La única forma en que la izquierda radicalizada puede avanzar en su lucha por el adoctrinamiento es censurando a quienes tienen poder e influencia. En la televisión en Chile esto ya es una realidad, a los líderes de derecha no los invitan ni a misa. En cambio los zurdos burgueses aparecen hasta en la sopa.
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se llama lo otro es berrinche.
