La Venganza de los Muertos.

Tema en 'Historias de ultratumba y Experiencia paranormal.' iniciado por vonparzival9, 20 Mar 2017 a las 15:08.

  1. vonparzival9

    vonparzival9 Usuario Nuevo nvl. 1
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    Hola, me presento soy VonParzival9.
    Tengo literatura esotérica y ocultista, que iré subiendo cada cierto tiempo sobre diversos temas como la brujería, atlantida, astrología, magia, alquimia, los misterios de la ahnerbe, masones, templarios, enigmas, leyendas y mitos de chile, etc.
    Si hay interesados en que suba sobre algún tema en particular que les interese, me pueden dejar mensajes o posteos, para luego hacer el tema con la información deseada. Toda la información la iré subiendo de libros que tengo y otras las que no estén a mi alcance las realizare desde diversas fuentes de Internet.
    Dejo en claro que todos los temas que subiré no serán copiadas de otros portales o foros, ya que serán copias directas de mis libros y las de Internet seran avisada las fuentes.


    Presento este relato de una leyenda de un pueblo de una region de Argelia. Extraída de
    "La magia antología del ocultismo" N° 3 pag.18

    La Venganza de los Muertos
    "Aquel que ose turbar el reposo eterno de las almas, tendrá una muerte horrible".

    Esta leyenda existente en el Ouarsenis, una región de Argelia, y en la que los habitantes creen firmemente, aun hoy en día.
    Y al viajero, ya sea turista ya sea mercader, que atraviesa su comarca, los ouarsenitas aconsejan: "No turbéis nunca el sueño de los muertos.... si no, se vengan."


    Allá en las altas mesetas del Ouarsenis, entre Argel y Oran, en un pequeño poblado se suelo rocoso y casas bajas, un hombre, Ahmed, ha sido victima de un muerto. Y por haber querido turbar el reposo del alma de este, Ahmed se ha encontrado clavado sobre su tumba.

    Este drama tan extraño como horrible se inicio una fría tarde de febrero. Una docena de hombres se agolpaban alrededor de una vetusta estufa, en la sala trasera de un café. allá, entre el humo y el enervante olor del te a la menta, se conversaba sobre la muerte de un hombre del pueblo que había fallecido el día anterior, al despeñarse en la montaña.
    Aquella misma mañana habían enterrado al difunto, y por la tarde, los hombres no habían podido evitar evocar una vieja leyenda local según la cual el alma no abandona el cuerpo del difunto hasta pasado los tres días después de la muerte.

    "Ay del imprudente que ira en ese momento a turbar el reposo de su alma" , decía la leyenda "pues sobre el caerá una terrible venganza que lo llevara al reino de las sombras".

    Todos hacían su comentario, mientras notaban que un terror ancestral los invadía. Únicamente Ahmed sonreía burlón ante todas aquellas supersticiones, llegando a jurar que era capaz de ir el solo hasta el cementerio, y clavar un chuzo en la tumba.
    Los mas prudentes trataron de disuadirlo, mientras que otros lo desafiaban a llevar a cabo su bravata. Atrapado por su propio juego, Ahmed se alzo, muy rápido, y fue a hundirse en la noche.
    Tras su partida, la discusión se reinicio con mas ardor que antes. pero el tiempo pasaba inexorable. Y, a la hora y media, devorados por la angustia, los reunidos decidieron ir a buscar a Ahmed; pero, antes de ir al cementerio, fueron a pedir ayuda del Marabut, el hombre santo de la religión musulmana. Este, tras enterarse de lo sucedido, tomo el mando de la expedición.
    Veinte minutos de horrible camino, entre el aullido del viento y de los chacales del desierto, les llevo hasta el cementerio. El pequeño grupo penetro en el recinto pero, al instante, quedo petrificado por el horror: a sus pies, a la luz temblorosa de las lamparas, veían a una forma blanca, yacente.
    Ahmed, pues no era otro, se hallaba boca abajo, pero el Marabut le dio la vuelta. Estaba muerto.
    No tenia ninguna señal de herida y el chuzo que había llevado con el estaba enterrado en la tierra aun fresca, atravesándole la parte baja de su albornoz, y clavando al impío a la sepultura que había querido profanar.
    Su boca estaba crispada en un rictus abominable, sus miembros se hallaban tan rígidos como los de una estatua y tenia los ojos desorbitados, como dilatados por el horror de lo que había visto.

    Y, en la región del Ouarsenis, los habitantes se hacen aun una pregunta: ¿Que ha podido inspirar tanto terror a Ahmed para que su rostro haya quedado marcado de una forma tan extraña, aun después de su muerte?
    Este es el terrible secreto que ahora solo comparten dos almas; el fúnebre lazo de unión entre dos cadáveres, uno durmiendo bajo la tierra, y el otro clavado sobre la tumba, por no haber hecho caso de una leyenda que era mas digna de crédito de lo que el había pensado.
     
  2. El Patrón De La Zona

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    buena, se agradece
     
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  3. rocco_000

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    bkn pone mas de esa indole, esta entrete
     
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