Seis exmiembros del OS7 Aconcagua enfrentarán juicio por una trama que, según la Fiscalía, incluyó sustracción de droga desde el propio cuartel, reemplazo de evidencia por tierra, pagos a informantes con marihuana y el uso de personas adictas en procedimientos policiales para la compra de droga. Las cámaras de la unidad registraron algunas maniobras sospechosas y dieron pie a una investigación que derivó en escuchas, micrófonos y seguimientos con GPS. Las penas solicitadas para los seis excarabineros y un civil superan los 217 años de cárcel. La defensa, en tanto, acusa inconsistencias en el origen de la causa y presentó una querella contra tres carabineros por supuestas irregularidades investigativas.
Seis exmiembros de la Sección OS7 de la Prefectura de Carabineros Aconcagua serán llevados a juicio por una trama que, según el Ministerio Público, incluyó la sustracción de droga desde la propia unidad y la utilización de personas en situación de calle para ejecutar compras de droga en cuestionados procedimientos policiales por Ley 20.000. Sumadas las penas solicitadas para ellos y un séptimo acusado que no era uniformado, el ente persecutor pretende condenas que superan los 217 años de cárcel.
De acuerdo con antecedentes del proceso tenidos a la vista por la Unidad de Investigación de Bío Bío, la Fiscalía estableció —tras una indagatoria de largo aliento— que los hoy exfuncionarios se habrían confabulado para sustraer o quedarse con parte de la droga incautada en procedimientos en los que ellos mismos habían intervenido. En algunos casos, sostiene el organismo, la sustancia era retirada desde la sala de evidencias y reemplazada por tierra o arena para evitar que la diferencia fuera advertida durante los pesajes posteriores.
La hebra comenzó a desenredarse tras la revisión de las cámaras de seguridad instaladas en el propio cuartel del OS7 Aconcagua, en San Felipe. Los registros revelaron una serie de movimientos sospechosos durante la madrugada y la mañana del 29 de mayo de 2024, entre ellos la manipulación y traslado de sacos de evidencia al interior de la unidad. A partir de ahí, la investigación terminó abriendo otros flancos: supuestos pagos a informantes con droga incautada, las mencionadas compras mediante personas vulnerables y droga que pretendía ser utilizada para “cargar” a blancos investigativos a los que no se le encontraba evidencia al momento de su detención.
Ad portas del juicio oral, sin embargo, la defensa de dos de los excarabineros —encabezada por el abogado Víctor “Vito” Contreras— cuestiona la forma en la que se gestó la investigación y apunta a supuestas contradicciones en la cronología presentada al tribunal que autorizó las primeras diligencias. La ofensiva no quedó sólo en alegaciones en audiencia: el defensor interpuso una querella criminal por falsificación ideológica de instrumento público, obstrucción a la investigación mediante antecedentes falsos y otros ilícitos, dirigida contra tres policías en servicio activo que han participado del proceso investigativo.
Uno de los registros más gráficos aparece en el “Fotograma N°5” del citado informe. Allí, de acuerdo con el análisis realizado por los investigadores, se observa al entonces cabo primero Sebastián Cádiz Escobar utilizando guantes de látex y manipulando una bolsa de nylon transparente que contenía una sustancia vegetal. El propio peritaje contrapone la imagen con una fotografía de la misma droga incautada durante el procedimiento del 28 de mayo.
Las cámaras siguieron registrando movimientos durante aquella madrugada. Es así como aparecen Cádiz y Jerez trasladando bolsas y sacos hacia el segundo piso del cuartel, una dependencia que —según advierte el mismo informe— no correspondía a un lugar destinado al manejo de evidencias. En el “Fotograma N°9”, por ejemplo, se advierte que Jerez va subiendo al el segundo piso con dos sacos de marihuana.
En base a esos antecedentes, la Fiscalía sostiene que aquella jornada Cádiz y Jerez sustrajeron una cantidad indeterminada de cannabis y que, para impedir que la merma fuera detectada posteriormente durante el pesaje, reemplazaron parte de la droga por tierra o arena. Cerca de las 08:00 horas, añade la acusación, Cádiz entregó parte de lo sustraído a Sergio Aedo Poblete, quien entonces ostentaba el grado de suboficial y también pertenecía al OS7 Aconcagua.
También de ese momento existen imágenes. En el “Fotograma N°21” se observa a Cádiz saliendo del cuartel con un bolso deportivo, acompañado por Aedo. De acuerdo con el informe reservado, ambos se desplazaron hasta el estacionamiento, donde Aedo abrió el maletero de su vehículo y Cádiz introdujo el bolso en su interior.
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Seis exmiembros de la Sección OS7 de la Prefectura de Carabineros Aconcagua serán llevados a juicio por una trama que, según el Ministerio Público, incluyó la sustracción de droga desde la propia unidad y la utilización de personas en situación de calle para ejecutar compras de droga en cuestionados procedimientos policiales por Ley 20.000. Sumadas las penas solicitadas para ellos y un séptimo acusado que no era uniformado, el ente persecutor pretende condenas que superan los 217 años de cárcel.
De acuerdo con antecedentes del proceso tenidos a la vista por la Unidad de Investigación de Bío Bío, la Fiscalía estableció —tras una indagatoria de largo aliento— que los hoy exfuncionarios se habrían confabulado para sustraer o quedarse con parte de la droga incautada en procedimientos en los que ellos mismos habían intervenido. En algunos casos, sostiene el organismo, la sustancia era retirada desde la sala de evidencias y reemplazada por tierra o arena para evitar que la diferencia fuera advertida durante los pesajes posteriores.
La hebra comenzó a desenredarse tras la revisión de las cámaras de seguridad instaladas en el propio cuartel del OS7 Aconcagua, en San Felipe. Los registros revelaron una serie de movimientos sospechosos durante la madrugada y la mañana del 29 de mayo de 2024, entre ellos la manipulación y traslado de sacos de evidencia al interior de la unidad. A partir de ahí, la investigación terminó abriendo otros flancos: supuestos pagos a informantes con droga incautada, las mencionadas compras mediante personas vulnerables y droga que pretendía ser utilizada para “cargar” a blancos investigativos a los que no se le encontraba evidencia al momento de su detención.
Ad portas del juicio oral, sin embargo, la defensa de dos de los excarabineros —encabezada por el abogado Víctor “Vito” Contreras— cuestiona la forma en la que se gestó la investigación y apunta a supuestas contradicciones en la cronología presentada al tribunal que autorizó las primeras diligencias. La ofensiva no quedó sólo en alegaciones en audiencia: el defensor interpuso una querella criminal por falsificación ideológica de instrumento público, obstrucción a la investigación mediante antecedentes falsos y otros ilícitos, dirigida contra tres policías en servicio activo que han participado del proceso investigativo.
Captados por sus propias cámaras
La primera pieza del rompecabezas que terminó armando la Unidad SACFI Macrozona Cordillera (con sede en San Felipe) de la Fiscalía Regional de Valparaíso quedó registrada por las cámaras instaladas al interior del propio cuartel del OS7 Aconcagua. Según un informe reservado elaborado posteriormente por el propio Departamento Antidrogas de Carabineros, al que accedió esta Unidad de Investigación, la revisión de los registros captados el 29 de mayo de 2024 permitió reconstruir una serie de movimientos sospechosos ejecutados por Sebastián Cádiz y Federico Jerez en torno a la sala donde permanecía bajo custodia una cantidad de marihuana incautada el día anterior.Uno de los registros más gráficos aparece en el “Fotograma N°5” del citado informe. Allí, de acuerdo con el análisis realizado por los investigadores, se observa al entonces cabo primero Sebastián Cádiz Escobar utilizando guantes de látex y manipulando una bolsa de nylon transparente que contenía una sustancia vegetal. El propio peritaje contrapone la imagen con una fotografía de la misma droga incautada durante el procedimiento del 28 de mayo.
Las cámaras siguieron registrando movimientos durante aquella madrugada. Es así como aparecen Cádiz y Jerez trasladando bolsas y sacos hacia el segundo piso del cuartel, una dependencia que —según advierte el mismo informe— no correspondía a un lugar destinado al manejo de evidencias. En el “Fotograma N°9”, por ejemplo, se advierte que Jerez va subiendo al el segundo piso con dos sacos de marihuana.
En base a esos antecedentes, la Fiscalía sostiene que aquella jornada Cádiz y Jerez sustrajeron una cantidad indeterminada de cannabis y que, para impedir que la merma fuera detectada posteriormente durante el pesaje, reemplazaron parte de la droga por tierra o arena. Cerca de las 08:00 horas, añade la acusación, Cádiz entregó parte de lo sustraído a Sergio Aedo Poblete, quien entonces ostentaba el grado de suboficial y también pertenecía al OS7 Aconcagua.
También de ese momento existen imágenes. En el “Fotograma N°21” se observa a Cádiz saliendo del cuartel con un bolso deportivo, acompañado por Aedo. De acuerdo con el informe reservado, ambos se desplazaron hasta el estacionamiento, donde Aedo abrió el maletero de su vehículo y Cádiz introdujo el bolso en su interior.
Reemplazaban droga por tierra: las pruebas que arrinconan a exmiembros del OS7 acusados por tráfico
Seis exmiembros del OS7 Aconcagua enfrentarán juicio por una trama que, según la Fiscalía, incluyó sustracción de droga desde el propio cuartel, reemplazo de evidencia por tierra, pagos a informantes con marihuana y el uso de personas adictas en procedimientos policiales para la compra de droga...
