Expertos: para compensar baja de impuesto a las empresas, suban el del diésel o el IVA
Para que sea “fiscalmente neutra”, como prometió el ministro de Hacienda
Ante un panorama fiscal estrecho, donde el ministro de Hacienda anunció que habrá "ajuste de cinturón" —tras el alza en el déficit fiscal estructural de 1,7% a 2,1% por parte del Consejo Fiscal Asesor—, el anuncio de rebajar los impuestos a las empresas del 27% (que propuso la actual reforma tributaria) al 25% genera la duda de cómo se cumplirá la promesa de que esta sea “fiscalmente neutra”, como dijo Felipe Larraín.
“Esta baja puede ser un potencial para el crecimiento. La lógica tiende a decir que cuando rebajas los impuestos, esto tiende a potenciar la actividad económica y permite una mayor recaudación”, agrega Benjamín Sierra, economista jefe de Scotiabank.
Una posible baja en la tasa —agrega Cecilia Cifuentes, economista y académica de la U. de los Andes— implicaría un beneficio a nivel general para trabajadores y consumidores. “Es algo que beneficia a todos al final, se ha planteado que esta rebaja sólo afectaría a los ricos, pero se ha demostrado que es un monto que se comparte entre todos al final de cuentas, ya sea en los productos y servicios”.
Pero, ¿cómo se puede compensar esos dos puntos que dejará de recaudar el Fisco? Para la mayoría de los expertos consultados, el monto —que podría superar los US$1.000 millones al año— puede ser amortizado mediante un alza en otros impuestos que permita cumplir la promesa del ministro Larraín.
Para el economista Luis Felipe Lagos, la propuesta —que colocaría el promedio de Chile con el de los otros países de la OCDE— implica, para no alterar la recaudación estatal, que se deban subir otros tributos.
“En este caso los principales candidatos podrían ser el impuesto al diésel, que es mucho más bajo que el de las bencinas, y otra opción es eliminar algunas exenciones al IVA, como a los espectáculos culturales”, dice.
El problema político
Uno de los problemas que presentaría la posibilidad de un aumento al diésel yace en el malestar político que generaría la medida. “Históricamente se ha planteado como opción, pero subir el impuesto al diésel implica la oposición de un gremio poderoso como es el de los camioneros, y eso se debe considerar”, explica Jorge Desormeaux, ex consejero del Banco Central.
Benjamín Sierra respalda la idea y agrega que esa y otras decisiones, como aumentar el IVA en uno o dos puntos, implicarán no solo una evaluación minuciosa de los impactos a nivel general dentro de la economía, sino que también de la factibilidad política que exista.
“Echar mano a un aumento de impuestos es poco preferible, es algo que tiene poco espacio. A mi parecer, el objetivo ahora es mejorar el crecimiento. Una eventual alza en la tributación es algo que se podrá ver más adelante”, detalla Patricio Melero, diputado UDI y miembro de la comisión de Hacienda.
Las críticas
Este posible aumento también genera críticas. Para el economista y ex miembro del equipo programático de Alejandro Guillier, Luis Eduardo Escobar, una decisión de este tipo va en contra de lo que el entonces candidato Sebastían Piñera anunció en su programa de gobierno.
“Ellos dijeron que podrían recortar US$7.000 millones del Estado y que los otros US$7.000 millones saldrían de una mejor administración tributaria y la recaudación económica, eso sumado a la reducción de la tasa me parece una medida arriesgada. Bajar dos puntos en la tasa, de acuerdo a la experiencia internacional, demuestra que no tiene mayores efectos prácticos dentro de la inversión”, dice.
Escobar añade que el aumento a los impuestos vinculados al consumo —como el IVA, los alcoholes, el tabaco y las bencinas— provocaría un problema, especialmente para las personas de más escasos recursos. “Con ello dices, por un lado, que quieres ayudar a la gente a salir de la pobreza; pero por otro tienes al Fisco que ‘le mete la mano en el bolsillo' a los que menos tienen. Una baja en la tasa, finalmente, es regalarles recursos a quienes no los necesitan”.
El economista y ex gerente general de la ABIF, Alejandro Alarcón, cree que “no es necesario aumentar más impuestos”. Considera que es importante considerar que se tendrá una base de recaudación mucho mayor gracias a la baja de tasas y el aumento en la inversión.
“El mejor uso de los recursos fiscales, la reducción de gastos corrientes para la contratación de empleados públicos y los ajustes que ha anunciado el ministro Larraín también tendrán un efecto que permitirá compensar la recaudación”, explica.
Para que sea “fiscalmente neutra”, como prometió el ministro de Hacienda
Ante un panorama fiscal estrecho, donde el ministro de Hacienda anunció que habrá "ajuste de cinturón" —tras el alza en el déficit fiscal estructural de 1,7% a 2,1% por parte del Consejo Fiscal Asesor—, el anuncio de rebajar los impuestos a las empresas del 27% (que propuso la actual reforma tributaria) al 25% genera la duda de cómo se cumplirá la promesa de que esta sea “fiscalmente neutra”, como dijo Felipe Larraín.
“Esta baja puede ser un potencial para el crecimiento. La lógica tiende a decir que cuando rebajas los impuestos, esto tiende a potenciar la actividad económica y permite una mayor recaudación”, agrega Benjamín Sierra, economista jefe de Scotiabank.
Una posible baja en la tasa —agrega Cecilia Cifuentes, economista y académica de la U. de los Andes— implicaría un beneficio a nivel general para trabajadores y consumidores. “Es algo que beneficia a todos al final, se ha planteado que esta rebaja sólo afectaría a los ricos, pero se ha demostrado que es un monto que se comparte entre todos al final de cuentas, ya sea en los productos y servicios”.
Pero, ¿cómo se puede compensar esos dos puntos que dejará de recaudar el Fisco? Para la mayoría de los expertos consultados, el monto —que podría superar los US$1.000 millones al año— puede ser amortizado mediante un alza en otros impuestos que permita cumplir la promesa del ministro Larraín.
Para el economista Luis Felipe Lagos, la propuesta —que colocaría el promedio de Chile con el de los otros países de la OCDE— implica, para no alterar la recaudación estatal, que se deban subir otros tributos.
“En este caso los principales candidatos podrían ser el impuesto al diésel, que es mucho más bajo que el de las bencinas, y otra opción es eliminar algunas exenciones al IVA, como a los espectáculos culturales”, dice.
El problema político
Uno de los problemas que presentaría la posibilidad de un aumento al diésel yace en el malestar político que generaría la medida. “Históricamente se ha planteado como opción, pero subir el impuesto al diésel implica la oposición de un gremio poderoso como es el de los camioneros, y eso se debe considerar”, explica Jorge Desormeaux, ex consejero del Banco Central.
Benjamín Sierra respalda la idea y agrega que esa y otras decisiones, como aumentar el IVA en uno o dos puntos, implicarán no solo una evaluación minuciosa de los impactos a nivel general dentro de la economía, sino que también de la factibilidad política que exista.
“Echar mano a un aumento de impuestos es poco preferible, es algo que tiene poco espacio. A mi parecer, el objetivo ahora es mejorar el crecimiento. Una eventual alza en la tributación es algo que se podrá ver más adelante”, detalla Patricio Melero, diputado UDI y miembro de la comisión de Hacienda.
Las críticas
Este posible aumento también genera críticas. Para el economista y ex miembro del equipo programático de Alejandro Guillier, Luis Eduardo Escobar, una decisión de este tipo va en contra de lo que el entonces candidato Sebastían Piñera anunció en su programa de gobierno.
“Ellos dijeron que podrían recortar US$7.000 millones del Estado y que los otros US$7.000 millones saldrían de una mejor administración tributaria y la recaudación económica, eso sumado a la reducción de la tasa me parece una medida arriesgada. Bajar dos puntos en la tasa, de acuerdo a la experiencia internacional, demuestra que no tiene mayores efectos prácticos dentro de la inversión”, dice.
Escobar añade que el aumento a los impuestos vinculados al consumo —como el IVA, los alcoholes, el tabaco y las bencinas— provocaría un problema, especialmente para las personas de más escasos recursos. “Con ello dices, por un lado, que quieres ayudar a la gente a salir de la pobreza; pero por otro tienes al Fisco que ‘le mete la mano en el bolsillo' a los que menos tienen. Una baja en la tasa, finalmente, es regalarles recursos a quienes no los necesitan”.
El economista y ex gerente general de la ABIF, Alejandro Alarcón, cree que “no es necesario aumentar más impuestos”. Considera que es importante considerar que se tendrá una base de recaudación mucho mayor gracias a la baja de tasas y el aumento en la inversión.
“El mejor uso de los recursos fiscales, la reducción de gastos corrientes para la contratación de empleados públicos y los ajustes que ha anunciado el ministro Larraín también tendrán un efecto que permitirá compensar la recaudación”, explica.
