Modelo, fotógrafa, periodista de moda y reportera de guerra, se tomó una célebre foto en Münich el 30 de abril de 1945.
Ya reconvertida en fotógrafa de moda de la famosa revista Vogue, tras el recrudecimiento de la Segunda Guerra Mundial en los años 40’ decidió marcharse a Europa como corresponsal de guerra, convirtiéndose en una de las primeras mujeres que informaron desde la primera línea del frente occidental. Sufrió un arresto temporal al saltarse las normas cuando cubría la liberación de la localidad francesa de Saint-Malo y se convirtió en una de las primeras fotoperiodistas que entraron en 1944 en el París recién liberado por los aliados.
También avanzó con las tropas aliadas hacia Alemania, lo que le permitió ser una de las primeras personas en relatar los horrores de los campos de exterminio de Dachau y Buchenwald, una vez liberados, en un reportaje de la revista Vogue titulado “Believe It, Lee Miller cables from Germany”.
Su carisma, gran belleza y fuerte personalidad le abrieron muchas puertas entre los soldados aliados. Así, logró colarse en la casa del mismísimo Adolf Hitler en Baviera y meterse desnuda en la bañera del führer, siendo fotografiada por su colega compañero corresponsal de guerra David Scherman, en la que sería una de sus fotos más famosas. Según contaría ella misma, decidió bañarse en la tina de Hitler para desprenderse del polvo y el barro del campo de concentración de Dachau.
En la citada fotografía, Lee Miller aparece desnuda remojándose en la bañera de Adolf Hitler. También puede apreciarse sus botas embarradas manchadas con la tierra del campo de Dachau ensuciando deliberadamente la alfombra de baño, además de un retrato oficial del führer que reposa en el borde de la bañera.
Curiosamente, sin saberlo, Lee Miller se fotografió desnuda en la tina de Adolf Hitler el 30 de abril de 1945, el mismo día en que el führer se suicidó de un disparo en la cabeza en su bunker en Berlín.
Miller, además de tomarse esa célebre fotografía, durmió esa noche en la misma cama de Hitler en su apartamento de Münich y se fue con algo más que una foto de recuerdo de ella misma en la bañera del Führer. Robó varias de las pertenencias personales de la amante de Hitler, Eva Braun, incluyendo un retrato sonriente de la alemana, una gran botella de perfume estilo Art Decó y un accesorio de escritorio de cuatro piezas con estampado de rosas. Todos estos objetos serían expuestos años más tarde, junto a la foto original que Miller se tomó en la bañera de Hitler, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 2016.
Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial y varios traumas personales (había sido violada a a los siete años de edad por un cuidador de la casa de su padre) le habían dejado muchas secuelas psicológicas que la hundieron en el alcohol y la depresión. Casada dos veces y con un hijo, casi dejó de trabajar y dedicó los últimos años de su vida a cocinar e inventar recetas eróticas, falleciendo de cáncer en 1977 a los 70 años de edad.
Algunas de las personas que conocieron a Lee Miller en la cúspide de su fama relataron que “parecía un ángel, pero por dentro era un demonio”. En 1989 se realizaría una gran retrospectiva de su obra fotográfica que recorrió buena parte de su país natal



