A fines de esta semana, Marcelo Salas Melinao vuelve a Chile. El ex 9 es pieza clave en la nueva conformación del fútbol nacional. Pese a no ser un director, es parte del núcleo de hierro que circunda al directorio.
"Nos hemos divididos las tareas", han dicho insistentemente en Quilín. En este momento la urgencia está en despejar la situación de Jorge Sampaoli para pasar al siguiente nivel: encontrar a su sucesor.
En esa tarea, Marcelo Salas es clave. El hombre del Ñielol se encuentra fuera de Chile junto a su familia. Entre otros destinos, ha visitado la exótica Dubai. Durante su descanso no ha dejado de la lado una de las misiones que le ha encargado este directorio: acercar a Eduardo Berizzo a la Roja. Salas ya sabe de esto. En 2014 se le encargó la misma misión. En ese entonces fracasó en su intento por convencer al "Toto" a llegar a la Universidad de Chile.
Ambos jugaron en el exitoso River Plate de mediados de los noventa donde formaron una amistad que perdura hasta hoy. Incluso el argentino es padrino de una de las hijas del "matador".
Salas no está solo en esta misión. En paralelo, Ricardo Abumohor hace lo propio desde su escritorio. El presidente de O'Higgins llevó a Eduardo Berizzo a Rancagua en su primera experiencia como técnico en solitario tras secundar a Marcelo Bielsa en la selección.
En la ANFP están moviéndose. No hay tiempo que perder.
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