Información DESCLASIFICAN CRÍTICAS DE CHINA AL GOBIERNO DE ALLENDE A MESES DEL GOLPE.

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LeinadSecrag

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11 Mar 2017
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Mordoland
"Han ido demasiado rápido": desclasifican críticas de China a gobierno de Allende a meses del golpe.


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“¿Tenían preparadas las condiciones para (dar) esos pasos? (…) Nosotros no nos atrevimos a eso después de 23 años (…) ¿Cómo controla ahora la acción militar?”, son algunas de las inquietudes que el 31 enero de 1973 le planteó Zhou Enlai —primer ministro chino y segundo líder del PC tras Mao Zedong— al canciller Clodomiro Almeyda, respecto de las medidas económicas llevadas a cabo por el gobierno de la Unidad Popular. Ese diálogo, privado y secreto, se transcribió en un documento que se mantuvo inédito durante 50 años, hasta que recientemente fue desclasificado por su propio redactor: el entonces asesor de prensa y posterior embajador en China, Fernando Reyes Matta.

Son variadas las razones, tanto internas como externas, que se suelen esgrimir para explicar el fracaso económico del gobierno de Salvador Allende: la expansión del gasto fiscal financiada con emisión monetaria, el desplome del precio del cobre tras su nacionalización, la intervención directa de la CIA, el paro de camioneros, el boicot de sectores de la industria local, etc. Factores que, en su conjunto, provocaron consecuencias como una inflación que superó el 600% y un desabastecimiento que produjo escasez de alimentos y productos básicos.

Ante este catastrófico escenario y con Estados Unidos bloqueándole el acceso a financiamiento en algunas instituciones internacionales occidentales, el gobierno de la Unidad Popular buscó ayuda económica en el bloque socialista.

Primero lo intentó con la Unión Soviética. Para ello, una delegación encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Clodomiro Almeyda, viajó a Moscú a fines de 1972 para reunirse con representantes del Kremlin y exponerles la urgencia de que Chile fuera “rescatado” económicamente.

Sin embargo, la URSS le cerró la puerta al gobierno de Allende. La entonces potencia mundial tenía otras preocupaciones: el financiamiento de la carrera armamentista nuclear, la conquista del espacio y la planificación de una economía local que atravesaba una fuerte desaceleración. Además, en relación al “tercer mundo”, estaban gastando enormes sumas de dinero para mantener a flote la economía de Cuba y financiar al bando comunista en la guerra de Vietnam. Por lo tanto, Chile estaba lejos de ser una prioridad.

El acercamiento del gobierno de Allende a la China de Mao
Tras el fracaso en tierras soviéticas, donde apenas consiguió créditos a tasas convencionales, el gobierno de Allende puso todas sus esperanzas económicas en la última ficha que le quedaba: la República Popular China.

Nuevamente el canciller Clodomiro Almeyda fue el encargado de liderar la misión. La delegación estuvo compuesta además por el poeta Armando Uribe, embajador chileno en Beijing, junto con un joven periodista, asesor de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores: Fernando Reyes Matta.

Fue precisamente él quien estuvo a cargo de tomar nota de la conversación que sostuvo Almeyda con el primer ministro de China y vicepresidente del Partido Comunista, Zhou Enlai.

El documento, de carácter confidencial, se mantuvo en reserva durante 50 años. Eso hasta este martes, cuando Reyes Matta decidió publicarlo en el medio Interferencia, en un artículo titulado “La desconocida conversación en 1973 entre el canciller Almeyda y Zhou Enlai, el segundo hombre del régimen de Mao”.

Más allá de la misión económica propiamente tal —que volvió a fracasar— el encuentro estuvo marcado por la opinión que el dirigente comunista expresó sobre el rumbo que había tomado el gobierno de la UP.

A ratos de forma sutil, en otros momentos de manera más directa, en el diálogo desclasificado se manifiestan nítidamente las discrepancias que China tenía respecto del proceso político que se desarrollaba en nuestro país.



“Han ido demasiado rápido”
El tono de Zhou Enlai es crítico, escéptico y algo irónico, respecto de las medidas económicas que llevaba a cabo el gobierno de Salvador Allende:

—Usted es dirigente del Partido Socialista. ¿Verdad? Yo creo que ustedes en algunos pasos han ido demasiado rápido —le dijo el líder chino a Almeyda.

—Yo no creo que sea así. Creo que en esencia la política que hemos adoptado es justa —respondió el canciller.

—Yo no lo veo igual. Como amigo, lo digo con franqueza —retrucó Zhou.

—Le agradezco esa franqueza. Es importante lo que nos diga —contestó el representante chileno.

La conversación, leída sin contexto, podría parecer efectivamente amistosa. Sin embargo, considerando que lo que Almeyda buscaba era financiamiento, más que consejos, el reproche que le hacía su interlocutor vislumbraba un escenario complejo para lograr dicho objetivo.

Luego, las críticas del líder chino fueron en aumento y la tensión se hizo evidente. En otro extracto de la transcripción, señala Zhou Enlai:

—Se dice que ustedes alimentan a los niños más que lo que damos nosotros. Que a los de menos de quince años, le dan medio litro de leche. ¿Es sin costo?

—Sí —contesta el canciller—, a través del sistema escolar. Este año lo rebajamos por el mismo problema de divisas, ya que la mayor parte de la leche es importada. Sólo se dará a los niños más chicos.

—Tal vez ustedes han dado demasiadas comodidades al comienzo. Nosotros no nos atrevimos a eso después de 23 años —reprendió Zhou.

Siguiendo esa misma línea argumentativa, haciendo referencia al proceso de nacionalizaciones, el vicepresidente del Partido Comunista de China planteó:

—Ustedes han dado pasos más rápidos que los nuestros tras diez años de guerra de liberación. ¿Tenían preparadas las condiciones para (dar) esos pasos?


“¿Cómo controla ahora la acción militar?”

Además de la crítica a la gestión económica de la Unidad Popular, China previó, quizás con mayor claridad que el propio gobierno chileno, una posible intervención militar. Pregunta Zhou:

—¿Cómo está controlado el Ejército?… Tengo entendido que usted abogó por alcanzar el poder por la fuerza… ¿Cómo controla ahora la acción militar?

—El gran éxito es haber mantenido al Ejército lejos de un intento de golpe —señala Almeyda.

—¿La mayoría de la fuerza es patriótica? ¿La mayoría de soldados y oficialidad es patriótica?

—Hay divisiones. Si se diera el momento, algunos actuarían en contra nuestra.

La frase es reveladora pues, si bien el gobierno era consciente de que una asonada militar podía ocurrir, no contemplaba un golpe que contara con el apoyo de todas las ramas de las Fuerzas Armadas, como ocurrió casi 7 meses después.

“¡Cómo pueden llamarse socialistas!”
El valor histórico del documento no se remite exclusivamente al escenario chileno. También da luces de algunos de los momentos más tensos de la guerra fría, como fue la compleja relación entre la República Popular China y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Desde la revolución comunista liderada por Mao Zedong en 1949, China se convirtió en un aliado natural de la URSS, tanto por razones ideológicas, como estratégicas, militares y geopolíticas.

Sin embargo, esa alianza se rompió a inicios de la década de 1960. Mao acusó a los soviéticos de “revisionistas”, por buscar una coexistencia pacífica con el mundo capitalista. Al mismo tiempo, China abandonó el marxismo-leninismo para crear una nueva corriente de pensamiento basada en las ideas de su propio líder: el maoísmo.

A partir de entonces, se convirtieron en enemigos, disputándose territorios y llegando incluso a enfrentarse militarmente, en 1969, en la Isla Zhenbao.

Consciente del reciente fracaso de las negociaciones del gobierno chileno con la Unión Soviética, Zhou Enlai aprovechó la ocasión para criticar duramente a sus antiguos aliados:

—¿Es muy alto el interés de los créditos que han recibido? —pregunta Zhou.

—En países socialistas, en general, los intereses son del 2 y 3%. Y los del mundo occidental del 6 y 7%. —responde Almeyda.

—¿Y la Unión Soviética exige interés al dar créditos? —inquirió el primer ministro chino.

—Del 3% en el caso de plantas industriales, y los financieros, que son caros, tienen un interés del 9% —respondió el canciller.

—¡Tan altos! Actúan como comerciantes, como mercaderes de Venecia —reclamó el líder oriental.

—Son créditos de bancos y actúan como banqueros —le contestó Almeyda, intentando desligarse de la crítica.

Zhou Enlai respondió con una frase que quedará para los libros de historia:

—¡Cómo pueden llamarse socialistas!

https://www.biobiochile.cl/noticias...a-gobierno-de-allende-a-meses-del-golpe.shtml
 
ahora la dictadura de MAO no es na dictadura :lol::lol::lol::lol::lol::lol:

igual que KKKAST y los empresarios chilenos que hacen negocios con los chinos de miles de millones de dólares ahí se olvidan de las muertes y todo el KUMUNIZMOO PUUUUUUUUUUHHHHHH
 
dejare esto para que se enteren los comunistas y los derechistas lo que no consiguio ese saco weas de ministro enviado, se lo dieron de una a Chile despues ojo....informacion publicada.
Crédito de China a Pinochet | Internacional | EL PAÍS

elpais.com·https://elpais.com › Internacional

15 ago 1977 — El Gobierno de la República Popular China acaba de conceder un crédito de 62 millones de dólares
y sin intereses........ gracias a ese credito China salvo la economia de Chile ademas de prestarle ropa para el conflicto con argentina ....
https://www.bcn.cl/leychile/navegar?i=400412

ojo con esto--->>
cuando Lagos le presto dineros a la argentina, se los devolvio? saben que tasa le puso el socialista a el credito. y depues queria poner a chile de aval de argentina..... y eso que estudió en stanford parece que en gringo landia regalan los títulos pagados ..

cuando hay inflación es un error subir las tasas de interés bancario, y doble error si lo hace también el banco central !!

lo que debería hacer Chile es incentivar la tasa de ahorro y a ella darle buenos intereses, a los privados o la gente y las empresas se preocupan de ahorrar porque generará ganancias.
ejemplo si usted ahorra 100.000 al año su banco del estado le dará una tasa de interés de ese ahorro de el 15%..

PERO SI ESE AHORRO LO DEJA A PLAZO DE 5 AÑOS PODRÍA LLEGAR A UN +20% hasta a un mas si respeta el plazo con financiación del estado, así se sale del drama de la inflación y ese dinero se gastará cuando chile salga de la inflación, se guarda la carne para el tiempo de vacas flacas, asi se saca el dinero del mercado de forma limpia y salen todos ganando porque no perderá valor es más ganará valor.



.....pasenle este panfleto al cabro chico ese de presidente de curso, para que surja chile solo por eso le ayudare por chile y el próximo gobierno.
 
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Inicio formal de las relacionas diplomáticas entre Chile y China: 1970 Al otro lado del mundo, Salvador Allende asume la presidencia de Chile un 3 de noviembre de 1970, dentro de un contexto de polarización en la política internacional producto de la Guerra Fría. Su administración se destacó por el respaldo que obtuvo de la Unión Popular, una coalición de partidos de izquierdas que tenían como proyecto político un Estado socialista, destacando entre sus medidas la nacionalización del cobre y la profundización de la reforma agraria iniciada en el gobierno anterior. Por otro lado, la política exterior del presidente Allende marcó un giro en comparación a los lineamientos de sus antecesores, los cuales mantenían una alineación férrea con los intereses de Estados Unidos. Su objetivo era “enfatizar la “universalidad”12 de sus contactos bilaterales y la “diversificación”13 clara de sus relaciones con los distintos Estados, entre los que se insertaba la República Popular China” (Matta, 1991, pág. 348). Esta estrategia política pretendía que Chile ampliara sus relaciones diplomáticas con diversas naciones del globo, independiente de su sistema político, permitiendo así crear vínculos formales con países socialistas, lo que constituiría un hecho determinante para la política exterior chilena. De esta manera, a un poco más de un mes iniciado de su periodo presidencial, la administración de Allende firma un convenio que establecería el inicio de las relaciones diplomáticas entre Chile y la República Popular China. El 15 de diciembre de 1970, en la ciudad de París, los embajadores de ambas naciones, Enrique Bernstein y Huan Chen, canalizan el comienzo formal de las relaciones bilaterales entre Santiago y Pekín. Esta situación marcaría un hito, ya que Chile fue el primer país en Sudamérica en reconocer la legitimidad de la República Popular China. A pesar del interés y simpatía de los líderes de China hacia la experiencia chilena, estableciendo relaciones con La Moneda, Pekín estaba realizando una ofensiva contra una mayor penetración soviética en la política latinoamericana que se observaba luego del triunfo y 12 Comillas propias del texto. 13 Ibíd. 12 85 consolidación de la revolución cubana. El apoyo chino al gobierno de la Unidad Popular no era muy amplio, no entrando a tocar aspectos políticos esenciales de ambos Estados. Al margen del intercambio de expresiones de solidaridad, las relaciones entre ambos países se apreciaban muy concretas al estimarse que Allende vendería cobre a China (Matta, 1991, pág. 350). Así, el 5 de enero de 1971 Chile oficializa públicamente el inicio de relaciones diplomáticas con la República Popular China. Sin embargo, ese mismo día, el embajador de Taiwán en Chile, Ti Sung Li, se presentaría ante la Cancillería de Chile para manifestar que su país considera rota las relaciones bilaterales con Santiago, haciendo abandono del país durante la jornada. Esta situación se debería producto de que el acuerdo al que subscribe Santiago y Pekín implicaría que Chile reconoce de forma exclusiva al gobierno de RPCh, quitándole toda validez al gobierno de Taiwán. En este sentido, para el historiador chileno, Joaquín Fernandois, la política exterior de Chile no apuntaba a romper sus vínculos formales con el gobierno de Taipéi, ya que Chile ha sabido llevar una dinámica de doble relación con naciones que se encuentran tensionadas por sus conflictos históricos. Cabe recordar que Chile ha mantenido relaciones bilaterales con las dos Alemania, las dos Corea y los dos gobiernos de Vietnam en 1972 (Fernandois, 1985, pág. 380), lo cual permite concluir que la estrategia de relación bilateral con las dos China no iba a ser distinto, sin embargo, esta vez esto no se podría llevar a cabo ante la decisión unilateral del gobierno de Taiwán. Con todo, las buenas relaciones entre ambas naciones permitirían que China aprobara un préstamo a Chile por 25 millones de libras esterlinas, sin intereses ni condiciones. Este préstamo se concretó durante el mes de mayo de 1972 ante la presencia de Gonzalo Martner, director de la Oficina de Planificación (ODEPLAN), en donde se firmaron dos acuerdos económicos: El primero fue un Convenio de Crédito de Mercancías por 5,2millones de libras esterlinas, sin intereses ni otras condiciones, pagadero en diez años, con un período de gracia de diez años, para ser utilizado totalmente durante 1972. Con cargo a ese crédito se compró arroz, carne de cerdo congelada, maíz, té, medicamentos, entre otros. El segundo fue un Convenio de Cooperación Económica y Técnica por 20 millones de libras esterlinas, en condiciones similares al convenio anterior (Montt, 2005, pág. 40). 86 Teniendo esto en cuenta, cabe destacar que la colaboración económica que realiza China a Chile se realiza dentro del contexto de un plan de colaboración internacional por parte de Pekín hacia países del tercer mundo. Dicho plan buscaría instalar un nuevo paradigma de cooperación en el plano internacional, formando una estrategia que deseaba hacer frente al modelo de créditos estadounidense que obligaba a las naciones a alinearse a los intereses norteamericano. A diferencia de este, el modelo de cooperación chino se basaba en la solidaridad económica y comercial, permitiéndole a los países pobres optar a un préstamo sin condicionantes. De esta forma, la colaboración económica que concreta China junto a Chile se reflejaría en la correcta relación que han iniciado ambas naciones. Sin embargo, a pesar de este buen momento en cuanto a relaciones internacionales, la relación entre ambas naciones no se caracteriza por ser estrecha, esto no sólo por el poco tiempo del inicio de estas relaciones bilaterales, sino que también por las diferencias ideológicas de los modelos políticos-económicos de cada país. Por un lado, China consideraba a la “vía chilena al socialismo” como un modelo cauteloso y poco revolucionario; y por su parte, los socialistas chilenos tenían la vista más puesta en Moscú y en la Habana que en Pekín, lo que llevaría a un poco conocimiento mutuo y poca profundización en la relación entre ambas naciones.
3.0.- Chile y China durante el periodo de la dictadura de Pinochet: Una relación bilateral que no se rompe Durante la jornada del 11 de septiembre de 1973, Chile perdía la continuidad de su tradición democrática. Aquel recordado día, la Junta Militar tomaría posesión de La Moneda, dando así término al gobierno y a la vida del presidente socialista Salvador Allende. En el curso de los días siguientes, el gobierno militar prepara un documento que sería entregado a todas las delegaciones y embajadas presentes en territorio chileno, documento en el cual se presentan los argumentos que llevaron a las Fuerzas Armadas a tomar el poder y la nueva dirección que tomaba el país. Ante el nuevo gobierno militar, liderado por el General Augusto Pinochet, diversos países rompieron lazos diplomáticos con Chile como acto de repudio ante el golpe de Estado que sufriera la administración de Salvador Allende. A pesar de la condena internacional que recibiera el gobierno de facto de Pinochet, dos países comunistas mantendrían los lazos diplomáticos con Chile: China y Rumania. 87 En el caso de China, el argumento que le llevaría a la nación oriental a mantener las relaciones diplomáticas con Chile sería el visualizar a un enemigo común: la URSS. Para el ex ministro de Relaciones Exteriores de Chile, esta situación se dio producto “la común identificación por parte de Chile y China de la URSS como el principal enemigo mundial explica el hecho de que Pekín mantuviese y expandiese su presencia diplomática en Santiago” (Muñoz H. , 1985, pág. 170). El gobierno de Pinochet se autodefinía ideológicamente como antisoviético, lo cual llevó a la República Popular China a observar con atención la dirección que tomaría Chile por medio de la Junta Militar que lidera el país. Así se dejaría de manifiesto al momento en el que el embajador de la RPCh en Chile, Hsu Chung Fu, no abandona el país. No obstante, cabe destacar que tampoco existe respecto a esto algún documento oficial en que el China reconociera al nuevo gobierno chileno como tal. Por otra parte, otro de los elementos que permitiría que China mantuviese las relaciones diplomáticas con Chile sería el respeto a los puntos subscritos en el acuerdo firmado por ambas naciones en 1970, dentro del cual se (…) enfatizaba el principio de la no-intervención en los asuntos internos y externos del otro país. Además, Chile había reconocido que el único gobierno en China era el de Pekín y la Junta de Gobierno había vuelto a reconocer este convenio tras los sucesos de 1970 (Matta, 1991, pág. 355). Desde la mirada del gobierno militar de Pinochet, Chile no rompe lazos diplomáticos con la República Popular China en vista de que Pekín ha respetado el acuerdo de no intromisión en la política interna del país, esto a diferencia de Cuba, Corea del Norte, Vietnam del Norte y Camboya; todos estos gobiernos socialistas los cuales, desde la perspectiva de la Junta de Gobierno, eran naciones que habían intervenido en asuntos internos de Chile durante la administración de Salvador Allende, lo que provocaría el término de las relaciones diplomáticas con dichos países. Por consiguiente, y a pesar de la diferencia ideológica y de orden político entre Chile y China, ambas naciones decidirían mantener sus relaciones diplomáticas como una estrategia ante la perspectiva común que compartían frente al escenario internacional: ambas naciones habrían sido criticadas y recibido el rechazo de las Naciones Unidas ante la violación de Derechos Humanos. Esta unión, entonces, radicaría principalmente en el hecho de que ambas naciones han sabido mantener firmemente el acuerdo 88 de no intervención en los asuntos internos de sus naciones, volviendo a este acuerdo un espacio útil para la proyección de sus intereses en el escenario internacional. Por su parte, el gobierno de Taipéi no perdió el tiempo ante la información que un gobierno militar había asumido el poder en Chile, y ante la información de que la Junta Militar se definía como antimarxista en conjunto y que había roto vínculos diplomáticos con Cuba y Corea del Norte, provocaría que Taiwán enviase un telegrama al ministerio de Relaciones Exteriores afirmando La sincera admiración del gobierno y el pueblo de la República de China por heroica determinación de la Junta Militar chilena en restaurar democracia y libertad en Chile. El gobierno estima la conveniencia de restablecer cuanto antes las tradicionales relaciones de amistad sinochilenas a fin de marchar nuevamente mancomunados buscando una estrecha cooperación para materializar los comunes ideales y mutuos beneficios entre nuestros dos pueblos (Lin, 2004, pág. 407). Con ello, Taiwán pretendía utilizar la contingencia chilena para ganar un nuevo aliado en el escenario internacional y así contrarrestar el golpe que generaría la República Popular China al firmar un acuerdo de relaciones bilaterales formales con Chile en 1970, el cual culminaría con el fin de la relación diplomática entre Taipéi y Santiago. En este sentido, para los objetivos de Taiwán, existía la posibilidad de que el gobierno de Pinochet abriera la puerta para retomar relaciones diplomáticas entre Santiago y Taipéi, en vista de la nueva sincronía entre ambas naciones en cuanto a un modelo de economía abierta. Desde esta perspectiva, entonces, la Junta Militar chilena debería distanciarse de la República Popular China debido a su modelo económico cerrado y sus principios ideológicos. No obstante, lamentablemente para Taiwán el panorama no sería demasiado alentador, en vista de que el gobierno militar chileno no pretendía romper sus relaciones diplomáticas con China, ya que Pekín habría sido cauteloso en su relación con Chile al no intervenir en los asuntos de política interna del país latino. De esta manera, durante el final de la década del ‘70 –y por el resto del periodo de gobierno de la Junta Militar–, la relación Chile-China no se profundizaría más allá, pero tampoco se rompería. Ambas naciones tomaron la vía de continuar con una relación pragmática, sin mayores intervenciones. La cooperación estratégica entre dos naciones con proyectos tan distintos sería clave para que países que sufrieron del aislamiento internacional 89 pudieran fortalecerse en un escenario adverso. En este aspecto, China respaldó a Chile en dos puntos claves: China anunció que continuaría apoyando firmemente el reclamo de soberanía de Chile sobre la Antártida. En 1982, con la aquiescencia de Chile, China construyó una base en la Antártida dentro de Chile territorio oficialmente reclamado. Incluso hubo un intento de una empresa conjunta para producir armas militares a través de una negociación entre NORINCO (China North Industries Cooperación) y FAMAE, la empresa de armamento del ejército de Chile. La empresa no prosperó, pero según nuestras fuentes, el general Pinochet estaba muy interesado en reducir la dependencia militar de Chile de Estados Unidos, particularmente después de un embargo establecido por la administración Carter contra las dictaduras latinoamericanas conocido por violar los derechos humanos. No es sorprendente que después de dejar el cargo de General Pinochet visitó China dos veces como Comandante en Jefe del Ejército, invitado por su Homólogo chino (Montalva & Navia, 2007, pág. 4). Este punto sería esencial en las buenas relaciones entre ambos países. El respaldo otorgado por Pekín a Santiago ante su derecho de soberanía de la Antártida permitiría que el gobierno chileno autorizara a China la construcción de una base científica en territorio chileno. El 20 de febrero de 1985 se inauguró la base Gran Muralla, la cual se ubica en la zona occidental de la isla Rey Jorge. El posicionamiento estratégico de Chile en la Antártica está estrechamente relacionado a la cooperación entre naciones para la protección y el desarrollo del continente blanco. Así pues, durante la última década, ambas naciones han suscrito diversos acuerdos que permiten avanzar en materias de cooperación bilateral sobre la Antártica, (…) entre los que se encuentra el Memorándum de Entendimiento para la Cooperación en Asuntos Antárticos entre el Instituto para la Investigación Polar de China y el Instituto Antártico Chileno, firmado en diciembre del 2010, y el Memorándum de Entendimiento entre la República de Chile y el Gobierno de la República Popular China en Materia de Cooperación Antártica, suscrito en mayo del 2017 (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2019). En consecuencia, la correcta relación entre Chile y China durante la dictadura de Pinochet permitiría que Santiago visualizara a Taiwán como un posible colaborador, el cual podría permitir a Chile abastecerse de armamento 90 militar –esto durante la aplicación de la enmienda Kennedy por parte de Estados Unidos– en el contexto que el país mantenía tensas relaciones con sus vecinos, especialmente con Argentina. Sin embargo, y a pesar de que NORINCO y FAMAE no lograron concretar esta posibilitad, el contacto entre estas dos instituciones a cargo de la innovación tecnológica militar no terminaría ahí. El 26 de febrero de 2016, FAMAE recibe la visita de altos directivos de NORINCO y del secretario del Agregado de Defensa Militar, Naval y Aéreo de la República Popular China, permitiendo que este encuentro fuese la instancia de afianzar relaciones entre ambas empresas (FAMAE, 2016). Teniendo lo anterior en cuenta, la célebre frase de Deng Xiaoping, “no importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato”, no es sólo el reflejo del espíritu de las reformas económicas que empezó a implementar la República Popular China, sino que también es evidencia de la estrategia de la política exterior que implementó China para poder mantener controlado a Taiwán a través de la diversificación y ampliación de sus relaciones diplomáticas con occidente. Por ello, y aunque las diferencias entre los modelos políticos, económicos y culturales entre China-Chile eran claras, seguiría siendo más conveniente, para ambas naciones, mantener sus relaciones diplomáticas a pesar de los objetivos que los separaba. Con ello, queda de manifiesto que la fría, pero pragmática relación de la República Popular China con el gobierno militar de Chile, permitiría que sus lazos no se rompieran y que pudiese, al final del día, manejar esta relación bilateral al servicio de sus propios intereses.
 
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Reacciones: alvacort
Pinochet fue el que le abrió las puertas a los Chinos en Sudamerica según lo que leí tiempo atrás, nadie le tendió mas la mano a esos culiaos.

Los Chinos le estarán siempre agradecidos, yo creo que el viejo culiao estaba claro del rol de los asiáticos en el mundo a futuro y por alguna razón tampoco estaba cómodo con los gringos hipócritas, en cierta parte el dictador intento hacer lo mejor para Chile.
 
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Allende me recuerda a boric y eso es bastante malo, no es bueno.

Hasta sus pares chinos sabían que estaban dejando la cagada en Chile, como serán de ineptos.


Esto marco el desenlace, pecaron de ingenuos :

El gran éxito es haber mantenido al Ejército lejos de un intento de golpe —señala Almeyda.
La historia les dijo otra cosa.



Gracias Pinochet, la tenía clara, el error de él fue otorgarle exilio a algunos agitadores comunistas, ya que esos dejaron huevos de garrapatas (hijos) y ahora están en todos los flancos del poder en Chile.
 



Salvador Allende, asesinatos y violencia para imponer el socialismo a sangre y fuego


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POR JUAN E. PFLÜGER
  • JUNIO 24, 2016


Los dos primeros decretos que firmó Salvador Allende una vez que tomó el poder fueron claros sobre lo que sería su interpretación de la violencia necesaria y justificada para imponer sus ideas marxistas en una población que solamente le había dado el 36% de su apoyo. El primer decreto indultaba a varios terroristas del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Habían sido condenados por asesinatos, asaltos, secuestros, colocación de bombas,… por terrorismo, a fin de cuentas. Según el presidente chileno, estos jóvenes eran “idealistas” que habían confundido la vía para implantar la solidaridad en la sociedad que les había tocado vivir.



El segundo disolvía el Grupo Móvil de Carabineros, encargado de controlar y luchar contra los grupos violentos extremistas y responsable del encarcelamiento de muchos de los terroristas indultados poco antes. De esta manera desaparecían los grupos policiales encargados de garantizar la seguridad ciudadana frente a los grupos radicales nacidos en los años anteriores. Todos ellos de extrema izquierda. Podían campar a sus anchas los miembros del ya citado MIR, el VOP (Vanguardia Organizada del Pueblo) o el MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria).


El resultado de estas medidas fue una oleada creciente de asesinatos. Hubo gran variedad de crímenes auspiciados por el Gobierno de Allende. Los más conocidos son los asesinatos de miembros del cuerpo de Carabineros y el Ejército. De ellos, el MIR asesinó a siete en los tres años de Gobierno de Unidad Popular de Allende. Cinco de ellos eran cabos de Carabineros, otro subteniente del mismo cuerpo y el último un agente de Investigaciones.

Por su parte, el VOP, asesinó al ex ministro del Interior y ex vicepresidente del Gobierno anterior a la llegada de Allende, Edmundo Pérez Zujovic. Los autores materiales del asesinato fueron los mismos terroristas que habían sido indultados en el primer decreto de Allende.

También fueron muy importantes los crímenes cometidos durante las ocupaciones violentas de explotaciones agrarias. En su mayor caso cometidos por el Movimiento Campesino Revolucionario, una franquicia del MIR en el mundo rural. En esta serie de hechos, que fueron cometidos en muchos casos por miembros del Partido Socialista, principal fuerza política de la coalición de Gobierno, hay sucesos dramáticos. Quizá el más espeluznante de todos fue el cometido contra Antonia Maechell Ricardi, propietaria de La Tregua de Valdivia. Esta mujer de mediana edad fue secuestrada en su propia casa, violada y secuestrada. Una situación que le llevó al suicidio.



Crímenes similares se cometieron a lo largo de todo el país. Están documentadas más de 500 muertes entre propietarios y trabajadores que les defendían de las ocupaciones. Todo ello en más de 300 ocupaciones violentas de fincas.

Varios empresarios fueron asesinados al negarse a pagar el impuesto revolucionario. Un ejemplo es el caso de Raúl Méndez Espinosa, dedicado a la fabricación industrial de dulces, golpeado hasta la muerte por negarse a entregar dinero a los terroristas.

Entre las actuaciones de los radicales de izquierda del MIR y el VOP, entre los que había no pocos militantes del Partido Socialista, también destacan los asesinatos de miembros de otros partidos políticos. Así Héctor Castilla, de la Democracia Cristiana, fue asesinado en represalia a la victoria de sus asociaciones de estudiantes en las universidades chilenas. También Rolando Matús, miembro del Partido Nacional, asesinado por militantes socialistas colaboradores del MIR. Y el asesinato frustrado del ex presidente Patricio Aylwin, cuando daba una conferencia en un gimnasio de la localidad de Curicó.


https://gaceta.es/crimenes-del-comu...smo-sangre-fuego-24062016-2014-20160624-0000/
 
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