Por eso estos hacen lo quieren, total
Con lo expuesto demuestra como a sido siempre, las leyes solo para algunos, y nada a cambiado.
La situación estalló el día 5 de julio de 1837. Se sublevaron todos los peones de Chañarcillo, como reacción de ira ante el azote público de un peón que había robado piedras, y a quien quitaron de las manos del juez. Enfurecidos los peones gritaban que "cómo no castigaban a otros que se tenían por decentes como el ladrón de Domingo Guzmán, que se ocupaba del comercio de piedras robadas" y que "cómo no castigaban a los de pantalón que eran los verdaderos comerciantes de piedras, como el ratero Domingo Guzmán y otros". Los mayordomos de las faenas se sumaron a la sublevación, a excepción de uno que acudió en auxilio del juez, armado de una pistola y dos cañones. Los sublevados atacaron con piedrazos al juez Pedro Torres y a sus soldados, que se dispersaron mientras el juez lograba arrancar y refugiarse en el rancho de la faena de San Francisco. Los mineros, en un intento de asesinar al juez, comenzaron a poner fuego al rancho en que aquel se hallaba. Los amotinados, finalmente persuadidos por Eusebio Ruiz, juez anterior, para que se calmasen y retirasen, se fueron a un cerro inmediato. A los dos días llegó Melgarejo con su tropa. Muchos lograron ocultarse.
Con lo expuesto demuestra como a sido siempre, las leyes solo para algunos, y nada a cambiado.
