El goleador inmortalizó la pegada magnífica que tuvo en 2012.
Día de lluvia, estadio sin público y mucho calor dentro de la cancha. Así fue el Superclásico del 2012 donde Esteban Paredes sacó un remate furioso, que dejó sin opciones a Johnny Herrera en las semifinales de ese torneo.
Una diana que hasta el día de hoy los fanáticos del fútbol siguen celebrando, por lo que Paredes decidió tatuárselo.
Fuente:
www.goal.com
Día de lluvia, estadio sin público y mucho calor dentro de la cancha. Así fue el Superclásico del 2012 donde Esteban Paredes sacó un remate furioso, que dejó sin opciones a Johnny Herrera en las semifinales de ese torneo.
Una diana que hasta el día de hoy los fanáticos del fútbol siguen celebrando, por lo que Paredes decidió tatuárselo.
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