Pero siendo franco Colo Colo ni Católica merecen seguir en la lucha por el torneo nacional, dado que ninguno de los equipos logró la contundencia necesaria y menos han mostrado un nivel de fútbol superlativo a lo que se espera de equipos con historia que tienen plantillas millonarias.
El cacique como ha sido la tónica desde que asumió Tito Tapia, nunca mostraron un juego vistoso, lo cual revertían con efectividad. Cosa que desde el campeonato pasado se fue diluyendo y que hoy casi es inexistente, comprobado en la irregularidad en el Clausura como en la Libertadores.
Además hay que ser claro que si no fuera por Esteban Paredes, Colo Colo estaría en la medianía de la tabla y sin chances de estar peleando su estrella 31. En la misma línea no podemos olvidar los aportes de Jaime Valdés, Claudio Baeza y Justo Villar.
Otro factor decisivo es la evidente baja en el juego de Julio Barroso, a quien claramente le afecto no tener fútbol en las primeras seis fechas del torneo y que finalmente radicó en la caída del rendimiento de toda la zaga, de cual el Almirante era el gran pilar.
En síntesis los de Pedreros nunca han podido ser y jugar como equipo, solo brillan por individualidades que si no están en sus días de brillantez el equipo se va en caída libre.
Por otra parte están el equipo de la franja, que al igual que Colo Colo no ha sabido mantener una constante de juego, cayendo en un ensayo y error constante. Retrato de aquello es la falta de capacidad para amarrar partidos, debido a tener una de las defensas más pobres del campeonato.
Como si fuera poco lo anterior, Católica tiene una clara falta de liderazgo en la cancha, que se nota precisamente a la hora de cerrar partidos o remontar marcadores.
Si no fuera por su capitán; Cristian Álvarez los cruzados estarían claramente perdidos, ya que ni Botinelli como Costa no pueden sacar sus credenciales de estandartes y echarse el equipo al hombro cuando más los han necesitado.
La realidad nos dice que un Cobresal, con un plantel modestísimo conformado a para salvarse de la temida Primera B está a solamente tres partidos de ser por primera vez el monarca del fútbol criollo y con todo mérito.
Dalcio Giovanolli no requirió un plantel lleno de craks con sueldos desorbitantes como se pagan en la capital, por el contario solo impuso su visión de juego a base de duros entrenamientos y la convicción de no perder la categoría.
Si campeona Cobresal como se lo merece, sentará un precedente en el fútbol nacional, con la máxima de que cualquier equipo con un DT motivador y jugadores comprometidos se puede lograr más que cinco craks en un equipo
POR: HECTOR ROMERO
Cuanta razón tiene, por muy albo que sea, para mi cobresal merece ser campeón ! lo tiene todo, ah demostrado buen juego, buenos jugadores y puta que les vendría bien para la gente del norte un campeonato !
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