al que abandona el que pague. Un hombre que se niega a casarse, ni está dañando a menores inocentes ni espera años de remuneración de la mujer. Este absurdo doble estándar supone costos invisibles pero importantes para la sociedad.
Para darle un mayor incentivo a los hombres beta para que consiguieran rendimientos económicos superiores al mínimo que se necesita para subsistir al mismo tiempo que controlaban la hipergamia de las mujeres que privaría a sus retoños de la interacción con sus padres biológicos, las grandes religiones establecieron una institución para forzar la conducta constructiva de ambos géneros, penalizando las primitivas tendencias naturales de cada uno. Esta institución fue conocida como el matrimonio. Las sociedades que implantaron el matrimonio monógamo se aseguraron de que todos los machos beta tuvieran esposas, de esta manera se promovió la obtención de un mayor rendimiento productivo de estos hombres que en tiempos prehistóricos no habrían tenido ningún incentivo en ser productivos. Las mujeres, por su parte, recibieron un proveedor, un protector y un mayor estatus social que las mujeres solteras, que a menudo estaban atrapadas en la pobreza. Cuando se aplica sobre una vasta población de humanos, este sistema se conoció como civilización.
Todas las sociedades que alcanzaron grandes avances y perduraron durante muchos siglos siguieron esta fórmula con poca variación, y es notable la similitud en la naturaleza del matrimonio monógamo en culturas que aparentemente son muy diferentes entre sí. Las sociedades que se desviaron de este modelo fueron rápidamente reemplazadas. Este contrato entre los sexos era ventajoso para los hombres beta, mujeres mayores de 35 y niños, y al mismo tiempo limitó las actividades de los hombres alfa y de las mujeres menores de 35 (que sumados entre sí son un grupo menor que el primero). Por el contrario, el primitivo estado natural de machos alfa monopolizaba 3 o más hembras jóvenes cada uno y reemplazaba a las que envejecían por otras más jóvenes; dejando con el paso del tiempo masas de machos beta frustrados, violentos e improductivos y madres viejas, desechadas por sus parejas alfa, vulnerables a la pobreza. ¿Qué pasa entonces cuando los controles tradicionales de la civilización se abolen para hombres y mujeres?
Las Cuatro Sirenas: Cuatro fuerzas no relacionadas actúan simultáneamente para distorsionar el equilibrio de la civilización, basada en las realidades biológicas de hombres y mujeres. Otros han presentado en el pasado versiones del concepto de Las Cuatro Sirenas, pero elegiré una versión ligeramente diferente:
1) Fácil acceso a los Métodos Anticonceptivos (condones, píldoras y abortos): En el pasado, muy pocas mujeres tenían más de uno o dos compañeros sexuales en sus vidas, ya que ser una madre soltera conllevaba a la pobreza y al ostracismo social. La anticoncepción le dio la posibilidad a las mujeres de llevar a cabo campañas para satisfacer sus impulsos de hipergamia.
2) Divorcio "libre" (No fault divorce), división de bienes y cuota de alimentos: En el pasado, una mujer que quería abandonar a su esposo tenía que probar algún tipo de falta de su parte. Hoy, el los Tribunales de la Familia han cambiado de tal manera que una mujer puede divorciarse de su marido sin razón aparente, sin embargo, sigue teniendo derecho a recibir de él pagas y ayudas por los numerosos años siguientes. Esto incentiva la destrucción de la familia porque permite a las mujeres transferir el costo de sus comportamientos irresponsables a los hombres y sus hijos(as).
3) Libertad económica de la mujer: A pesar de que los(as) feministas afirmen que este es el fruto de su trabajo duro, inventos como la aspiradora, la lavadora y el horno, fueron las principales causas detrás de liberar a las mujeres de las tareas del hogar y liberándolas para entrar a la fuerza de trabajo. Estas invenciones redujeron el tiempo de las tareas de todo un día a solo una hora o incluso menos. Nunca ha habido una oposición masculina organizada para oponerse al acceso de las mujeres a la fuerza laboral (en China, los impuestos se recaudaban en tal manera que ordenaban la productividad femenina). A medida que aumentó la mano de obra, los costos laborales disminuyeron mientras creaban también nuevos consumidores. Sin embargo, una de las principales razones por las cuales las mujeres se casaban el apoyo financiero- dejó de ser una necesidad.
La entrada de la mujer al mercado laboral es por lo general una consecuencia positiva para la sociedad, y yo sería el primero en elogiarlo si estuviera basado en esto (como era la intención original de los(as) feministas de la vieja escuela). Desafortunadamente, demasiado de este hecho se debe a la corrupta presión política para transferir recursos de los hombres a las mujeres por medio de la fuerza.
4) Una Ingeniería social ginocéntrica: Más allá de las leyes de divorcio que favorecen a las mujeres (pro-woman divorce laws), y más allá de las intervenciones estatales que subsidian la maternidad en solitario, leyes que criminalizan la violencia contra la mujer (pero que no ofrecen protección a los hombres que son víctimas de mujeres, algo que sucede con la misma frecuencia), y las leyes en contra del acoso sexual, que tienen definiciones tan nebulosas que permiten que las mujeres tengan el poder de acusar a los hombres de cualquier conducta sin que el hombre pueda defenderse de ninguna manera.
Estas cuatro fuerzas en conjunto le otorgaron un nivel inaudito de poder a las mujeres. La tecnología les dio la libertad de perseguir una carrera y la libertad de ser promiscuas. Las leyes feministas han hecho un notable trabajo en escudar a las mujeres de las consecuencias de sus propias acciones. Las mujeres están ahora tan cerca de alcanzar una utopía hipérgama como nunca antes en la historia, en la cual ellas pueden pretender a los hombres alfa al mismo tiempo que les permite extraer subsidios económicos de los hombres beta sin ninguna obligación recíproca con ellos. A pesar de que las nuevas libertades para las mujeres las eximió de sus responsabilidades tradicionales, todavía se espera de los hombres que cumplan con sus responsabilidades tradicionales.
Matrimonio 2.0: De oriente a occidente, el matrimonio es considerado un cimiento de cualquier sociedad funcional. Si el matrimonio es el ingrediente fundamental de la salud de una sociedad, entonces occidente está cayendo por una pendiente suicida.
Antes discutimos por qué razón el matrimonio fue creado, pero igual de importantes son los factores que sostuvieron la institución y la mantuvieron fiel a sus objetivos. Las razones por las cuales el matrimonio funcionaba no hace mucho son:
1) Las personas se casaban a la edad de veinte años, y usualmente morían a los cincuenta. Estas personas llegaban vírgenes al matrimonio y las mujeres pasaban sus 20s cuidando tres o más hijos(as). La esposa conservaba su belleza 15 años desde el matrimonio, y la falta de comida basura la mantenía delgada, incluso después de eso. Este es un fundamento psicológico completamente diferente de la tendencia actual en la cual la mujer se casa después de los 34 y después de haber tenido 10 o más compañeros sexuales, quien pronto emerge de su esbelta crisálida en un evento que puede ser mejor descrito como un adipocalipsis (fatocalypse, el gordoapocalipsis).
2) Era completamente normal que el 10-20% de los hombres jóvenes murieran o quedaran mutilados en el campo de batalla o en accidentes laborales. Por lo tanto, siempre hubo muchas más mujeres que hombres sanos en el grupo de edad de los 20-40 años, asegurando que no todas las mujeres pudieran casarse. Las viudas eran comunes y visibles, y vulnerables a la pobreza y el crimen. Por estas razones, las mujeres que estaban casadas a hombres sanos sabían bien lo afortunadas eran en comparación con otras mujeres que tenían que pasar por tediosos trabajos simplemente para sobrevivir, y trataban sus matrimonios con el respeto y la importancia correspondiente.
3) Antes de la invención de los métodos anticonceptivos, la promiscuidad femenina conllevaba el gran riesgo del embarazo, y la resultante pérdida de estatus social y pobreza. Era virtualmente imposible para cualquier mujer tener más de 2-3 parejas sexuales es su vida sin ser una prostituta, la profesión con el más bajo estatus social.
4) El divorcio acarreaba tanto el estigma social como pérdidas económicas para una mujer. Sus oportunidades para un segundo matrimonio eran escasas. Las instituciones religiosas, los clanes extendidos y más grandes fuerzas sociales, eran presiones para mantener a una mujer comprometida en su matrimonio, y la noción de dejarlo simplemente por aburrimiento estaba fuera de la cuestión.
Hoy en día, sin embargo, todos estos factores han sido eliminados. Esto es en parte resultado de fuerzas del bien (progreso económico y la tecnología inventada por los hombres beta), pero en parte debido a esquemas artificiales que son extremadamente perjudiciales para la sociedad.
Por un lado, la boda ha pasado de ser un evento solemne al que solo asistían los familiares y amigos más cercanos, a un espectáculo extravagante para el disfrute de las mujeres, pero financiado por el desventurado hombre. El anillo de bodas fue una reliquia familiar que pasaba de generación en generación, pero hoy en día, la novia pasa hojas de los catálogos de anillos de bodas para elegir con su dedo aquel del que su marido se espera gaste dos meses de su sueldo para pagar. La presunción de que de alguna manera a la mujer se la tiene que mimar para comprometerse en matrimonio es una inversión completa de siglos de tradiciones basadas en las realidades biológicas (y evidencia de cómo los hombres de América se han convertido en débiles pusilánimes).
En la India, por ejemplo, es normal incluso hoy en día que el padre de la novia financie la boda o que la familia de la novia entregue la custodia de las joyas matrimoniales a la familia del novio. Esto era para que la familia del novio tuviese un bono de seguridad en caso de que la novia incurriera en comportamiento irresponsable, tal como dejar al novio plantado en el (equivalente indio del) altar, o dejar el domicilio conyugal a la primera señal de angustia (también una respuesta psicológica femenina). Para aquellos preguntándose por qué la cultura india tiene tales restricciones sobre las mujeres y no sobre los hombres, las restricciones sobre los hombres se probaron en algunas comunidades que rápidamente se desvanecieron y fueron olvidadas. No se puede evitar la realidad de que el matrimonio tiene que ser atractivo para los hombres para que la civilización circundante sobreviva. El abuso y el chantaje de las mujeres ciertamente ocurrió en algunas instancias, pero en general, estas costumbres perduraron durante siglos siguiendo las realidades de la naturaleza humana. La civilización india ha sobrevivido más de 5000 años y cada reto imaginable a través de la aplicación de estas costumbres, y, solo hasta hace poco el mundo cristiano tuvo también mecanismos comparables para dirigir el comportamiento individual de manifestaciones destructivas. Sin embargo, si el matrimonio se ha transformado en un carnaval de narcisismo de noviazilla (bridezilla), las mecánicas del divorcio son mucho más desastrosas.
En un acuerdo voluntario entre una corporación y un empleado, cualquiera de las partes puede dar por terminado el contrato en cualquier momento. Sin embargo, en lugar de unas pocas semanas de indemnización, imagine qué pasaría si al empleador legalmente se le obligara a pagar al empleado la mitad de su sueldo por 20 años adicionales, independientemente de lo que el empleado haya hecho o dejado de hacer, so pena de prisión para el Director de la empresa. Supongamos además, que se fomenta culturalmente que un empleado haga esto al primer momento que una pequeña insatisfacción surja. ¿Serían las empresas capaces de funcionar? ¿se podrían realizar negocios, y por lo tanto se crearía riqueza alguna, dados los riesgos asociados con contratar a un empleado? Mantengan estas preguntas en sus mentes mientras avanzamos.
Así que, ¿por qué el 70-90% de los divorcios son iniciados por las mujeres (ella interpone la demanda el 70% de las veces, y el otro 20%, ella fuerza al hombre a hacerlo, debido al abuso o al adulterio por parte de la mujer)?
Continua...
Fecha de publicación: 01/01/2010
¿Por qué parece que la sociedad está en declive, que la justicia y la moral en general sufren un retroceso, que la tiranía de las élites están causando estragos aunque la mayoría de la gente se oponga, mientras la verdadera causa de todo permanece oculta? ¿Qué pasaría si el insostenible sistema de pensiones, el coste cada vez menos rentable de la seguridad social, el estancamiento de los sueldos, el aumento de la criminalidad, el desmoronamiento de las infraestructuras y hasta el declive de las grandes ciudades tuviesen un origen común, un origen que permanece ausente de las tertulias diarias y del diálogo político en todo el mundo occidental?
Hoy, en el primer día de la década de los años 201x, vamos a explicar las causas de todo esto. En estos momentos estamos promoviendo el debate sobre cuál será el reto más importante del mundo occidental para esta década que comienza, y cuál es la causa de la mayoría de los problemas con los que parece que estamos luchando. Lo que estás a punto de leer es el equivalente de alguien en 1997 que describiese en profundo detalle el origen de la Guerra contra el Terrorismo de 2001 a 2009.
Este es un artículo muy largo, el más largo escrito jamás en The Futurist. Es una guía para una próxima década de problemas sociales, políticos y sexuales, y este artículo no está hecho para ser leído en una sentada, sino digerido lentamente en un período extendido de tiempo, con todos los enlaces para consultar. Mientras más pasen los meses y los años de esta década, este artículo irá pareciendo cada vez más profético.
Resumen: El Mundo Occidental se ha transformado lentamente en una civilización que infravalora a los hombres y sobrevalora a las mujeres, donde el Estado transfiere por la fuerza recursos de los hombres a las mujeres, creando numerosos y perversos incentivos para las que de otra manera serían buenas mujeres, dando lugar a mujeres que actúan en contra de los hombres; en un sistema donde la naturaleza masculina es denigrada pero la naturaleza femenina es celebrada. Esto es injusto para ambos géneros, y es una receta para un rápido declive civilizacional y una factura que en última instancia recaerá en una siguiente generación de mujeres inocentes, para el año 2020.
La Tesis Cultural
El Mito de la Opresión de la Mujer: A todos nosotros se nos ha inculcado desde pequeños cómo supuestamente las mujeres han sido oprimidas a lo largo de toda la historia, y como esto ha sido algo sistemático y promovido por hombres corrientes que probablemente disfrutaban de una vida mucho mejor que las mujeres. En realidad, toda esta narrativa no es nada más que un bulo prefabricado. El hombre promedio fue forzado a jugarse la vida en el campo de batalla, en el mar o en las minas, mientras la mayoría de las mujeres se quedaban en casa, cuidando de la prole y ocupándose de las tareas domésticas. La expectativa de vida de los hombres ha sido siempre significativamente más baja que la de las mujeres, y así continúa siendo.
La Guerra ha sido una constante de la sociedad humana mucho antes de la época moderna, y allí donde fuese que dos tribus o reinos entrasen en conflicto la una con la otra, el lado perdedor vio a muchos de sus hombres en edad de pelear asesinados; mientras que las mujeres eran asimiladas por la sociedad invasora. Ser una concubina o una mujer que atiende la casa no parece un destino muy afortunado, pero no lo es tanto si lo comparamos con ser sacrificado en batalla como lo fueron los hombres. A cualquiera que no esté de acuerdo con esto: ¿le gustaría que hombres y mujeres invirtiesen los papeles?
La mayoría de esta narrativa proviene de feministas que comparan las situaciones de las mujeres promedio de la época con las de los hombres en lo más alto de la escala social (el monarca y otros aristócratas), en lugar de compararlas con las del hombre promedio. Esta práctica es conocida como la Falacia del Ápice (Apex Fallacy), y aunque sea accidental o deliberada, tergiversa la realidad. Para aproximar las condiciones de la mujer promedio a las del hombre promedio (la palabra clave es promedio) en el Mundo Occidental de un siglo atrás hoy en día, simplemente hay que observar las vidas de los más pobres campesinos de los países pobres: tanto los hombres como las mujeres tienen que llevar a cabo trabajos duros y tediosos, tienen insuficiente ropas y alimentos, y oportunidades limitadas.
En cuanto a ciertas anécdotas como el derecho al voto, en la vasta mayoría de los casos, los hombres tampoco podían votar. De hecho, si uno compara cada Estado nación de cada siglo, virtualmente todos ellos dieron el mismo acceso (o falta de él) al derecho al voto por parte de hombres y mujeres. Incluso hoy, de 200 Estados soberanos en el mundo, hay exactamente cero que den un distinto tipo de derecho al voto a hombres y mujeres. Cualquier afirmación de que a las mujeres se les estaban negando derechos que los hombres tenían, en incluso 0,01% de los casos, no tiene fundamento.
Esto no es negar las genuinas atrocidades que han sido perpetradas y que se siguen perpetrando en contra de las mujeres como la mutilación genital. Pero los hombres también han experimentado atrocidades de comparable horror que, al mismo tiempo, no son mencionadas. De hecho, cuando un hombre es genitalmente mutilado por una mujer, otras encuentran esto algo gracioso, y están orgullosas de decirlo públicamente. (Youtube: Solo es Sexista si los hombres lo hacen)
Es moralmente injusto cuando un grupo contemporáneo demanda reparaciones por una injusticia que sucedió hace más de un siglo a personas que ni siquiera siguen vivas. Es incluso peor cuando esta opresión es en sí un bulo prefabricado. El mito de la opresión femenina por los hombres debe ser rechazada y refutada como lo históricamente falsa que es. De hecho, este mito es evidencia no de la opresión histórica, sino de la tendencia inmensamente diferente de quejarse entre los dos géneros.
La ausencia de la Masculinidad en la industria del entretenimiento: Podemos echar un vistazo al grupo de personajes de la foto de más abajo, los cuales serán en su mayoría fácilmente reconocibles para cualquier persona mayor de 30 años. Todos ellos fueron populares en los años ochenta, y algunos de ellos sobrevivieron a esa década. Todos ellos son muy diferentes entre sí, pero todos tienen algo en común: que hay mucho menos personajes comparables producidos por la industria cinematográfica hoy por hoy. Tan diversos e imperfectos como fueron estos personajes, todos ellos fueron ejemplos de masculinidad.
Todos representaron diferentes arquetipos, desde el padre hasta el líder, pasando por el mujeriego, el aventurero y hasta el protector. Eran más parecidos que diferentes entre si, ya que todos ellos fueron modelos a seguir para los jóvenes de la época. Celebridades tan diferentes como Bill Cosby y Mr. T, tenían numerosos seguidores, al igual que personajes tan contradictorios como Jean-Luc Picard y el Macho Man Randy Savage.
Llegados a este punto, puede que algunos sientan un profundo vacío lamentando una época pasada y la clara escasez de personajes masculinos por los cuales sentirse inspirado y orgulloso en la industria del ocio actual. Antes de los años ochenta, había diferentes tipos de personajes masculinos que hoy brillan por su ausencia. En su lugar, los hombres son mostrados o bien como delincuentes degenerados, o como débiles andróginos. Ha habido remakes de StarTrek y de el "Equipo A" y conclusiones a las sagas de Rocky e Indiana Jones. ¿Pero dónde están los nuevos personajes? ¿Por qué este vacío está siendo llenado solamente de nostalgia? El solo ejemplo de Jack Bauer no es suficiente para competir contra la tendencia más predominante de la purga de la masculinidad.
La industria del ocio actual muestra típicamente a los hombres de negocios como villanos, y a los maridos como ineptos que están siempre bajo la autoridad de la todopoderosa esposa, que nunca se equivoca. El Show de Oprah siempre retrata de forma compasiva a la agraviada mujer, pero nunca a los hombres que han sufrido grandes injusticias. Absurdamente, falsos mitos feministas tales como la creencia de que a las mujeres tienen salarios inferiores en comparación con los hombres por el mismo rendimiento en el trabajo, o que el adulterio y la violencia doméstica son cometidos exclusivamente por hombres, son metidos con cuña en todos los medios, incluso dentro de los guiones de las comedias situacionales y las series dramáticas de televisión.
Esto acostumbra a las mujeres a faltarles el respeto o a menospreciar a los hombres, a las esposas a pensar mal de sus maridos, y a las hijas a devaluar la importancia de sus padres, lo que lleva a la normalización de las madres solteras (subvencionadas con dinero público), a pesar de que en realidad la mayoría de las madres solteras no son víctimas, sino simplemente mujeres que pasaron una buena época disfrutando de todo un carrusel de hombres. Esto, a su vez, produce más hijos huérfanos de padre que crecen con el mensaje de que el comportamiento natural masculino es equivocado y que la feminización es normal. También conduce a que las mujeres sean engañadas descaradamente sobre las realidades del mercado sexual, donde los medios se esfuerzan por normalizar la maternidad en solitario y las mujeres cougars (maduritas, cuchibarbies, mujeres mayores que prefieren las relaciones con hombres más jóvenes que ellas) son glorificadas, en lugar de ser mostradas como lo que son, mujeres que han quedado fuera del mercado sexual.
La Naturaleza de Hombres y Mujeres: La investigación genética ha demostrado que antes de la era actual, el 80% of las mujeres conseguían reproducirse pero solo 40% de hombres lo lograba. La obvia conclusión de esto es que unos pocos hombres tenían múltiples parejas, mientras que el 60% restante de hombres no tenía ninguna posibilidad de reproducirse.
Esto es así porque a las mujeres no les importa compartir a los hombres de la cima de la escala social con otras mujeres, prefiriendo ser una de cuatro mujeres que compartan el mismo alfa , en lugar de disponer de la exclusividad absoluta de un beta. Según su atractivo hacia las mujeres, definamos al 20% de los hombres de la cima de la escala como alfa, mientras que el 60% del medio como machos beta. El 20% que resta en el fondo no son significativas en este contexto.
Investigaciones en gorilas, chimpancés y tribus humanas primitivas demuestran que los hombres son promiscuos y polígamos. Esto no es nuevo para un lector moderno, pero investigaciones más profundas muestran que las mujeres no son monógamas, como es aceptado popularmente, sino hipergámicas. En otras palabras, una mujer puede estar atraída solo a un hombre en un período determinado, pero a medida que el status y la fortuna de varios hombres fluctúa, la atención de una mujer puede subir o bajar y cambiar de un hombre a otro. Hay una constante rotación en los rangos de los machos alfa de la cual las mujeres son muy conscientes.
Como resultado, las mujeres son las primeras en querer estar en una relación monógama, y las primeras en querer salirse de ellas. Esto no es bueno ni malo, sino simplemente algo natural. Lo que está mal sin embargo, es la presión social y cultural sobre los hombres para comprometerse en matrimonio bajo la falsa etiqueta de que tienen miedo al compromiso o padecer un Síndrome de Peter Pan, mientras que por el contrario ya no existe la tradicional condena social que se le reservaba a las mujeres que destruían el matrimonio, a pesar del hecho de que el 90% de los divorcios son iniciados por mujeres. Es más, cuando la mujer destruye el compromiso y daña con ello a los hijos, ella exige que sea el hombre al que abandona el que pague. Un hombre que se niega a casarse, ni está dañando a menores inocentes ni espera años de remuneración de la mujer. Este absurdo doble estándar supone costos invisibles pero importantes para la sociedad.
Para darle un mayor incentivo a los hombres beta para que consiguieran rendimientos económicos superiores al mínimo que se necesita para subsistir al mismo tiempo que controlaban la hipergamia de las mujeres que privaría a sus retoños de la interacción con sus padres biológicos, las grandes religiones establecieron una institución para forzar la conducta constructiva de ambos géneros, penalizando las primitivas tendencias naturales de cada uno. Esta institución fue conocida como el matrimonio. Las sociedades que implantaron el matrimonio monógamo se aseguraron de que todos los machos beta tuvieran esposas, de esta manera se promovió la obtención de un mayor rendimiento productivo de estos hombres que en tiempos prehistóricos no habrían tenido ningún incentivo en ser productivos. Las mujeres, por su parte, recibieron un proveedor, un protector y un mayor estatus social que las mujeres solteras, que a menudo estaban atrapadas en la pobreza. Cuando se aplica sobre una vasta población de humanos, este sistema se conoció como civilización.
Todas las sociedades que alcanzaron grandes avances y perduraron durante muchos siglos siguieron esta fórmula con poca variación, y es notable la similitud en la naturaleza del matrimonio monógamo en culturas que aparentemente son muy diferentes entre sí. Las sociedades que se desviaron de este modelo fueron rápidamente reemplazadas. Este contrato entre los sexos era ventajoso para los hombres beta, mujeres mayores de 35 y niños, y al mismo tiempo limitó las actividades de los hombres alfa y de las mujeres menores de 35 (que sumados entre sí son un grupo menor que el primero). Por el contrario, el primitivo estado natural de machos alfa monopolizaba 3 o más hembras jóvenes cada uno y reemplazaba a las que envejecían por otras más jóvenes; dejando con el paso del tiempo masas de machos beta frustrados, violentos e improductivos y madres viejas, desechadas por sus parejas alfa, vulnerables a la pobreza. ¿Qué pasa entonces cuando los controles tradicionales de la civilización se abolen para hombres y mujeres?
Las Cuatro Sirenas: Cuatro fuerzas no relacionadas actúan simultáneamente para distorsionar el equilibrio de la civilización, basada en las realidades biológicas de hombres y mujeres. Otros han presentado en el pasado versiones del concepto de Las Cuatro Sirenas, pero elegiré una versión ligeramente diferente:
1) Fácil acceso a los Métodos Anticonceptivos (condones, píldoras y abortos): En el pasado, muy pocas mujeres tenían más de uno o dos compañeros sexuales en sus vidas, ya que ser una madre soltera conllevaba a la pobreza y al ostracismo social. La anticoncepción le dio la posibilidad a las mujeres de llevar a cabo campañas para satisfacer sus impulsos de hipergamia.
2) Divorcio "libre" (No fault divorce), división de bienes y cuota de alimentos: En el pasado, una mujer que quería abandonar a su esposo tenía que probar algún tipo de falta de su parte. Hoy, el los Tribunales de la Familia han cambiado de tal manera que una mujer puede divorciarse de su marido sin razón aparente, sin embargo, sigue teniendo derecho a recibir de él pagas y ayudas por los numerosos años siguientes. Esto incentiva la destrucción de la familia porque permite a las mujeres transferir el costo de sus comportamientos irresponsables a los hombres y sus hijos(as).
3) Libertad económica de la mujer: A pesar de que los(as) feministas afirmen que este es el fruto de su trabajo duro, inventos como la aspiradora, la lavadora y el horno, fueron las principales causas detrás de liberar a las mujeres de las tareas del hogar y liberándolas para entrar a la fuerza de trabajo. Estas invenciones redujeron el tiempo de las tareas de todo un día a solo una hora o incluso menos. Nunca ha habido una oposición masculina organizada para oponerse al acceso de las mujeres a la fuerza laboral (en China, los impuestos se recaudaban en tal manera que ordenaban la productividad femenina). A medida que aumentó la mano de obra, los costos laborales disminuyeron mientras creaban también nuevos consumidores. Sin embargo, una de las principales razones por las cuales las mujeres se casaban el apoyo financiero- dejó de ser una necesidad.
La entrada de la mujer al mercado laboral es por lo general una consecuencia positiva para la sociedad, y yo sería el primero en elogiarlo si estuviera basado en esto (como era la intención original de los(as) feministas de la vieja escuela). Desafortunadamente, demasiado de este hecho se debe a la corrupta presión política para transferir recursos de los hombres a las mujeres por medio de la fuerza.
4) Una Ingeniería social ginocéntrica: Más allá de las leyes de divorcio que favorecen a las mujeres (pro-woman divorce laws), y más allá de las intervenciones estatales que subsidian la maternidad en solitario, leyes que criminalizan la violencia contra la mujer (pero que no ofrecen protección a los hombres que son víctimas de mujeres, algo que sucede con la misma frecuencia), y las leyes en contra del acoso sexual, que tienen definiciones tan nebulosas que permiten que las mujeres tengan el poder de acusar a los hombres de cualquier conducta sin que el hombre pueda defenderse de ninguna manera.
Estas cuatro fuerzas en conjunto le otorgaron un nivel inaudito de poder a las mujeres. La tecnología les dio la libertad de perseguir una carrera y la libertad de ser promiscuas. Las leyes feministas han hecho un notable trabajo en escudar a las mujeres de las consecuencias de sus propias acciones. Las mujeres están ahora tan cerca de alcanzar una utopía hipérgama como nunca antes en la historia, en la cual ellas pueden pretender a los hombres alfa al mismo tiempo que les permite extraer subsidios económicos de los hombres beta sin ninguna obligación recíproca con ellos. A pesar de que las nuevas libertades para las mujeres las eximió de sus responsabilidades tradicionales, todavía se espera de los hombres que cumplan con sus responsabilidades tradicionales.
Matrimonio 2.0: De oriente a occidente, el matrimonio es considerado un cimiento de cualquier sociedad funcional. Si el matrimonio es el ingrediente fundamental de la salud de una sociedad, entonces occidente está cayendo por una pendiente suicida.
Antes discutimos por qué razón el matrimonio fue creado, pero igual de importantes son los factores que sostuvieron la institución y la mantuvieron fiel a sus objetivos. Las razones por las cuales el matrimonio funcionaba no hace mucho son:
1) Las personas se casaban a la edad de veinte años, y usualmente morían a los cincuenta. Estas personas llegaban vírgenes al matrimonio y las mujeres pasaban sus 20s cuidando tres o más hijos(as). La esposa conservaba su belleza 15 años desde el matrimonio, y la falta de comida basura la mantenía delgada, incluso después de eso. Este es un fundamento psicológico completamente diferente de la tendencia actual en la cual la mujer se casa después de los 34 y después de haber tenido 10 o más compañeros sexuales, quien pronto emerge de su esbelta crisálida en un evento que puede ser mejor descrito como un adipocalipsis (fatocalypse, el gordoapocalipsis).
2) Era completamente normal que el 10-20% de los hombres jóvenes murieran o quedaran mutilados en el campo de batalla o en accidentes laborales. Por lo tanto, siempre hubo muchas más mujeres que hombres sanos en el grupo de edad de los 20-40 años, asegurando que no todas las mujeres pudieran casarse. Las viudas eran comunes y visibles, y vulnerables a la pobreza y el crimen. Por estas razones, las mujeres que estaban casadas a hombres sanos sabían bien lo afortunadas eran en comparación con otras mujeres que tenían que pasar por tediosos trabajos simplemente para sobrevivir, y trataban sus matrimonios con el respeto y la importancia correspondiente.
3) Antes de la invención de los métodos anticonceptivos, la promiscuidad femenina conllevaba el gran riesgo del embarazo, y la resultante pérdida de estatus social y pobreza. Era virtualmente imposible para cualquier mujer tener más de 2-3 parejas sexuales es su vida sin ser una prostituta, la profesión con el más bajo estatus social.
4) El divorcio acarreaba tanto el estigma social como pérdidas económicas para una mujer. Sus oportunidades para un segundo matrimonio eran escasas. Las instituciones religiosas, los clanes extendidos y más grandes fuerzas sociales, eran presiones para mantener a una mujer comprometida en su matrimonio, y la noción de dejarlo simplemente por aburrimiento estaba fuera de la cuestión.
Hoy en día, sin embargo, todos estos factores han sido eliminados. Esto es en parte resultado de fuerzas del bien (progreso económico y la tecnología inventada por los hombres beta), pero en parte debido a esquemas artificiales que son extremadamente perjudiciales para la sociedad.
Por un lado, la boda ha pasado de ser un evento solemne al que solo asistían los familiares y amigos más cercanos, a un espectáculo extravagante para el disfrute de las mujeres, pero financiado por el desventurado hombre. El anillo de bodas fue una reliquia familiar que pasaba de generación en generación, pero hoy en día, la novia pasa hojas de los catálogos de anillos de bodas para elegir con su dedo aquel del que su marido se espera gaste dos meses de su sueldo para pagar. La presunción de que de alguna manera a la mujer se la tiene que mimar para comprometerse en matrimonio es una inversión completa de siglos de tradiciones basadas en las realidades biológicas (y evidencia de cómo los hombres de América se han convertido en débiles pusilánimes).
En la India, por ejemplo, es normal incluso hoy en día que el padre de la novia financie la boda o que la familia de la novia entregue la custodia de las joyas matrimoniales a la familia del novio. Esto era para que la familia del novio tuviese un bono de seguridad en caso de que la novia incurriera en comportamiento irresponsable, tal como dejar al novio plantado en el (equivalente indio del) altar, o dejar el domicilio conyugal a la primera señal de angustia (también una respuesta psicológica femenina). Para aquellos preguntándose por qué la cultura india tiene tales restricciones sobre las mujeres y no sobre los hombres, las restricciones sobre los hombres se probaron en algunas comunidades que rápidamente se desvanecieron y fueron olvidadas. No se puede evitar la realidad de que el matrimonio tiene que ser atractivo para los hombres para que la civilización circundante sobreviva. El abuso y el chantaje de las mujeres ciertamente ocurrió en algunas instancias, pero en general, estas costumbres perduraron durante siglos siguiendo las realidades de la naturaleza humana. La civilización india ha sobrevivido más de 5000 años y cada reto imaginable a través de la aplicación de estas costumbres, y, solo hasta hace poco el mundo cristiano tuvo también mecanismos comparables para dirigir el comportamiento individual de manifestaciones destructivas. Sin embargo, si el matrimonio se ha transformado en un carnaval de narcisismo de noviazilla (bridezilla), las mecánicas del divorcio son mucho más desastrosas.
En un acuerdo voluntario entre una corporación y un empleado, cualquiera de las partes puede dar por terminado el contrato en cualquier momento. Sin embargo, en lugar de unas pocas semanas de indemnización, imagine qué pasaría si al empleador legalmente se le obligara a pagar al empleado la mitad de su sueldo por 20 años adicionales, independientemente de lo que el empleado haya hecho o dejado de hacer, so pena de prisión para el Director de la empresa. Supongamos además, que se fomenta culturalmente que un empleado haga esto al primer momento que una pequeña insatisfacción surja. ¿Serían las empresas capaces de funcionar? ¿se podrían realizar negocios, y por lo tanto se crearía riqueza alguna, dados los riesgos asociados con contratar a un empleado? Mantengan estas preguntas en sus mentes mientras avanzamos.
Así que, ¿por qué el 70-90% de los divorcios son iniciados por las mujeres (ella interpone la demanda el 70% de las veces, y el otro 20%, ella fuerza al hombre a hacerlo, debido al abuso o al adulterio por parte de la mujer)?
Continua...
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