Rotura del parabrisas del coche: cuáles son los riesgos y qué hacer
Una de las cosas más desagradables que puede ocurrir es ver tu parabrisas agrietado en la carretera, quizá por culpa de una piedra, pero también hay eventualidades mucho peores, como encontrarlo destrozado por un vándalo o por la caída de una maceta desde arriba.
En cualquier caso, sea cual sea el problema que ha causado el daño, tendrás que repararlo (si es posible) o cambiar el parabrisas lo antes posible con los
talleres Glasdrive.
¿Se puede conducir con un parabrisas roto?
La primera pregunta que te habrás hecho cuando has sufrido daños en el parabrisas es cómo llegar a casa, pero también te habrás preguntado inmediatamente si puedes conducir: ¿qué dice la ley al respecto?
El Código de la Circulación prohíbe perentoriamente la circulación de vehículos incluso con un simple parabrisas astillado: es el artículo 79 (apartado 1) el que sanciona la infracción, porque recuerda que los vehículos en circulación deben estar en "óptimas condiciones" para garantizar la seguridad.
En particular, son los apartados 1 y 4 los que sancionan al conductor de un vehículo con características funcionales y constructivas alteradas, como es el caso de los cristales que presentan grietas que restringen la visibilidad: la sanción es de 71,00 euros, sin deducción de puntos.
¿Y si viajamos con el parabrisas roto en la autopista? En este caso, el peligro es doble y la sanción también se verá incrementada, tal y como establece el artículo 79.2.H y 16, que castiga a quienes circulen por la autopista con un coche en condiciones de uso que constituyan un peligro.
Si el parabrisas de su coche está roto, la sanción se incrementa en 35 euros con dos puntos de deducción.
Además, conducir con un parabrisas roto tiene otra consecuencia: se le denegará la inspección periódica hasta que lo arregle o lo sustituya.
Por lo tanto, seguir conduciendo hasta que la situación empeore no es una buena idea.