En el noreste de China, las personas modificaban la forma de sus cabezas. Esta práctica pudo haber influenciado en las tradiciones de otras partes del mundo, como en Paracas (Perú).
Arqueólogos de la Universidad de Jilin y la Universidad de Texas A&M han descubierto cráneos modificados que datan de hace 12 000 a 5 000 años en el noreste de China. Esto representa una de las pruebas más antiguas de esta práctica, la cuál perduró en la región durante miles de años.
El hallazgo se realizó en las tumbas del sitio arqueológico neolítico Houtaomuga en Jilin. Los arqueólogos recuperaron 25 esqueletos, 11 de los cuales mostraron evidencia de modificación craneal intencional -que se conoce como deformación craneal artificial.
El reciente descubrimiento representa el mayor período en que se realizó esta práctica en determinada región: 7 000 años.
Esta área, así como parte del noreste de Asia, posiblemente ha servido como centro de donde salieron poblaciones humanas a territorios más allá del norte de China, como China central, la península coreana, el archipiélago japonés, Siberia oriental y posiblemente los continentes americanos”, escriben los investigadores en el artículo del hallazgo, publicado en el American Journal of Physical Anthropology.
Esto quiere decir que incluso las modificaciones craneales que tuvieron lugar en Paracas pudieron ser herencia cultural de estas prácticas realizadas en China miles de años antes.
“Los nuevos materiales que se encuentran en el sitio neolítico de Houtaomuga en el noreste de China pueden tener secretos sobre el origen, la difusión y el significado de la modificación craneal intencional”, agregan los arqueólogos.
Cráneos modificados a la izquierda de cada imagen. A la derecha, los cráneos que no se modificaron. Foto: American Journal of Physical Anthropology.
Arqueólogos de la Universidad de Jilin y la Universidad de Texas A&M han descubierto cráneos modificados que datan de hace 12 000 a 5 000 años en el noreste de China. Esto representa una de las pruebas más antiguas de esta práctica, la cuál perduró en la región durante miles de años.
El hallazgo se realizó en las tumbas del sitio arqueológico neolítico Houtaomuga en Jilin. Los arqueólogos recuperaron 25 esqueletos, 11 de los cuales mostraron evidencia de modificación craneal intencional -que se conoce como deformación craneal artificial.
El reciente descubrimiento representa el mayor período en que se realizó esta práctica en determinada región: 7 000 años.
Esta área, así como parte del noreste de Asia, posiblemente ha servido como centro de donde salieron poblaciones humanas a territorios más allá del norte de China, como China central, la península coreana, el archipiélago japonés, Siberia oriental y posiblemente los continentes americanos”, escriben los investigadores en el artículo del hallazgo, publicado en el American Journal of Physical Anthropology.
Esto quiere decir que incluso las modificaciones craneales que tuvieron lugar en Paracas pudieron ser herencia cultural de estas prácticas realizadas en China miles de años antes.
“Los nuevos materiales que se encuentran en el sitio neolítico de Houtaomuga en el noreste de China pueden tener secretos sobre el origen, la difusión y el significado de la modificación craneal intencional”, agregan los arqueólogos.
Cráneos modificados a la izquierda de cada imagen. A la derecha, los cráneos que no se modificaron. Foto: American Journal of Physical Anthropology.

