D
-.DieK.-
Invitado
Distante a unos 50 kilómetros de nuestra ciudad, se encuentra la ex oficina de Pedro de Valdivia, la última en cerrar sus puertas. Sin duda que Pedro de Valdivia, fue una de las más modernas que se hayan construido en todo el período de explotación del salitre.
Hasta su cierre, en el año 1996 fueron miles las personas que vivieron en aquel lugar. Según algunos de los historiadores este poblado llegó a tener hasta más de 10 mil habitantes.
Cerca de sus casas, se erigió el cementerio de Pedro de Valdivia, el que hasta el día de hoy es visitado por generaciones de familias que vivieron en este lugar. Como en todos los sectores de los que hemos comentado, en este cementerio también se tejen historias y leyendas sobre espíritus que deambulan por entre sus calles.
Durante los 50, en la ex oficina Pedro de Valdivia vivía una bella mujer de larga cabellera rubia. Desde que una fulminante enfermedad le quitó la vida. Sus restos yacerían en el cementerio de dicho pueblo salitrero, sin embargo respecto de su espíritu en las salitreras se cuentan historias de raras visitas a casas pampinas
Luego que le abren la puerta, entre sollozos convence a los moradores que se le deje dormir ahí.
El problema es que, bien entrada la noche, desde la habitación en donde se supone descansa, surgen estruendosas risas con acento demoníaco y lastimeros llantos.
También sale un nauseabundo olor y un penetrante frío y, finalmente, se escuchan extrañas discusiones.
Dicen los ancianos que las risas provienen de la alegría que le provoca a la muerta ingresar a un hogar mediante el engaño y que los llantos se deben a que no encuentra a su familia.
El hedor, en tanto, es porque su cuerpo lleva mucho tiempo sin vida; el frío, por el mundo en que vive, y las conversaciones son con la muerte, que siempre acompaña a la desdichada rubia.
Hasta su cierre, en el año 1996 fueron miles las personas que vivieron en aquel lugar. Según algunos de los historiadores este poblado llegó a tener hasta más de 10 mil habitantes.
Cerca de sus casas, se erigió el cementerio de Pedro de Valdivia, el que hasta el día de hoy es visitado por generaciones de familias que vivieron en este lugar. Como en todos los sectores de los que hemos comentado, en este cementerio también se tejen historias y leyendas sobre espíritus que deambulan por entre sus calles.
Durante los 50, en la ex oficina Pedro de Valdivia vivía una bella mujer de larga cabellera rubia. Desde que una fulminante enfermedad le quitó la vida. Sus restos yacerían en el cementerio de dicho pueblo salitrero, sin embargo respecto de su espíritu en las salitreras se cuentan historias de raras visitas a casas pampinas
Luego que le abren la puerta, entre sollozos convence a los moradores que se le deje dormir ahí.
El problema es que, bien entrada la noche, desde la habitación en donde se supone descansa, surgen estruendosas risas con acento demoníaco y lastimeros llantos.
También sale un nauseabundo olor y un penetrante frío y, finalmente, se escuchan extrañas discusiones.
Dicen los ancianos que las risas provienen de la alegría que le provoca a la muerta ingresar a un hogar mediante el engaño y que los llantos se deben a que no encuentra a su familia.
El hedor, en tanto, es porque su cuerpo lleva mucho tiempo sin vida; el frío, por el mundo en que vive, y las conversaciones son con la muerte, que siempre acompaña a la desdichada rubia.