Hola portalianos.
Escribí este relato para un concurso de microrelatos de artgerust. Este mes se trata sobrevampiros. Cabe destacar que permiten solo 160 palabras
LA NEVERA
El tono de la noche mutaba con el vigilante oculto entre las sombras. Ávido esperaba capturar a cual transeúnte descuidado que pasara por la penumbra, y llevarlo a su escondite, su sótano, su nevera. Aquella que atiborraba al límite de noche, y vaciaba de día.
Una noche no cazo. Los recuerdos acaecían perturbándole apesumbradamente. Pasados reinantes por los suyos, opacaban el presente imperecedero de la soledad en la eternidad. Mas el hambre no arrebataron. Bajo a paso pesado a su nevera y se alimento de los restos de la noche anterior. Sorbió hasta saciarse.
Volvía de cazar la madrugada siguiente con una suplicante víctima del cuello. Antes de encerrarla algo lo estremeció. Grotescos golpes deformaban la puerta si te alimentas de los muertos en vampiro los convertirás recordó. Abrió rápidamente y la victima les arrojos. Sus suplicas cesaron ahogadas por la pálida aglomeración que la desmembraba.
Mientras corrían desaforados hacia la ciudad, se preguntó ¿habrá suficiente comida para todos?
Fin.
Alvaro Castillo
Escribí este relato para un concurso de microrelatos de artgerust. Este mes se trata sobrevampiros. Cabe destacar que permiten solo 160 palabras

LA NEVERA
El tono de la noche mutaba con el vigilante oculto entre las sombras. Ávido esperaba capturar a cual transeúnte descuidado que pasara por la penumbra, y llevarlo a su escondite, su sótano, su nevera. Aquella que atiborraba al límite de noche, y vaciaba de día.
Una noche no cazo. Los recuerdos acaecían perturbándole apesumbradamente. Pasados reinantes por los suyos, opacaban el presente imperecedero de la soledad en la eternidad. Mas el hambre no arrebataron. Bajo a paso pesado a su nevera y se alimento de los restos de la noche anterior. Sorbió hasta saciarse.
Volvía de cazar la madrugada siguiente con una suplicante víctima del cuello. Antes de encerrarla algo lo estremeció. Grotescos golpes deformaban la puerta si te alimentas de los muertos en vampiro los convertirás recordó. Abrió rápidamente y la victima les arrojos. Sus suplicas cesaron ahogadas por la pálida aglomeración que la desmembraba.
Mientras corrían desaforados hacia la ciudad, se preguntó ¿habrá suficiente comida para todos?
Fin.
Alvaro Castillo
