aislecol

Fecha de nacimiento
11 Feb 1997 (Edad: 29)
Ubicación
España
Gender
Female

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¿Cómo se puede aislar el techo?

Algunas consideraciones para elegir la intervención correcta con el aislamiento en Bilbao y alrededores.

La presencia de techos dispersos puede causar considerables molestias a los ocupantes de las habitaciones inferiores, tanto en invierno como en verano.

Se trata de un problema típico de quienes viven en el último piso de un edificio, cuyo techo puede lindar directamente con el ambiente exterior (en este caso el techo coincide con el tejado) o con un ático, pero también puede afectar de forma más general a quienes viven en el último piso de un edificio. roza los ambientes que no suelen estar calentados.
Sin embargo, la resolución de este problema es bastante sencilla, veamos cómo proceder.
Elegir el material aislante adecuado
Una vez que se ha decidido intervenir para reducir la pérdida de calor a través del techo, es necesario elegir el material aislante adecuado, con el espesor adecuado.
Las principales características a tener en cuenta y evaluar son:
Conductividad térmica (λ [W/mK]), que define cuánto calor conduce el material: cuanto menor sea este valor, mejores serán las propiedades aislantes.
Espesor (s [m]), que no es una característica específica del material, pero que junto con la conductividad térmica define la cantidad de calor que es capaz de retener (y por tanto no dispersar) mediante la adición de la capa aislante en el proyecto. . Es decir, definen la resistencia térmica de la capa aislante (R = s/λ [m2K/W]). Con la misma conductividad, a medida que aumenta el espesor, también aumenta la resistencia térmica obtenible.
Inercia térmica o retraso térmico, que indica la capacidad del material para acumular calor antes de dispersarlo, es decir, el tiempo (en horas) que tarda el calor en atravesar el material.
Resistencia a la difusión de vapor (μ [-]), que indica la transpirabilidad del material: cuanto menor sea el valor de µ, mayor será la transpirabilidad. Es mejor elegir materiales con valores de µ bajos para reducir el riesgo de condensación.
Además de estos elementos, hay otros aspectos a tener en cuenta: no toxicidad, COV emitidos, reacción al fuego, resistencia mecánica, durabilidad y origen.
De hecho, existen aislantes de origen mineral (vermiculita, arcilla expandida o perlita, lana de vidrio o de roca, fieltros...) de origen vegetal o animal (fibras de madera, celulosa, lino, cáñamo, corcho, lana de oveja...) y de sintéticos (poliestireno expandido sinterizado – EPS, poliestireno extruido – XPS, polietileno expandido, poliuretanos, espumas de resina fenólica, nanomateriales a base de silicona…).
En función de las necesidades específicas (espacio disponible, resistencia térmica, transpirabilidad, resistencia al fuego, etc.) se podrá identificar el material más adecuado, teniendo en cuenta también el tipo de intervención e instalación que se desea realizar.