La estrategia "que pasa si se acaba" no es articulable a gran escala, porque en la situación actual no existen demasiados incentivos para dedicarse a una actividad en la que se produzca con mayor valor agregado. Eso en el sector privado. Desde el Estado tal vez puedan intentar algo, pero su efecto en una economía donde la mayoría de los actores son privados sería marginal, y simplemente no es posible obligar a los propietarios privados a dedicarse a algo que no les parece atractivo de momento. Agregar que países como Chile tienen un área de servicios importante, se suele olvidar porque se le pone mucha atención al cobre, pero basta ver los porcentajes en el PIB.