Hace algunos años tuvimos una verdadera farándula chilena, con personajes como Luli, Alvaro Ballero, Roberto Dueñas, el Lolo Sánchez, etc... pero no eran sólo individuos, sino que había toda una maquinaria en una diversificación de actividades importante: había prensa dedicada a la farándula, programas de televisión, foros en internet, filtraciones de videos eróticos, el mundo discotequero, etc...
Este 'ecosistema' farandulero, pese a que abarcaba diversos ámbitos humanos, era súmamente criticado por ciertos chilenos que se sentían con la superioridad moral e intelectual de mirarlo en menos, probablemente debido a la baja alcurnia de sus protagonistas, cercanos a la figura del 'piojo resucitado'....
Como punto en común se podría acordar que la farandula era 'mala' porque se centraba en la estereotipación de sus personajes, acusando cierta superficialidad.
En este sentido, y siendo que hoy la farándula que he descrito ya ha muerto, me da la impresión de que esta superficialidad y sobrepersonalización de los procesos y acciones se han trasladado a la política, manteniendo el mismo nivel de rigurosidad intelectual y simplemente sustituyendo los nombres de sus personajes y medios. No es difícil pensar en ejemplos, ¿o sí?
Lo que me parece peligroso es que la estereotipación y sobrepersonalización de procesos humanos--denominada 'farándula'-- se ha transvalorizado, y pese a que su contenido no ha cambiado en lo más mínimo--superficialidad de la política chilena--, ahora es vista como algo necesario, digno de ser comentado, si no la conoces no estás informado, no tienes tema de conversación, etc...
¿Es 'la política' la nueva 'farándula chilena'?
Este 'ecosistema' farandulero, pese a que abarcaba diversos ámbitos humanos, era súmamente criticado por ciertos chilenos que se sentían con la superioridad moral e intelectual de mirarlo en menos, probablemente debido a la baja alcurnia de sus protagonistas, cercanos a la figura del 'piojo resucitado'....
Como punto en común se podría acordar que la farandula era 'mala' porque se centraba en la estereotipación de sus personajes, acusando cierta superficialidad.
En este sentido, y siendo que hoy la farándula que he descrito ya ha muerto, me da la impresión de que esta superficialidad y sobrepersonalización de los procesos y acciones se han trasladado a la política, manteniendo el mismo nivel de rigurosidad intelectual y simplemente sustituyendo los nombres de sus personajes y medios. No es difícil pensar en ejemplos, ¿o sí?
Lo que me parece peligroso es que la estereotipación y sobrepersonalización de procesos humanos--denominada 'farándula'-- se ha transvalorizado, y pese a que su contenido no ha cambiado en lo más mínimo--superficialidad de la política chilena--, ahora es vista como algo necesario, digno de ser comentado, si no la conoces no estás informado, no tienes tema de conversación, etc...
¿Es 'la política' la nueva 'farándula chilena'?