Huxley vive dentro de una computadora.
Sus palabras se repiten,
en un mundo inerte viviente.
Malditas lagrimas.
Cuántas no, cuántas sí.
Si me borraran los
recuerdos; la nostalgia
o me ahogaran sin pensarlo,
y me hicieran sentir algo.
¿Cuantas cuadras sin chocar?
Las pastillas hablan,
me trago sus palabras,
al igual veinte inviernos
y un poemario de un autor
que vive en sus hojas.
Nos han vendido la seguridad
junto a los miedos.
Si no hubieran edificios
se notaría más quien es la plaga.
Sus palabras se repiten,
en un mundo inerte viviente.
Malditas lagrimas.
Cuántas no, cuántas sí.
Si me borraran los
recuerdos; la nostalgia
o me ahogaran sin pensarlo,
y me hicieran sentir algo.
¿Cuantas cuadras sin chocar?
Las pastillas hablan,
me trago sus palabras,
al igual veinte inviernos
y un poemario de un autor
que vive en sus hojas.
Nos han vendido la seguridad
junto a los miedos.
Si no hubieran edificios
se notaría más quien es la plaga.
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