1. El viernes 13 de noviembre de 1992, Desiré y Miriam, de 14 años, y Toñi, de 15, decidieron ir desde Alcàsser a la discoteca Coloor, en Picassent, España, haciendo autoestop. Fue lo último que se supo de ellas. Un mes después de aquello, el 27 de enero de 1993, dos apicultores vieron una mano desenterrada en una fosa de la finca La Romana, cerca del pantano de Tous. . En la fosa estaban los tres cadáveres de las chicas, dos de ellos con la cabeza separada del cuerpo, y varios objetos alrededor; también papelitos que, reconstruidos, resultaron ser de un volante hospitalario a nombre de Enrique Anglés, enfermo de sifílis. La Policía detuvo a Enrique y a Miguel Ricart. Ricart confesó el crimen: lo había hecho con Antonio, hermano de Enrique, a quien solía suplantar, de ahí el volante.
    Cuando Miguel Ricart salió de la cárcel concedió una entrevista a Antena 3 que nunca llegó a emitirse por la polémica causada, ya que se supone que los culpables son altos grados políticos, empresarios, nobleza en un ritual satánico que llevaron a cabo. De Antonio Anglés no se sabe si está vivo o muerto. Se le dio por fugado y y luego más tarde ahogado en un barco con destino a Irlanda, a tenor que se pensaba que huyó en el y luego apareciendo un salvavidas del barco cerca de la costa irlandesa. Su madre está convencida de que murió ahogado huyendo a Irlanda. Si está vivo, dijo, no le interesa.


     
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