Bienvenido(a) , seguimos con el caso de Elisa Lam, tuve que hacer 2 post debido al que el portal no se porque no me permitió hacer 1 pero bueeh! disfruten y bless!
Primera Parte : http://www.portalnet.cl/comunidad/l...76-elisa-lam-el-misterio-del-hotel-cecil.html
Posición del cadáver dentro del tanque
El 19 de febrero, un trabajador de mantenimiento subió a la azotea para revisar los tanques. En los tres primeros no encontró nada anormal. Cuando finalmente abrió el último, el espantoso hedor lo golpeó de lleno. El agua presentaba un color oscuro y estaba llena de una nata verdosa. El trabajador abrió el tapón para vaciar el tanque de agua y poder lavar el tanque, pero el cadáver podrido de Elisa Lam apareció flotando.
Los tanques de agua
La policía llegó al poco tiempo, pero tuvieron que llamar a los bomberos para que extrajeran el cuerpo. Sin embargo, ninguno de ellos pudo pasar a través de la estrecha abertura en la tapa. Se sorprendían inclusive de que una persona hubiera cabido por allí.
El rescate del cadáver
Varios helicópteros sobrevolaban el área. La noticia del hallazgo de un cuerpo en el tanque de agua se había filtrado enseguida y los medios acudieron en tropel. La mala fama del Hotel Cecil otra vez cobraba auge.
Por más que se esforzaron, los bomberos no lograron extraer el cuerpo, así que tuvieron que abrir un agujero en la base del enorme tanque. Sólo de esa forma, el cadáver pudo ser sacado. Tras ser trasladado al servicio forense, se descubrió que se trataba de Elisa Lam. La autopsia reveló que había muerto ahogada.
También concluyó que Elisa no había consumido alcohol, drogas ni medicamentos antes de morir. No tenía heridas defensivas, aunque sí algunas abrasiones ligeras producidas por el roce de su cuerpo al entrar al tanque de agua por la estrecha abertura. Los forenses afirmaron que el examen no fue concluyente, debido al estado de los restos.
El interior del tanque tras ser vaciado
Sabina y Michael Baugh, una pareja británica que pasó ocho días en el hotel, declararon: La ducha era horrible. Cuando abría la llave, el agua era negra y apestosa los primeros segundos y después volvía a la normalidad. Además, el agua del grifo sabía horrible. Era un sabor dulzón y desagradable, con un regusto a podrido, como beber agua de una alcantarilla. No puedo describirlo, dijo Sabina. Conocer lo que ocurrió con el agua me hace sentir mal. Te hace sentir enfermo físicamente, pero se siente más psicológicamente, opinó Michael Baugh.
Sabina y Michael Baugh
Nuevos huéspedes siguieron entrando en el Hotel Cecil en las primeras horas después de que los bomberos retiraron el cuerpo de Lam. Sin embargo, a cada huésped se le pidió que firmara un documento para liberar al hotel de responsabilidades en caso de enfermarse. Les pidieron a los huéspedes no beber el agua. "Usted lo hace bajo su propio riesgo y peligro", decía el papel. Los clientes que ya habían pagado por sus habitaciones no obtendrían un reembolso si se cambiaban de hotel.
En principio, los detectives de homicidios trataron el caso como un macabro asesinato. Pero poco después, al no encontrar rastros claros de violencia en los restos, determinaron de forma absurda que se trataba de un suicidio. Se basaron sobre todo en el video de seguridad, alegando que Elisa había sufrido un ataque de locura. Pero nadie explicó cómo había logrado Elisa encontrar el camino hacia una azotea donde jamás había estado, llegar hasta allí, abrir la puerta sin activar las alarmas, caminar en la oscuridad sin tropezarse, caer o golpearse con algo, subir hasta los enormes tanques de agua sin una escalera, abrir la tapa, meterse a través del estrecho agujero y después volver a colocar la tapa desde adentro, lo cual era imposible dada la altura a la que estaba el agua del tanque, y las características y peso de la tapa metálica.
Distancia entre la habitación de Elisa y los tanques de agua
Tampoco explicaron por qué razón una chica como Elisa querría suicidarse, cuando al otro día iba a continuar su viaje. No dejó ninguna nota de suicidio, no estaba deprimida, nadie notó algo extraño en su comportamiento y había acordado llamar a sus padres al otro día. Su novio, quien estaba en Canadá, no había notado algo extraño. Menos aclararon por qué tendría que haber elegido un método tan complicado para quitarse la vida. Era como si alguien quisiera que nadie pudiera hallar su cadáver en un buen tiempo y confiase en que el agua borraría alguna huella en particular. Terminaron modificando la causa a muerte accidental por ahogamiento, lo cual era todavía más absurdo que la hipótesis del suicidio.
Curiosamente, el caso de Elisa Lam recordaba a un libro de cuentos de terror de Koji Susuki (autor de la novela El aro, que fue exitosamente adaptada al cine), titulado En las profundidades del agua oscura, publicado en Japón en 1996. El volumen consta de siete historias de terror; la primera de ellas se llama Agua flotante y en ella, una joven y su hija se mudan a un departamento tras un turbulento divorcio. La madre descubre la desaparición de una niña en el edificio años atrás, y comienza a investigar lo ocurrido, mientras el agua de las llaves se ve siempre turbia. La mujer descubre que la niña fue asesinada y su cadáver permanece en uno de los tanques de agua.
Esta historia fue adaptada también al comic. El libro dio origen a dos películas de terror, ambas bajo el título de Agua oscura o Agua turbia (Dark water): una versión japonesa estrenada en 2002, dirigida por Hideo Nakata, y otra estadounidense de 2005, dirigida por Walter Salles. Quienes vieron las películas, se mostraron horrorizados de que la muerte de Elisa Lam encajara en tantos detalles con los filmes: un edificio presuntamente habitado por la maldad, la presencia de supuestos fantasmas, la chica en el elevador que no funciona bien, el cadáver escondido en el tanque de la azotea y la turbiedad del agua, que finalmente revela el crimen.
La muerte de Elisa Lam fascinó de inmediato a investigadores de todo el mundo. Su extraño comportamiento, su foto final, el video del elevador y su misteriosa muerte, hicieron que muchos se obsesionaran con el caso. No faltaron quienes atribuyeron lo ocurrido a fuerzas sobrenaturales, que habrían atormentado a Elisa durante sus horas finales. Posesión demoníaca, presencia de fantasmas, un hotel embrujado, seres invisibles, ataques satánicos, conspiraciones de sectas, portales interdimensionales
toda clase de hipótesis descabelladas fueron postuladas para explicar los cuatro minutos del video de seguridad.
Otros señalaron que Elisa tuvo un ataque psicótico y padeció alucinaciones, que la llevaron a buscar la manera de huir y esconderse de los monstruos de su mente. Pero eso tampoco explica todas las anómalas circunstancias de su muerte. Para muchos, es obvio que Elisa Lam fue asesinada, aterrorizada por alguien a quien conoció en Los Ángeles; que esa persona la persiguió esa noche, la llevó a la azotea y la mató, ahogándola en el tanque de agua. Probablemente, se trataba de un empleado del hotel que tenía acceso a la llave contra alarmas o de un antiguo huésped; de alguien que conocía bien el hotel en todos sus rincones, alguien que tenía conocimiento de dónde pararse para no aparecer en el video de seguridad del elevador, una persona que sabía dónde conseguir una escalera a esas horas de la noche, cómo quitar la tapa del tanque y que probablemente llevó allí a Elisa bajo amenazas antes de asesinarla.
¿Qué significa la foto final? ¿Qué pasó en el elevador? ¿Cómo llegaron a la azotea sin ser vistos? ¿Por qué la mató? ¿Por qué existen tantas coincidencias con una película de terror? Hasta la fecha y quizás por mucho tiempo, la verdad acerca de la extraña muerte de Elisa Lam permanece en el más absoluto misterio.
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